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REAL ZARAGOZA

Agapito recibe al último inversor

El nuevo dueño del Racing, el jeque Ali Syed, llegó de Bahréin a cinco minutos del final.

Agapito, junto al presidente del Racing, Francisco Pernía, y el jeque indio Ali Syed, ayer en el palco
Agapito recibe al último inversor
J.M. MARCO

Extraña y fugaz resultó la presencia en Zaragoza del nuevo propietario del Racing de Santander, el jeque Ali Syed, el último inversor asiático que acaba de recalar en el fútbol español. Se le esperaba porque había anunciado su presencia en el palco de La Romareda, en lo que era su primer desplazamiento como dueño del equipo cántabro. Pero no llegó hasta el minuto 85 del partido.

El noble indio, con residencia en Bahréin, voló desde ese país hasta el aeropuerto de Garrapinillos en su jet privado, pero le fallaron los cálculos para haber llegado a tiempo de ver el partido. Cosas de jeques orientales. En las horas previas, había viajado hasta Bahréin para asistir por la mañana a una carrera que él mismo patrocinaba y, después de comer, pretendía hacer doblete en Zaragoza. Pero llegó con enorme retraso.

Con su séquito alrededor, entró al estadio pero apenas tuvo tiempo de saludar a Agapito y sus cercanos a toda prisa, hacerse una docena de fotos con los santanderinos que por la zona VIP pululaban y, una vez el árbitro silbó el final del choque, regresar al galope a sus coches de lujo que aguardaban en el callejón lateral del estadio y retornar al aeropuerto zaragozano para volver a volar, esta vez rumbo a Santander. Para un jet particular de las características del suyo, no hay distancias pero sí el sometimiento a los horarios que los controladores establecen. Y, por eso, no fue posible escuchar las palabras de 'Mister Alí', como conocen ya al indio en Santander, que se vio obligado a suspender la rueda de prensa que tenía programada.

De este modo tan anecdótico, Agapito Iglesias culminó un día que se presentaba, de nuevo, complicado para su deteriorada figura en la tribuna preferencial de La Romareda y que, un fin de semana más, transcurrió sin novedad en el frente. La tarde resultó incluso más apacible para el presidente blanquillo que la última, hace 15 días cuando el Deportivo visitó el campo aragonés.

Varias pancartas pequeñas ubicadas en diversos puntos de la grada pidiendo su marcha; una grande que en la Tribuna del Fondo Sur se exhibió en un momento de la primera parte en la que se leía «Vender a Ander no era solución»; y un par de fases en las que, con origen en el Fondo Norte, se oyeron con nitidez los cánticos «Adiós, Agapito, adiós», fueron todos los vértices de la censura que el empresario soriano soportó ayer sábado. A la salida, con la habitual protección policial pasiva a las puertas del palco, Agapito cruzó la plaza junto a Antonio Prieto, el doctor Villanueva y Luis Carlos Cuartero escuchando algunos improperios de una decena de miembros del Movimiento Avispa.

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