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Aragoneses que salvan al FC Barcelona

El masajista Ángel Mur Navarro, natural de Selgua (Huesca), y el utillero Mariano Pellegero Gasca, hijo de emigrantes aragoneses de Paniza y Encinacorba, contribuyeron a evitar que el sindicato CNT se incautara del club e instalaciones del FC Barcelona en la Guerra Civil.

El carné de sindicalista de UGT de Mariano Pellegero que se sacó el mismo día de la salvación del Barça.
Aragoneses que salvan al FC Barcelona

Dos aragoneses se jugaron la vida y colaboraron en salvar al FC Barcelona en plena Guerra Civil porque el sindicato anarquista CNT-FAI iba a incautar el club y las instalaciones en agosto de 1936. Ambos eran empleados e integraron un comité de trabajadores para evitar esa ocupación. Se llamaban Ángel Mur Navarro, el famoso masajista del equipo de fútbol (Selgua-1907, Barcelona-2000) y padre de Ángel Mur Ferrer, que siguió sus pasos, y otro mucho menos conocido, el utillero Mariano Pellegero Gasca, hijo de dos zaragozanos (Claudio Pellegero Vitaller, un jornalero de Paniza, y su mujer Manuela Gasca Gracia, natural de Encinacorba) que emigraron a Barcelona en 1909 con tres hijos y allí tuvieron otros cuatro.

Todo ha sido fruto de un descubrimiento en el Archivo de Salamanca del historiador salmantino Policarpio Sánchez, que publicó la revista 'Barça', editada por el club. Una tenaz investigación ha servido para poner la cara a los dos salvadores aragoneses junto a otros seis empleados. Para entonces, el Barça ya había sufrido la Guerra Civil con el fusilamiento de su presidente Josep Suñol por un grupo de falangistas en la sierra de Guadarrama.

La Junta Directiva estaba descabezada y en esa situación, el altoaragonés Ángel Mur, que hizo la mili en la Ciudad Condal y entró en 1934 al equipo de atletismo del Barcelona, ostentó el récord español de 3.000 metros obstáculos y fue masajista hasta la temporada 1973/74, alertó al secretario del club (Rossend Calvet) que los anarquistas pretendían confiscar el club y los terrenos de juego. El atleta, que llegó a ser récord español en 3.000 metros obstáculos y luego fue masajista hasta la temporada 1973/74 (convivió con los Kubala, Cruyff y Rexach), se convirtió en una figura clave para la reacción salvadora.

Comité de trabajadores

La única solución para detener esa incautación fue constituirse en un comité de trabajadores que se hiciera con las riendas del Barça. Los empleados se apuntaron al Centro Autonomista de Dependientes del Comercio y la Industria (CADCI) y a través de esta organización se afiliaron al sindicato UGT para evitar que los anarquistas tomaran por las armas un emblema de Cataluña.

El utillero Mariano Pellegero llevaba trabajando en el Barça desde los once años. La situación económica de su familia le empujó a encargarse del material del club desde 1922. Eran siete hijos de familia y la profesión de su padre era jornalero. El historiador Policarpio Sánchez ha recorrido varios archivos y el Registro Civil de Barcelona para atestiguar la historia personal de los ocho empleados salvadores del club. Mariano era el cuarto de la familia y el primero de los tres que nacieron en Barcelona, aunque falleció con 29 años por una intoxicación de flemón en 1940 por las consecuencias de la Guerra Civil, que dejó al país sin penicilina.

Los empleados del club mantuvieron el control hasta noviembre de 1937, cuando se constituyó la Junta Directiva. El acta constitutiva urgente del comité, firmada el 15 de agosto de 1936, por la noticia recibida esa mañana de la ocupación del campo de fútbol Les Corts. «Ignorando la procedencia de esa requisa, los empleados del FC Barcelona, en contacto con el Consejo Directivo, por el aprecio y cariño que sienten... acuerdan incautarse de la entidad FC Barcelona y sus dependencias».

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