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REAL ZARAGOZA

Aprenden a remontar

Un combativo y disciplinado Real Zaragoza ganó 2-1 a una versión joven del Villarreal. Los goles de Kevin Lacruz y Marco Pérez voltearon el inicial tanto de Nilmar. Kevin, en el puesto de enganche por detrás del ariete, fue el jugador más valioso tácticamente del equipo de Gay

Bertolo trata de marcharse de Mario
Aprenden a remontar
JAVIER ESCRICHE

El Real Zaragoza consumó anoche otro meritorio triunfo en esta pretemporada de la escasez, de la continuidad, de la lentitud de maniobras en los despachos y de la forzosa apuesta por la cantera. Superó con espartana dedicación táctica, sin ningún brillo pero con eficacia, a un Villarreal disminuido, cierto es, pero que no deja de ser un equipo UEFA al fin y al cabo.

Gay probó con todo lo que tenía disponible, sin abusar esta vez de los cambios. Garrido, por el contrario, guardó de entrada lo poco que tenía con aroma de titular y veterano y, a excepcion de Nilmar, montó un once con los chicos que el año pasado conformaron el filial en Segunda. Este dato no debe abollar los méritos zaragocistas, pero es necesario tenerlo en cuenta para valorar en su justa medida lo ocurrido anoche en Teruel. En la Liga, este rival jugará con Capdevila, Diego López, Cazorla, Marchena, Bruno, los internacionales. Y no dejará en el banquillo a los Cani, Rossi, Ángel... Ayer, la historia fue otra.

Se quejaba Gay tras la derrota de La Orotava de que su equipo no sabía jugar bien en contra del marcador y que no era capaz de remontar. Ayer, los jugadores quisieron acallar esa crítica y superaron, con carácter, fe y acierto en las pocas acciones peligrosas que generaron, el tempranero 0-1 del Villarreal. Un dato interesante.

Una defensa medianamente ordenada ante un portero con oficio (quizá demasiado dubitativo en las salidas); un centro del campo peleón al máximo, a veces al límite; un delantero veloz; y, gracias a Dios, un media punta con llegada y clarividente en la asistencia al punta en los pocos balones buenos que llegaron arriba. Así fue el Zaragoza de ayer en el que, ese enganche decisivo resultó ser Kevin Lacruz. El jovencísimo canterano, mucho más adelantado que el domingo en Tenerife -allí fue pivote- se reivindicó como una pieza extremadamente aprovechable por detrás del delantero, puesto de vital importancia en el sistema que desea e intenta implantar Gay en el actual Zaragoza de mitad de agosto. Un gol y una asistencia en un choque que se gana por 2-1 definen a la perfección el valor de Kevin en este partido de Pinilla.

Cuando arrancó el duelo, nadie habría apostado por el buen sabor de boca que dejó la primera parte entre los zaragocistas. Y es que el inicio fue eléctrico por parte del Villarreal. En los primeros 70 segundos, los castellonenses fueron capaces de dar un primer aviso en una colada fulgurante de Montero e, inmediatamente, de anotar el 1-0 después en un grave desajuste defensivo blanquillo. Nilmar ganó la espalda a los centrales y a Ponzio tras un pase largo al hueco de Cristóbal y, tras encarar con calma a Franco, lo batió cruzado.

El Zaragoza, como hace tres días en Canarias, había comparecido en el campo con una empanada descomunal y, durante varios minutos, cada acción amarilla olió a peligro serio. Pero, del desbarajuste general, antes del minuto 10, surgió una acción balsámica que ayudó a equilibrar el partido. La gestó y protagonizó Marco Pérez, haciendo gala de nuevo de su gran velocidad. Se fue de Oriol, también de Musacchio en la línea de fondo, provocó que la pelota quedase en el área muerta a pies de Gabi y el capitán, con buen ojo, dio el pase de la muerte a Kevin Lacruz que, cumpliendo milimétricamente la misión de llegador que le confiere el puesto de enganche, remató a puerta vacía.

De repente, el Villarreal se desdibujó y el Zaragoza comenzó a confiar en sí mismo. Jarosik y Contini, que andaban algo torpes, se entonaron. Diogo y Ponzio comenzaron a taponar bien atrás y a salir con cierto criterio (el argentino dibujó un par de cambios de juego de alto nivel). La brega de Gabi y Edmilson -demasiado lento- sirvió para mantener el pulso a un equipo al que solo le fallaron las bandas. Ni Bertolo ni Jorge López tuvieron su día. Arriba, Kevin abría espacios y Pérez diseñaba desmarques. En uno de ellos, llegó el sutil pase de Lacruz, el regate de La Sombra al portero levantino y el 2-1 a puerta vacía.

El segundo tiempo fue un tostón de escaso relieve, fruto del cansancio. Por suerte para el Zaragoza, el italiano Rossi estrelló en la escuadra una falta directa a 14 minutos para el final. Apenas hizo más el Villarreal. El Zaragoza, jugó a sujetar la victoria como fuera. Y lo hizo con solvencia.

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