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CAI ZARAGOZA

Cerca y a la vez tan lejos

El CAI desaprovechó una gran opción de derrotar a un rival de Euroliga tras ponerse a un punto a falta de un minuto. Los nervios finales impidieron superar a un Valencia liderado por Cook y Javtokas.

Carlos Cabezas salta hacia la canasta defendido por Rafa Martínez y Lishchuk.
Cerca y a la vez tan lejos
ARáNZAZU NAVARRO

El triunfo ante un rival de Euroliga como el Power Electronics estuvo cerca. Tanto, que a falta de un minuto sólo un punto separaba a ambos contendientes. Sin embargo, esa victoria de prestigio sigue estando lejos, casi tanto como el CAI Zaragoza de la zona de 'play off'. Y es que estos partidos son los que le harían dar el salto de calidad hacia las eliminatorias por el título, pero esa meta ahora mismo parece inalcanzable para los rojillos, quienes dejaron escapar una gran oportunidad de tumbar a un oponente de nivel y de poder aspirar a ese logro. En gran medida, los de Abós 'murieron' a causa de sus nervios finales, que les llevaron a decisivas pérdidas de balón. De poco sirvió el gran partido de Chubb y la vuelta de Cabezas ante un conjunto, también mermado por las lesiones, y que fue guiado por el 'ladrón' Cook y el contundente Javtokas.

En el arranque ya se vieron algunas diferencias entre unos y otros. Mientras los zaragozanos sólo anotaban desde la línea de tres, los hombres de Pesic jugaban muy pausados, buscando siempre buenas continuaciones y ese pase extra que te permite anotar con comodidad. El marcador estaba igualado, pero las sensaciones no eran las mismas. Porque los visitantes se veían castigados por la segunda falta tanto de Rafa Martínez como de Savanovic, mientras que en el bando local un motivadísimo Quinteros asistía primero a Chubb, anotaba después y cedía posteriormente el protagonismo al reaparecido Cabezas. Ese reparto de esfuerzos fue una de las virtudes de los rojillos, de los que siete de ellos ya habían sumado en el primer parcial.

Sin embargo, los problemas físicos de Hettsheimeir y el mayor poderío interior de los levantinos dejaron claro por dónde se iba a romper el choque. Y fue en la pintura, donde primero Javtokas era imparable y a continuación Lishchuk era quien hacía daño. El CAI lo pasó muy mal en el poste bajo, una zona en la que no supo sacar partido de la ventaja que tenía Barlow con De Colo. Una pena.

El duelo iba a bandazos. Chubb golpeaba primero con una asistencia a Barlow y un dos más uno, y el Power Electronics lo hacía después con una canasta de Martínez, un robo de Cook (acabó con cinco) y una antideportiva a Quinteros volvían a dar ventaja a los visitantes tras un parcial de 0-8.

Tras el descanso, al que se llegó con una desventaja rojilla de tres puntos, el cuadro de Pesic posa las cosas en su sitio. Javtokas cada vez era más poderoso bajo los aros y la defensa levantina marcaba las diferencias. El electrónico se situó con ocho abajo para los de Abós y por ahí estuvo durante muchos instantes.

Y es que el partido se volvió farragoso y en él se podían ver desde acciones de mérito y creativas hasta los errores más increíbles para jugadores de la elite. El claro ejemplo era un Adam Chubb capaz de lo mejor y de lo peor, de castigar la canasta valenciana y rápidamente perder un balón tonto o mostrarse blandito atrás. Eso sí, su duelo interior con el lituano Javtokas fue de lo más destacado, de esos que echan chispas. Pero ayer, el estadounidense tenía las de perder.

Con el encuentro de cara para el Power Electronics un 'pique' entre Aguilar y Savanovic que desembocó en una rigurosa falta para el rojillo despertó al respetable. La grada comenzó a apretar y eso afectó a unos colegiados malos, muy malos, de esos que pitan casi cualquier contacto y tienen criterios cambiantes. Sin favoritismo ni ayudar a nadie, pero que descolocan al más pintado.

De hecho en ese instante echaron un cable a los locales con alguna falta de esas que no ve nadie. El CAI no iba a desperdiciar esa situación y emprendió una progresión casi matemática, ya que se acercó a cuatro cuando quedaban algo más de cuatro minutos, a dos cuando al reloj le quedaban dos minutos y cuarenta segundos, y a uno a un minuto del final -eso sí, después de verse un esperanzador empate a 68-.

El equipo zaragozano creía en el triunfo y lo buscó hasta el bocinazo final. Pero resultó previsible. Por momentos, ese desenlace pareció el del choque ante el Blancos de Rueda, puesto que el balón siempre fue a parar al experimentado Carlos Cabezas. El base malagueño asumió la responsabilidad y sacó continuas faltas para acercar a los suyos en el electrónico. Pero los valencianos sabían dónde iría ese balón y un espectacular Omar Cook en defensa le robó un balón a su ex compañero en el Unicaja para estirar mínimamente la renta. Y poco después era Nando De Colo el que se iba por los suelos para birlarle una nueva posesión a Cabezas y dejar casi sentenciada la contienda.

Porque siguiendo con esa progresión, Rafa Martínez puso la diferencia en tres cuando restaban 33,3 segundos y las opciones rojillas se difuminaron con los siguientes fallos en ataques precipitados.

La visión positiva es que se rozó el triunfo sin Miso y con Cabezas y Hettsheimeir lejos de su mejor nivel, aunque también hay que ver otra, la de que se inquietó al final a un rival que jugó muy por debajo de sus posibilidades, sin Claver y que venía casi directamente desde Lituania. El CAI estuvo muy cerca y sigue, a la vez, muy lejos.

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