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REAL ZARAGOZA

Aquí, un amigo

Marcelino trabaja en compenetrar a sus hombres. "Nos estamos conociendo", explica Gabi

"Nos estamos conociendo, como quien dice". En puertas de la cuarta jornada de Liga y ya con la necesidad de ganar, la explicación de Gabi, que podría recuperar la titularidad el domingo ante el Elche, no puede ser más clara. El Zaragoza está aún en fase de acoplamiento, de adaptación, de conocimiento mutuo.

Se ve en el entrenamiento: Marcelino se esfuerza por compenetrar a sus hombres, en hacerles entenderse, en trabajar movimientos que resulten de alguna forma reflejos. "Me encuentro en fase de readaptación al equipo -explica el centrocampista-. Quiero estar para ayudar. Me falta la adaptación que se logra con los entrenamientos de grupo y a la hora de jugar".

El madrileño cayó lesionado en la pretemporada y cuando trató de forzar su recuperación, sufrió una recaída. Por eso, ha querido tomarse con calma su puesta a punto para estar a disposición de Marcelino. El domingo, ante el Elche, podría vivir su estreno en el Zaragoza de Segunda.

Una novedad más en una formación que busca su personalidad. Los cambios han sido constantes en el equipo desde el despegue en el Ciudad de Valencia, ante el Levante. ¿Qué va a quedar de aquel equipo que cayó derrotado en el estreno liguero? Las mutaciones han sido constantes, bien por las circunstancias, bien por la necesidad, bien por los cambios de formación en el último instante.

El retraso en las salidas y en las incorporaciones ha obligado al técnico asturiano a volver a empezar en la tarea de pretemporada cuando ya se ha iniciado la Liga. Ya lo explicaba hace unos días, en una entrevista publicada por HERALDO: "Yo ya suponía que esto podía pasarme, así que no me pilla de sorpresa. Lo tenía calculado. Por eso llevo días diciendo que voy a necesitar un tiempo para modelar el equipo convenientemente. Nada de lo que ha ocurrido me ha sorprendido. De verdad. Ahora solo pido mi parte de tiempo, que he estimado en seis u ocho semanas, hasta que se vea un equipo cuajado".

En esa línea estuvo trabajando de forma específica el entrenador: creación de juego desde las bandas -una de las obsesiones del asturiano- y trabajo de contención defensiva ya antes, incluso, de la llegada a la línea de retaguardia. Los dos goles por partido que ha encajado el conjunto blanquillo en su inicio liguero obligan a implicarse en la tarea de contención. A la que Marcelino no le importa desgastar el tiempo.

Gabi es de los que pueden entrar en los cambios. Más aún, cuando se suceden los problemas en su demarcación, en donde Zapater es baja tras ver la roja el sábado en el estadio de Gran Canaria y otros hombres arrastran problemas físicos.

"Espero poder estar a tope para ayudar -plantea Gabi-" porque se necesita gente. Es verdad que el madrileño lleva a cabo un plan de trabajo específico de puesta a punto, pero él mismo reconoce que cree que estará en condiciones de estar a disposición del técnico.

El centrocampista entiende que algunos fallos y circunstancias puntuales por las que atraviesa el equipo remitan a situaciones (a fantasmas) que ya se vivieron el año pasado: "Son aspectos que tenemos que arreglar en busca de una regularidad", que es el elemento principal que echa en falta el jugador zaragocista. Y a lo que ya anunció que aspira su entrenador: "Un equipo que es capaz de jugar como lo hicimos en el primer tiempo ante la Real Sociedad demuestra que está en el camino bueno. Y según vayamos acumulando sesiones de trabajo, estaremos cada vez más capacitados para jugar así".

El reto del conjunto, en cualquier caso, es conseguir la primera victoria: "Hay que sumar cuanto antes -argumenta Gabi-. Porque para la afición también son importantes los resultados". Además, el salto podría ser importante con dos partidos seguidos en casa: "Vamos a ir poco a poco y sumar primero el domingo". Es la ocasión de enderezar la ruta de un arranque irregular.

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