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Castigo exagerado para el Casademont Zaragoza (89-71)

El Casademont Zaragoza planta cara al Valencia Basket, tras una sobresaliente primera mitad, pero acaba perdiendo al encajar un parcial de 16-0 en los últimos compases.  

Carlos Alocén, base del Casademont Zaragoza
Carlos Alocén, base del Casademont Zaragoza
ACB Photo

Apareció, por fin, el Casademont Zaragoza de antaño. Aquel equipo robusto, cuajado, tenaz, comprometido y solidario, brillante por momentos, que venía destrozando todos los pronósticos en una temporada histórica. Una plantilla solvente, convencida de sus fuerzas, con una capacidad competitiva admirable. Un conjunto aplicado atrás y clarividente en ataque. Un grupo ambicioso, ganador, que el pasado mes de marzo, antes de sobrevenirle el parón, permanecía alineado en la tercera posición de la tabla con 16 triunfos conquistados en 23 partidos.

El equipo de Porfirio Fisac, muy debilitado por las bajas –Thompson, Vázquez, Dj Seeley y Justiz–, había iniciado la Fase Final con una derrota ante el San Pablo Burgos. Ante el Valencia, sin embargo, apareció el Casademont Zaragoza de antaño, con todo lo que conlleva. Sobre todo con una sobresaliente primera mitad. El Valencia supo entonces que su destino era sufrir. Y aunque acabó sumando la victoria, tal y como dictaba la lógica, lo hizo con una dificultad imprevista, obligado a un desgaste superior. Los de Jaume Ponsarnau, en este sentido, tuvieron que emplearse al máximo para acabar doblegando la resistencia de los zaragozanos.

Y eso que el Casademont se precipitó en sus primeras acciones, lo que se tradujo en malas selecciones de tiro y un importante déficit anotador. Sus tres primeros puntos se demoraron hasta el quinto ataque, y además llegaron desde la línea de personal. Por entonces, el Valencia Basket (7-3) ya había castigado a los zaragozanos con tres disparos sin apenas oposición: desde la media distancia (Tobey), con una fácil penetración (Abalde) y con un lanzamiento desde el perímetro (Van Rossom). Un inicio con dudas y errores.

Pero el cuadro aragonés se sobrepuso con prontitud y con una entereza formidable. Con carácter, orgullo y convicción. Elevó, por fin, sus prestaciones defensivas, al mismo tiempo que comenzaba a manejarse con criterio y solvencia en sus jugadas de ataque. De esta forma, halló situaciones ventajosas de tiro, y recortó distancias en el marcador con los puntos de Ennis, Pradilla y Brussino. Por entonces, el equipo de Fisac presentaba un desatino inusual desde más allás del arco, tras haber errado sus primeros seis lanzamientos triples. Sin embargo, emergió con fuerza Benzing, con dos certeros tiros desde la línea de 6,75, y el Casademont cerró el primer acto con una renta de cinco puntos (15-20), y sensaciones muy positivas en su juego.

La exhibición de Benzing se prolongó después, en los primeros compases del segundo cuarto, con otros dos triples consecutivos –ambos de muy difícil ejecución–. La ventaja de los zaragozanos se ampliaba a los siete tantos (19-26). Posteriormente sería Alocén quien, impulsado por la inmensidad de su talento, destrozaría el sistema defensivo del Valencia con una facilidad escandalosa. El base aragonés se inventó una genial penetración, mezcla de descaro e ingenio, además de facturar dos triples y de culminar un rápido contragolpe. Diez puntos de Alocén, prácticamente consecutivos, que situaron al Casademont a diez puntos de distancia de los valencianos (28-38). Nico Brussino amplió la renta zaragozana después, también desde el perímetro (30-43), para acentuar las dudas del conjunto levantino.

Al descanso, el Casademont gobernaba el duelo con una autoridad imprevista, después de haber protagonizado un primer periodo para enmarcar (35-45).

El panorama dio un giro drástico en la reanudación. El Valencia Basket se fortaleció atrás, elevó su intensidad defensiva, endureció el juego; y el Casademont dejó de anotar. Los aragoneses facturaron 10 puntos en el tercer acto, un registro desalentador. Y el conjunto valenciano, tercer máximo anotador de la Liga Endesa (85 puntos por partido), había tomado el mando, a la media hora de partido (59-55), tras un parcial de 24-10. Tobey (12 tantos) y Dubljevic (9) habían liderado la remontada de los anfitriones.

En el tramo definitivo, el Valencia descargó varias trombas, pero el Casademont –firme, decidido– resistió inicialmente en la tormenta. Radovic, desde el triple, igualó la contienda a cinco minutos de la conclusión (67-67); y el equipo de Fisac, incluso, pudo ponerse por delante en su jugada de ataque posterior, con un lanzamiento exterior de Brussino que fue repelido por el aro. A partir de ahí, el cuadro zaragozano sí se descompuso sin remisión, ya exhausto, ante un rival mucho más entero y vigoroso por su mayor amplitud de banquillo. Los levantinos, que exhibieron una superioridad manifiesta en la pintura (43 rebotes por 25), firmaron un 16-0 de parcial, en los compases finales, para acabar conquistando la victoria. Fue un castigo exagerado para el equipo aragonés.

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