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REAL ZARAGOZA

Ander abre el abanico

La incorporación del canterano subraya la diversidad y combinaciones de la segunda línea

Mientras el Racing de Santander y el regreso a la Liga se pierden aún en el horizonte, Marcelino va recogiendo poco a poco futbolistas en su pizarra tras un mes agarrado a las taquicardias provocadas por una plantilla en constante adelgazamiento. Ewerthon, Lafita, Laguardia, Ander Herrera?, el Real Zaragoza recompone su figura y Marcelino ve incrementadas las alternativas, muy especialmente en la segunda línea del ataque.

 

Si la defensa y la delantera -entendida como un lugar de hombres especializados- mantienen sus carencias estructurales, ningún otro espacio del campo aparece tan rico, completo y versátil como la zona de extremos y delanteros de acompañamiento. El regreso de Ander Herrera tras su experiencia en el Mundial sub 20 ha acentuado esta diversidad de funciones y mixturas que le permite a Marcelino su catálogo de centrocampistas ofensivos, mediapuntas o segundos atacantes: Jorge López, Lafita, Pennant, Arizmendi, Ander Herrera, Babic, Songo'o e incluso el experimental Abel Aguilar.

 

Todos ellos multiplican las mezclas y composiciones en la segunda línea, una región del campo cuya relevancia táctica y ofensiva ha ganado importancia ante la escasez de delanteros especializados causada por las bajas de Uche y Braulio y por la ausencia de refuerzos.

 

Esta circunstancia vuelca la mayoría del peso goleador del equipo sobre un solo hombre, Ewerthon, el único artillero puro del plantel, y dificulta a Marcelino la construcción de un ataque con dos delanteros específicos, tal y como establece su idea de juego. Durante algunas jornadas, el técnico ha aparcado su 4-4-2 de cabecera otorgando la segunda punta a hombres alejados de su perfil natural (Jorge López o Abel Aguilar) y adelantando a Javier Arizmendi (un delantero de complemento) como ariete de referencia. La forzada revisión ha respondido más bien a un movimiento funcional que táctico.

 

Cambiaron más los papeles individuales que las posiciones.

 

Pero, ahora, con el álbum completo, Marcelino reestablecerá el orden natural de su estilo. Y, a partir de aquí, se despliega todo el abanico de combinaciones que le ofrecen al entrenador los hombres de la segunda línea, casi todos polivalentes, de posición elástica y ajustable a varias regiones del campo.

 

A priori, y a expensas de la evolución de las molestias de Pennant y de la lesión muscular de Marko Babic; Marcelino deberá decidir -ante el partido contra el Racing- ente ocho futbolistas para tres casilleros de la alineación: los dos flancos del centro del campo y le segunda punta (considerando que Ewerthon confirme su candidatura a retomar su lugar como delantero centro). Las opciones son variadas. Jorge López se adapta a la izquierda, la derecha e incluso al enlace con un solo delantero. Lafita puede operar también en cualquiera de las dos bandas y, sobre todo, en la segunda punta, donde lo prefiere Marcelino. La carta posicional de Ander Herrera coincide con la de Jorge López: todo el segundo frente de ataque puede acogerlo. Y Arizmendi apunta a acumular de nuevo minutos como complemento de Ewerthon, sin olvidarse su alternativa en el extremo derecho, donde Pennant registra todos sus movimientos.

 

Estos cinco parten con ventaja para repartirse, con diferentes rotaciones, tres puestos. En un escalón inferior, aparecen alternativas secundarias para la zona: Babic, como extremo puramente zurdo, Songo'o, extremo ambivalente o delantero, sobre quien planea la sombra de un rol residual ante la recuperación de futbolistas, y, por último, Abel Aguilar, alternativa de emergencia para enlazar con la delantera y cuyo buen nivel en la posición colisiona de lleno con los esquemas de Marcelino.

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