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Un equipo sin egos

En el Casademont no hay una estrella: todos sus jugadores anotan, asisten y rebotean. Este miércoles, cinco de ellos facturaron al menos siete puntos, justo a la inversa que su rival.

Partido Casademont Zaragoza-Lietkabelis, en el pabellón Príncipe Felipe
Partido Casademont Zaragoza-Lietkabelis, en el pabellón Príncipe Felipe
Oliver Duch

En el Casademont Zaragoza, la anotación se reparte por barrios. No tiene una estrella rutilante sobre la que descansar las responsabilidades y los puntos, como en etapas precedentes, con el Gary Neal o el Stan Okoye de turno. Jugadores magníficos, sobresalientes, pero de los que el rendimiento del grupo, especialmente en el plano ofensivo, dependía en exceso. Ahora, este año, un partido el máximo anotador es Ennis, otro Brussino, otro DJ Seeley, Radovic… y en ocasiones, como este miércoles, los puntos van de mano en mano. Cinco jugadores anotaron siete o más puntos: Seeley y Ennis alcanzaron los 14, Radovic los 12, Barreiro y Brussino se fueron hasta los 8, Thompson anotó 7...

El equipo que dirige Porfirio Fisac huye de los egos con un baloncesto generoso, comprometido con el compañero. No hay nadie en la plantilla que, con un compañero solo en la esquina para el triple, en mejor ubicación que él para ejecutar el lanzamiento, no le de el balón sin pensarlo dos veces.

En este sentido, Porfirio Fisac ha diseñado un plan de juego en el que, por encima de todo, prima el colectivo. La maquinaria en este Casademont está siempre bien engrasada porque no depende de que funcionen una o dos piezas. Es uno de los grandes secretos del éxito de la actual temporada. Si falla uno, un compañero le cubre. Si Alocén yerra un pase o se equivoca en una penetración, Ennis le busca rápido para animarle, para aplaudirle y volver a meterle en el partido. Si el que falla en San Miguel, es Seeley el que corre para arroparle. No hay reproches, solo hay ánimos.

Justo al contrario que el Lietkabelis lituano, que este miércoles dependía exclusivamente en su rendimiento ofensivo de la inspiración de sus dos grandes estrellas: el croata Zelko Sakic y el internacional lituano Tomas Dimsa. El primero anotó 10 puntos en los dos primeros cuartos y el segundo se marchó hasta los 13. Sin embargo, su producción ofensiva se frenó en seco en la segunda mitad, con un Casademont mucho más aplicado en defensa, lo que se tradujo en un rendimiento mucho más pobre que patrocinó la victoria del Casademont.

El anterior partido, frente a Estudiantes en la ACB, el equipo que dirige Porfirio Fisac alcanzó las 26 asistencias y este miércoles llegó hasta las 15, con Brussino, Benzing y Ennis como los mejores pasadores. También los rebotes se reparten entre todos: Brussino (5), Radovic (4), Thompson (5), Hlinason (4), Barreiro (5)... en el Casademont no hay estrellas, no hay egos. Hay un señor equipo.

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