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CAI ZARAGOZA

Aún lejos de la otra liga (77-68)

Un iurbentia Bilbao a medio gas fue superior y derrotó a un CAI demasiado fallón y espeso

Segura insiste en que los resultados y los rivales de los amistosos apenas importan. Y estará en lo cierto, pero esos encuentros sitúan a su equipo en una liga, en la que todos pensamos que estará, esa que jugarán un amplio grupo de equipos por evitar el descenso. Es cierto que de jugar muy muy bien podría optar a metas mayores, pero por el momento esa otra liga, la de los que miran hacia arriba en lugar de hacia abajo aún le queda lejos a los rojillos. Tampoco se sabe dónde estará el iurbentia Bilbao este año, pero por lo visto ayer en Logroño, los vascos siguen un paso por delante de los zaragozanos. En un encuentro sin dar lo mejor de sí, casi a medio gas y con algunas bajas, el cuadro bilbaíno fue superior al CAI, jugó mejor, y le derrotó se podría decir que hasta con cierta comodidad. Tampoco era complicado en una noche en la que los rojillos estuvieron tremendamente fallones y bastantes espesos cerca de ambas canastas.

La de anoche era otra de esas pruebas de nivel, y aunque el CAI en un futuro pueda estar cerca del iurbentia Bilbao, por momentos los vascos parecieron algo mejores como bloque, no en vano mantienen a buena parte del equipo que el año pasado estuvo entre los mejores y se coló en el "play off". Nada más comenzar quedó muy claro que la muñeca de Lucas Recker sigue entonada, algo que unido a los infantiles errores del CAI en el pase deparó las primeras ventajas bilbaínas.

Con el 14-6 de inicio Segura tuvo que pedir tiempo muerto y serenar los ánimos. Vino muy bien, puesto que entonces sus pupilos lograron un parcial de 0-12 para ponerse por delante. La razón es muy sencilla, el equipo se puso las pilas atrás, evitó esas canastas fáciles que el rival había conseguido hasta ese momento y, además, se entonó en ataque, con un Larry Lewis incombustible.

La mejora rojilla no se quedó ahí, puesto que las rotaciones le vinieron bien en ese instante. Green sacó ventajas en sus movimientos, aunque no se aprovecharan. Pero entre un triple suyo, otro de Lescano y dos acciones de mérito de Arteaga dentro de la zona los aragoneses se fueron seis arriba al final del primer cuarto.

Sin embargo, la productividad ofensiva depende mucho del quinteto que hay en cancha y sin jugadores desequilibrantes como Guerra o Quinteros el ataque puede sufrir altibajos. Y eso ocurrió en el segundo parcial, en el que el CAI se quedó en unos exiguos 12 puntos. Mientras, su rival movía con rapidez el balón y propiciaba huecos en los flancos y ahí tanto Recker como el lituano Seibutis pueden resultar letales. Si a eso se le une que el que pudo ser jugador rojillo, Salva Guardia, rascaba sus canastas cerca del aro, el marcador dio la vuelta.

Pero quizá lo que condenó al CAI fue su desacierto en tiros bien buscados y hasta cómodos. Eso y que le faltó continuidad en esa elaboración, puesto que hubo instantes de auténtico atasco tanto ofensivo como mental atrás. Solo unos ramalazos de garra y entrega en defensa liderados por Victoriano les permitieron acercarse. Pero era un espejismo. Salgado, Lewis, Pasalic... tienen más oficio que los nuestros y por eso están todavía por encima.

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