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Dylan Ennis se viste de héroe

El alero canadiense decide la victoria ante el Brindisi en una segunda prórroga en la que anotó 12 puntos. 

Doce puntos facturados por Dylan Ennis en la segunda prórroga elevaron al Casademont sobre el Brindisi, un conjunto que compareció en Zaragoza jibarizado por la ausencia de su estrella, Adrián Banks. Comparecencias y ausencias al margen, el conjunto aragonés capturó la cuarta victoria en la Champions de baloncesto, triunfo que consolida sus opciones de acceder a la serie final tras un partido que regaló en emoción todo lo que robó de buen juego, que fue bastante. Sí, el caviar se sirve los fines de semana en banquetes para la historia ante el Barça y el Madrid. Entre semana, qué mejor ejemplo que ayer, ganar para atar la clasificación y punto. Y si hubiera sido con menor esfuerzo energético que ante el Brindisi, mejor. Habrá que ver el domingo ante el Estudiantes si se paga la gasolina consumida ayer en el tiempo reglamentario y las dos prórrogas: 50 minutos, casi nada…

Casi nada… Casi nada había metido Ennis cuando ya se habían jugado 45 minutos, esto es, al final de la primera prórroga. Su estadística era para cortarse las venas, un 2 de 19 en lanzamiento de campo que no necesita de más glosas. Sin embargo, en el momento procesal, Dylan, como Bob, llamó a las puertas del cielo (‘Knockin’ on Heaven’s Door’). Quizá la música de Bob sea demasiado como banda sonora de un partido tan mediocre. Pero el caso es que Ennis, el que lo había fallado todo o casi todo hasta entonces, fue el factor deterninante de una reunión en la que nadie sabía ganar. Él lo hizo anotando 12 puntos en cinco minutos. Antes, Justiz por dentro (14 puntos) y Brussino por fuera (16 puntos) sostuvieron a un Casademont que sabe jugar mejor de lo ayer desarrollado. Lo ha demostrado en la Liga ACB y lo demostrará en las series finales de la Champions.

Y eso que los zaragozanos tomaron en un santiamén rentas de hasta los 15 puntos (25-10) merced a los triples de Brussino. La deficiente gestión de los minutos finales en el primer cuarto dejó la ventaja en ocho puntos (25-17). Habían pasado 10 minutos y los italianos todavía no habían comparecido. No está el ‘pallacanestro’ para tirar cohetes. Varese y Cantú forman parte del pretérito. Solo queda el Milán de Messina y lo que sepa capaz de liar Djordjevic en la Virtus de Bolonia. Brindisi apenas son cinco americanos atléticos y otros cinco italianos liantes. Y, lo dicho, con Banks en Memphis para ver nacer a su hijo. Los atletas y los liantes siguieron un patrón simple de juego, pues carecen de calidad para desarrollar un patrón complejo. Cuatro cosicas medio bien hechas (solo medio bien…) sirvieron para poner en un aprieto serio a un Casademont que descendió notablemente en sus prestaciones en el segundo cuarto. Del fantástico 5 de 6 en lanzamientos triples del primer cuarto se pasó a un 6 de 14 que plasmó el colapso de la ofensiva perimetral aragonesa. Los italianos recortaron punto a punto hasta llegar a igualar a 37. El Casademont se había mimetizado del singular ritmo transalpino. Además, la rotación masiva de Porfirio Fisac, que puso en la cancha a los 12 jugadores antes del minuto 15, desorientó un tanto al Casademont. No obstante, una reacción final antes del intermedio, con triple del chaval Javi García incluido, dejó el marcador en 41-37 al descanso.

Negado desde la línea de tres, Fisac orientó los esfuerzos del Casademont en el tercer cuarto hacia el juego interior, buscando lanzamientos de buen porcentaje. Justiz mancilló el aro por cuatro veces, cuatro mates que hicieron despegarse al cuadro aragonés. Dos contragolpes consecutivos de Carlos Alocén dieron el empuje que parecía definitivo ante un Brindisi sin capacidad de respuesta en este tercer careo (59-50). El baloncesto italiano ha perdido calidad, pero sigue conservando la garra. Por eso, solo por eso, la victoria que parecía encauzada se torció en el último cuarto. Después de fallar hasta los tiros libres, los aragoneses tuvieron bola para ganar, pero Ennis, que entonces arrastraba una estadística paupérrima, no dio ni con el aro. Empate a 71. Prórroga. En estos cinco primeros minutos de añadidura, los italianos disfrutaron de una pelota para ganar. Desde luego, Brown no la jugó como hace Rafa Nadal... No se le ocurrió a Brown otra cosa que cometer falta en ataque sobre Carlos Alocén. 81-81: otra prórroga. En estos segundos cinco minutos de añadido, Dylan Ennis se puso el traje de héroe, anotó 12 puntos iniciados por dos triples y abrochó una victoria con poco más valor que los puntos que nutren la clasificación que ven ahí mismo a la izquierda. Lo dicho, en la Liga Endesa ACB y en las series finales de la Champions será distinto. Ayer, solo emocionante.

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