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AGAPITO IGLESIAS

"No he visto una oferta de compra buena para el club"

agapito iglesias i PResidente del real zaragoza i La victoria ante al Levante ha suavizado algo el ambiente de los pasados días; pero Agapito sigue atravesando las horas más comprometidas de su mandato.

El presidente del Real Zaragoza, Agapito Iglesias, durante la entrevista.
"No he visto una oferta de compra buena para el club"
JOSé MIGUEL MARCO

Ha pensado en alguno de estos días que llegaba o se veía el final de su ciclo.

No lo veo así. Pasamos por circunstancias malas, de deterioro, con una situación deportiva similar a la del año pasado y con una deuda cuyas cifras ya se conocen públicamente. Pero insisto en que la voluntad más firme y honda es que el Zaragoza ocupe el lugar que merece.

¿Se acerca el día de la venta del Real Zaragoza?

Es verdad que cada día que pasa me queda uno menos como presidente del club; pero todavía no he visto una sola oferta formal de compra que sea buena y le dé viabilidad a la entidad. Hablo de una oferta con cara y ojos. Yo seré el primero en situarla encima de la mesa cuando se produzca.

Hasta dónde llega la capacidad de resistencia de Agapito Iglesias como presidente y accionista mayoritario del Real Zaragoza. El propio cargo te hace estar hasta el final. En este momento vivimos una situación muy complicada; pero estamos jugando en una de las competiciones más importantes del mundo y vamos a intentar por todos los medios seguir ahí.

Últimamente ha manifestado varias veces que se siente solo en el desempeño de esta labor.

Cuando hablo de mi soledad en esta materia me refiero a las instituciones y a las entidades financieras. Para Zaragoza y la región es importante que el equipo esté en Primera. En otros lugares los clubes perciben ese apoyo. Yo no pido nada para mí, ni mucho menos.

Las tensiones de tesorería en el club son evidentes y la pretendida revolución de invierno está atascada en parte por este motivo. El club es noticia por retrasos, faltas de pago, denuncias...

Si las instituciones financieras no quieren apoyar a Agapito Carmelo Iglesias García, lo entiendo. Soy un cliente más, y soy lo que soy. No me puedo quejar de su trato, en absoluto. Siempre ha sido muy correcto. Yo tengo mi forma de trabajar y ellos la suya. Pero lo que sí pido es que ayuden a buscar vías de solución para el Real Zaragoza, como ocurre en otras comunidades con sus clubes de referencia. En Madrid, Valencia, Barcelona o Sevilla se trabaja en esa línea. No pido ningún trato de favor para el club en la concesión de préstamos. Si me piden más garantías, las vamos a dar, aunque sean personales.

Examinadas las cosas desde fuera, la situación parece límite, fronteriza con el agotamiento financiero.

Digo alto y claro que el Real Zaragoza necesita reunirse con las instituciones públicas y financieras para saber realmente cuál es la situación que se puede plantear para la entidad, con luz y taquígrafos. No tengo ningún problema. Queremos que el Real Zaragoza esté donde le corresponde. Lo que no puede ser es que, cuando las cosas van bien, todo el mundo se apunte al carro del vencedor; y cuando las cosas van mal, el problema se convierta de Agapito. Yo sería el primero en ir a la manifestación de reivindicación de aquello que el Real Zaragoza necesita. El único apoyo estable y constatable que he tenido en todo tiempo es el de un patrocinador: Telefónica. Ha permanecido siempre, en lo bueno y en lo malo. Ya estaba en el club cuando yo llegué y mantiene su respaldo.

¿Existe un riesgo de colapso societario antes de que concluya la actual temporada?

El colapso del que me habla es el colapso que estamos viviendo desde hace cuatro años y medio. Desembarcamos con un proyecto definido y claro, en el que se contemplaba entre otras cosas la construcción de un nuevo campo de fútbol. Nuestro Ayuntamiento ha sido tan inoperante que en todo este tiempo no ha sido capaz ni de llevar adelante un nuevo proyecto ni de reformar el actual estadio. Esto nos hubiera permitido mayores opciones y posibilidades. Hemos padecido dificultades en este terreno día a día, por medio de denuncias de particulares y de actuaciones de personas que trabajan para algún partido político. Esto es así.

¿Tanta relevancia societaria otorga al estadio? ¿Tanta era la dependencia del proyecto deportivo de esa infraestructura?

Creo, sinceramente, que el Ayuntamiento, como institución más cercana al ciudadano, debería dejar claro que quiere un Real Zaragoza de Primera. Yo sólo estoy una sola vez al año en el consistorio: el día en que realizamos la ofrenda al Pilar y luego pasamos al Ayuntamiento. Así, durante cuatro temporadas.

¿Hasta dónde le duele el abandono de personas e instituciones que lo acompañaron en la bonanza?

