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Un partido para crecer

El Casademont Zaragoza recibe este viernes al Unicaja (18.30) con el propósito de sumar su tercera victoria e iniciar su escalada en la clasificación.

Los jugadores del Casademont Zaragoza se preparan para un partido.
Los jugadores del Casademont Zaragoza se preparan para un partido.
Esther Casas/ACB Photo

En Valencia, en su compromiso más reciente, el Casademont comenzó a dar muestras de su verdadera dimensión. Fue un bloque sólido, equilibrado, solidario, enérgico y solvente, brillante por momentos, con numerosos argumentos en los dos lados de la pista. Una actuación sobresaliente, sin apenas mácula, que le reportó rentas de hasta 21 puntos ante uno de los rivales más imponentes del panorama continental. Sin embargo, mantuvo su elevado rendimiento durante sólo media hora. Y el crecimiento protagonizado por el cuadro aragonés se quedó sin premio, tras el desplome sufrido por todo el equipo en un último acto demencial. Acabó el duelo abatido y desencantado, sorprendido por el desenlace, después de haber encajado un parcial de 31-10 en los 10 últimos minutos de la contienda. Un derrumbe que le condenó irremediablemente a la derrota (93-84), pese a los numerosos méritos contraídos con anterioridad.

El Casademont, al menos, ya conoce el camino a seguir: los tres primeros cuartos que completó el pasado fin de semana en Valencia. Si se acerca a esa versión, la escuadra aragonesa cuenta con recursos suficientes para competir ante cualquier rival y en cualquier escenario.

En este contexto, al Casademont le sobreviene este viernes un partido para crecer, para seguir alimentando su autoestima: recibe al Unicaja de Málaga (18.30, Movistar+), un oponente incómodo, un sólido aspirante a las posiciones de ‘play off’, pero ni mucho menos inaccesible para los zaragozanos. Al contrario, se trata de una buena oportunidad para iniciar, por fin, el despegue en la clasificación y comenzar a pensar en retos de mayor envergadura.

Razones para el optimismo

¿Por qué creer en la victoria? Sobre todo, por la evolución mostrada por el equipo en las últimas semanas, que alcanzó su punto culminante en el encuentro de Valencia, con aquella media hora para recordar. Además, antes del duelo ante los levantinos, el cuadro de Diego Ocampo se hallaba ya en línea ascendente y había encadenado dos victorias consecutivas, al haber doblegado al UCAM Murcia, en la sexta etapa de la Liga Endesa (98-86), y también al Start Lublin Polaco, en la primera jornada de la Champions League (85-86).

Otra razón para el optimismo: con sus altibajos y sus momentos de desconexión, el Casademont es un bloque habituado a competir. Sólo se descompuso ante el Real Madrid, en la segunda jornada liguera, y contra el AEK de Atenas, en el partido de semifinales de la Champions League. En el resto de sus actuaciones, y aun jugando sin brillantez, los aragoneses han guardado ambiciones de triunfo hasta el último instante. Asimismo, jugadores como Barreiro, Thompson, Ennis o Seeley van dando pasos hacia adelante; mientras que Rupnik, recién incorporado a la plantilla, también irá elevando sus prestaciones conforme acumule entrenamientos.

Al mismo tiempo, el Unicaja se presenta a la cita con algunas dudas en su juego. Es un equipo intermitente, de caras opuestas. Alterna buenas actuaciones –sobre todo en la Eurocup– con partidos de desequilibrios y constantes desatenciones. En Europa, el equipo andaluz presenta un balance de cuatro victorias en cinco partidos, después de haber superado al Boulogne (96-88), el Podgorica (91-87), el Brescia (86-69) y el al Ratiopharm Ulm (76-81). Su única derrota continental se produjo en la localidad de Bar, en Montenegro, ante el Mornar (90-80). En la Liga Endesa, por su parte, el Unicaja ha facturado tres victorias en siete partidos, todas ellas a domicilio: ganó en Andorra (78-81), en Valencia (66-71) y en Gran Canaria (80-84); y cayó ante el Barcelona (70-79), el Manresa (86-90), el Tenerife (79-86) y el Joventut de Badalona (81-73).

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