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REAL ZARAGOZA

Agapito: "Casar esto es difícil"

Agapito Iglesias, el accionista mayoritario de la SAD Real Zaragoza y su presidente desde hace un mes, llegó a Tenerife el jueves. Lo hizo de improviso, dejando en Zaragoza a sus ejecutivos de confianza al frente de las múltiples negociaciones para reformar profundamente la plantilla. El empresario soriano ha querido acompañar, in situ y en solitario, a los jugadores y técnicos del equipo blanquillo en su miniconcentración invernal canaria, previa al inicio de la segunda y definitiva vuelta de la Liga. Está pegado al grupo, supervisando cada acción, cada gesto, cada conversación. Mostrando a los profesionales del fútbol que se desvive por sacar adelante el lío en el que se ha vuelto a meter su Real Zaragoza del siglo XXI.

 

Agapito presidió anteanoche una cena de comunión grupal en el restaurante La Vieja de Adeje, la localidad del suroeste de la isla en la que se halla recluido el equipo desde el miércoles. Y, a los postres, Iglesias habló a su gente. "Les transmití un mensaje de ánimo y de confianza. Les dije que yo estoy con ellos y que, por lo tanto, ellos tienen que estar con nosotros para sacar esto a flote", explicó ayer el constructor en una distendida charla con los enviados especiales de la prensa aragonesa a este 'stage' tinerfeño.

 

El máximo responsable de la SAD se afanó en argumentar la sorprendente revolución que está llevando a cabo en el vestuario justo a mitad de proyecto, con la competición en marcha. "Lo que teníamos no funcionaba. Lo valoramos todo, cambiamos de entrenador y entendimos que había que cambiar el equipo. Y es lo que hemos hecho al final. Incorporar gente nueva para solucionar las carencias e introducir en la plantilla lo que creemos que hace falta", dijo con gesto serio.

 

Agapito, como todo el mundo dentro del club, reconoce que tamaña reconversión del plantel a estas alturas del torneo es inusual y arriesgada al máximo. Que si la medicina extrema aplicada al equipo falla, el batacazo va a ser brutal. "Sí, pero igual que si no hacíamos nada. Si decido no mover nada y seguir como estábamos, creo que el golpetazo hubiera sido más grande aún", reconoció.

Mercados extranjeros

Sus palabras no les llegaron a todos los jugadores al cerebro en primera instancia. Necesitaron traducción y explicaciones anexas. Jarosik, Contini, Pennant e, incluso, Eliseu, no dominan el castellano como para que la maniobra de sensibilización de Agapito tuviera efecto inmediato. En el caso de Suazo, como en el de Carrizo, Colunga o Roberto, aunque el idioma es el mismo, el grado de conocimiento del lugar y la idiosincrasia zaragocista también es un impedimento serio. Agapito justifico, 'motu propio', su querencia a acudir casi permanentemente a los mercados extranjeros para ejecutar las contrataciones. "El problema es que el reglamento español no te deja conformar tu equipo con jugadores de aquí. En España somos así, distintos.

 

Limitamos a que, cuando un futbolista juega 5 partidos con un equipo, ya no puede irse en enero a otro. España es el único país donde pasa eso", reseñó al respecto de los fichajes de un checo que viene de Rusia, un portugués que llega de Italia, un chileno que arriba de México o un italiano que llega, éste sí, de su país natal.

 

El responsable de la SAD admite que la tarea de compenetración va a ser muy difícil de ahora en adelante. "Sé que hacer casar esto es muy complicado porque cada jugador que viene llega con sus circunstancias particulares, cada uno de un sitio. Por eso, ruego un clima de normalidad alrededor de ellos, que favorezca su acoplamiento", solicitó.

"Arquitectura económica"

Sobre la difícil y peculiar situación financiera que atraviesa el Real Zaragoza contemporáneo, su dueño no quiso profundizar en exceso y se limitó a repetir aquella mítica frase que pronunció en verano, cuando en la primera concentración del equipo que tuvo lugar en julio en Navaleno, Agapito definió su manera de gestionar el club como "ingeniería financiera". Ayer, insistió: "Hacemos verdadera arquitectura económica. Pero mientras podamos convencer a la gente para que venga, las dificultades financieras que tengamos, que son iguales que las de muchos clubes españoles, las iremos salvando", indicó.

 

Iglesias no para de pedir optimismo, apoyo moral alrededor del equipo, que se desvíen los puntos de vista que denuncian las cuestiones negativas que arrastra su Real Zaragoza desde hace ya tres años y medio. "Creo que es el momento de fijarse solo en la Liga y en nada más. Quedan 19 partidos e iniciamos una fase nueva, con un nuevo equipo. Estamos tres puntos por debajo de la línea de salvación y tenemos que pensar todos en que se puede lograr. El que no piense así, lo mejor es que se vaya fuera", sugirió a través de esta línea ideológica que es, exactamente, la que está inyectando personalmente en el vestuario desde hace tres semanas para que los futbolistas la tengan metida en vena.

 

Agapito no quiere pensar en que su revolución salga mal. No quiere contemplar que los acontecimientos sigan retorciéndose de mala manera en lo que falta de campaña. "Es que yo tengo que ver siempre la botella medio llena. Ya sé que, si no llegan las victorias, ahora me van a mirar a mí. Hace días que sucede. Tengo claro que, si la cosa sale mal, yo seré el culpable porque para eso soy el máximo responsable. Como también sé que, si sale bien, será mérito de los jugadores y el entrenador, no mío. Pero solo pienso en que va a salir bien. Esos son mis miramientos. Si no tenemos ese horizonte, vale más no intentar nada. Y yo no soy así", dijo en la terraza del Tenerife Top Training. Agapito está más activo que nunca desde su aterrizaje al frente del Zaragoza para suceder a Alfonso Soláns. Este episodio de Canarias es buena muestra de que la preocupación que padece por el presente y el futuro que aguarda a la entidad le tiene sumido en un sinvivir.

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