Creo que he estado solo desde un principio. Quise al inicio de este proyecto dar a Zaragoza, y a la sociedad aragonesa, parte de lo yo he recibido de ella a nivel personal y particular. Desde el primer día he apostado por este proyecto, por hacer un club lo más grande posible. Quizá aquello fue una equivocación. El primer año realizamos inversiones muy fuertes. Acaso hubo que apostar por otro tipo de jugadores. A nivel institucional he tenido demasiadas trabas. No ha habido un apoyo directo y claro.

Su nombre, sin embargo, se suele asociar a una relación más o menos estrecha con determinadas esferas del poder.

Cuando entramos, existía un proyecto de reforma del estadio de fútbol y se contaba con una recalificación de la pastilla donde se ubican las oficinas del club, al igual que ha ocurrido en otras ciudades y en otras regiones. Desde un origen, no ha habido más que impedimentos en este capítulo. Sin embargo, no hemos hecho más que poner dinero en aras de lograr un equipo grande. Intentamos hacer lo mejor para el Real Zaragoza. Naturalmente, con nuestras equivocaciones. Sufrimos el fracaso a Segunda División con la que considero la mejor plantilla de la historia del club. Esa caída todavía significa un lastre.

¿Ha percibido en algún momento que se está tratando de mostrarle a usted, ya que es el presidente y accionista mayoritario, como el único responsable de la situación hacia la que ha derivado este proyecto?

Seguramente, la imagen que se procura trasladar hacia el exterior es esa. Pero quien está intentando desvincularse de lo que realmente nos debería preocupar, que es el Real Zaragoza, debería pensar una cosa: a quien están haciendo un flaco favor con su posición es al club y al zaragocismo. Subrayo que no quiero nada para mí.

En términos generales, usted contó con el viento favorable de la opinión pública y llegó a ser ensalzado. Aquellas alabanzas hoy son dardos. ¿Cómo vive en la adversidad mediática?

Siempre he procurado un club abierto, plural y abierto a la afición y a la sociedad. Por una situación crítica debí asumir la presidencia. Cada uno sabrá en su conciencia que aquello que hace está bien o no.

En un momento determinado anunció a los responsables deportivos del club que seguirían la suerte de José Aurelio Gay. ¿Por qué siguen en sus cargos?

He dicho que en el Real Zaragoza todo el mundo debe asumir sus responsabilidades, cada uno según su grado de relevancia. En este aspecto, no ha variado nada. Creo que debe ser así. No he encontrado la oportunidad del momento. No me pareció conveniente un cambio de estructuras importante con el mercado de invierno próximo.

Por segunda vez acude el Real Zaragoza a un milagro, al recurso de una salvación milagrosa. ¿No está tentando demasiado a la suerte?

Entiendo que con trabajo, con el apoyo de la afición y con el compromiso de la plantilla saldremos adelante. No estamos peor que el pasado ejercicio en este sentido. Evidentemente, hemos cometido errores y hay una fractura social. Pero nuestro empeño es el que es, que el Real Zaragoza se mantenga en Primera División.

¿Cree que la posición mostrada por la plantilla esta semana, en los días previos al encuentro frente al Levante, puede repetirse o afectar al futuro?

No. De ninguna manera. Creo que esta semana se habló de todo menos del encuentro frente al Levante, que era la cuestión esencial. La situación, en este terreno, no es tan compleja como se ha trasladado. El partido próximo contra el Deportivo de La Coruña también es vital, fundamental. Esto es lo importante. Los jugadores tienen un compromiso total y absoluto.

¿Cómo encuentra a Javier Aguirre después de un tiempo en el que ya ha tenido experiencias suficientes para hacerse una idea exacta del problema que afronta?

Es un entrenador que nos está transmitiendo a todos, y a mí también, mucha fuerza y creencia en nuestros propios recursos. No insiste en fichajes. Es verdad que si viniera algún refuerzo, uno por línea, nos acercaríamos al objetivo que perseguimos con el afán de salvarnos. Pero sostiene desde sus creencias que el Real Zaragoza tiene capacidad suficiente para permanecer en la categoría.

¿No se corre, por tanto, el riesgo de que en algún momento vivamos un segundo caso Irureta?

Entiendo que no. No contemplo esa posibilidad. Repito que Javier Aguirre, al margen de su labor como técnico, nos está transmitiendo una considerable fuente de energía positiva.

Dados los problemas que existen para realizar fichajes y las últimas sensaciones que transmite el equipo, ¿puede que la plantilla se quede como se la conoce?

Nuestra pretensión, como se sabe desde hace tiempo, es reforzarla. Vamos a ver si somos capaces de efectuar incorporaciones. Creo que lo podremos conseguir en las próximas fechas. Estamos trabajando en esa dirección y con esa voluntad.

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