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Carlos Alocén, contra sus orígenes

El base madridista se enfrenta este sábado (13.00) por primera vez al Casademont Zaragoza, club en el que se formó desde categoría infantil. 

Carlos Alocén, durante un entrenamiento con el Real Madrid.
Carlos Alocén, durante un entrenamiento con el Real Madrid.
Víctor Carretero/Real Madrid

Se incorporó a las categorías inferiores del Casademont Zaragoza desde edad infantil, hace ya ocho temporadas. Desde entonces, Carlos Alocén ha protagonizado una progresión fulgurante, de ensueño. Y su meteórica ascensión enseguida le reportó réditos: conllevó su estreno con la selección española absoluta, a las órdenes de Sergio Scariolo, en febrero de 2019; y se tradujo después en su fichaje por el Real Madrid, esa misma temporada.

El base, sin embargo, permaneció un curso más en el cuadro zaragozano, ahora en calidad de cedido, para seguir con su particular exhibición. Fue, de nuevo, uno de los mejores activos del Casademont Zaragoza por su talento, su descaro y su personalidad, por su acertada interpretación del juego, por su amplitud de recursos, por su capacidad para generar juego, por su facilidad para asistir y por su habilidad para levantar al público de sus asientos. Alocén fue aumentando su prestigio a una velocidad vertiginosa; y su aportación resultó determinante en el exitoso recorrido de los aragoneses, que se han codeado, en los dos últimos ejercicios, con lo más granado del baloncesto nacional.

De hecho, el parón por la pandemia del coronavirus le sobrevino al Casademont Zaragoza en un momento especialmente productivo, tanto en la Liga Endesa como en la Champions League. Por entonces, el conjunto de Porfirio Fisac venía completando la mejor temporada de su historia, con Alocén como indiscutible guía espiritual de los zaragozanos (20,3 minutos de media por partido). En el torneo doméstico, los de Porfirio Fisac permanecían alineados en la tercera posición de la tabla, tras haber sumado hasta 16 triunfos en los 23 encuentros celebrados; y en el torneo continental, habían sellado su clasificación para cuartos, después de haber superado con solvencia al Lietkabelis en los dos encuentros de los octavos de final.

Al término de la temporada regular, el base fue designado Mejor Jugador Joven de la Liga ACB por segundo año consecutivo, tras obtener la máxima puntuación en una votación realizada por aficionados, periodistas, jugadores y entrenadores. Únicamente Luka Doncic, estrella de los Dallas Mavericks, había conquistado en dos ocasiones ese galardón.

Alocén se incorporó al Casademont en edad infantil, hace ocho temporadas, y fue escalando por todas las divisiones de la entidad hasta alcanzar el primer equipo. El base se estrenó en la élite durante el curso 2016-2017, en la sexta jornada de la Liga Endesa, precisamente contra el Real Madrid. Entonces lo hizo todavía en edad cadete: con 15 años y 10 meses (5.583 días). Solamente Ricky Rubio (5.473 días), con el Joventut, y Ángel Rebolo (5.578), con el Breogán, han protagonizado un inicio más precoz en la historia de la ACB. Una semana más tarde, Alocén intervino en el partido contra el Obradoiro, y en el siguiente ejercicio (2017-18) participó en los duelos ante el Barcelona, el Unicaja, el Gipuzkoa y el Baskonia.

Por entonces, el base ya era una de las piezas más codiciadas del baloncesto formativo nacional, de ahí que dispusiera de numerosas propuestas para abandonar la entidad aragonesa. Entre ellas, una oferta de la Universidad de Gonzaga, en Estados Unidos, muy tentadora en todos los sentidos.

Sin embargo, Alocén optó por quedarse en Zaragoza, en un ambiente conocido y propicio para su crecimiento. Fue en el ejercicio 2018-19 cuando el canterano, con 17 años, pasó a ser a todos los efectos jugador de la primera plantilla aragonesa. Y Alocén enseguida evidenció su altura de miras, la inmensidad de su talento, al manejarse en la pista con un oficio, una seguridad y una templanza impropias de su edad. Su carrera, meteórica, sumó una nueva hazaña esa misma temporada, en febrero de 2019, cuando se estrenó en Riga, contra Letonia, con la selección española absoluta.

Es un jugador de fogonazos deslumbrantes, de raptos geniales, de una desbordante imaginación, que ahora disfrutará el Real Madrid las cuatro próximas temporadas. El partido de este sábado, aunque sea de carácter amistoso, atesora un importante valor emocional para el zaragozano: por primera vez se enfrenta con el Casademont. Alocén contra sus orígenes.

Exigente examen

El Casademont Zaragoza encara este sábado su segundo partido amistoso de la pretemporada. Lo hará en la pista del Real Madrid, a partir de las 13.00 (Real Madrid Televisión), en un duelo que se desarrollará a puerta cerrada. Será el segundo ensayo de los aragoneses, tras haberse impuesto con amplitud el pasado sábado, en el pabellón Siglo XXI, al recién ascendido Gipuzkoa Basket (77-57). Fue un choque marcado por el sobresaliente desempeño de los zaragozanos en las labores de contención, especialmente durante la primera mitad: los vascos sólo pudieron anotar 20 puntos en los dos primeros actos.

El Real Madrid representará una mayor amenaza para el Casademont Zaragoza. Los blancos han disputado tres amistosos hasta el momento, saldados todos con victoria: ante el Estudiantes (79-69), el Real Betis (68-66) y el Baskonia (88-73).

Después de medirse con el Real Madrid, el Casademont jugará un nuevo amistoso el 11 de septiembre, a las 18.45, frente al Andorra. Los de Diego Ocampo debutrán en Liga el día 20, en la pista del Tenerife.

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