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REAL ZARAGOZA

Agapito 2016

El presidente expuso las líneas maestras de su nuevo proyecto a seis años. El plan financiero del club se basará en el control salarial de la plantilla y el traspaso de futbolistas.

Agapito Iglesias, en su intervención de ayer.
Agapito 2016
TONI GALáN/A PHOTO AGENCY

 "Es un proyecto solvente y real, con los pies en la tierra, acorde a los ingresos y la realidad del Real Zaragoza". Se acabaron los discursos ambiciosos, las expectativas faraónicas, los días de vino y rosas, el Zaragoza que ganaría la Liga, no vendería a futbolistas y compraría a los mejores. Todo el castillo de naipes levantado por Agapito Iglesias en su atronador desembarco en el Real Zaragoza se ha derrumbado en cuatro años.

De aquellos planes, queda polvo y ceniza. Y una deuda colosal que estruja al club. Resolverla, aplicarle cirugía financiera, se ha convertido en el eje principal del nuevo Real Zaragoza. Agapito Iglesias, rodeado del Consejo de Administración de bolsillo formado por Paco Checa y Javier Porquera, alumbró ayer un nuevo proyecto, unos planes que no son otra cosa que el reconocimiento de un fracaso en la gestión. Ahora es tiempo de austeridad, rigor, objetivos deportivos humildes y equipos de perfil rebajado, basados en la cantera y en futbolistas de inversión moderada y con margen de revalorización.

En la presentación del plan, no le faltaron a Agapito ni buenas intenciones, ni optimismo ni compromiso. Sobre plano, entre recuadros, diagramas y previsiones de ingresos y gastos, el plan se merece la credibilidad de todo proyecto emergente. El reto es sanear el Real Zaragoza, pero también devolverle la normalidad, reparar la unión social del zaragocismo e incrementar la participación del aficionado en la vida del club, para lo que Agapito ha ideado, según él, una "medida innovadora y de diseño único": ceder parte de su paquete accionarial a los abonados hasta quedarse con el 75% del club, una proporción que no le impedirá controlar y gobernar la nave zaragocista con sus decisiones personales. ¿Cuánto pesará la voz de ese 25% del accionariado y del incipiente Comité Consultivo en la política de Agapito? El tiempo se encargará de decirlo.

El 'Plan de Restructuración Financiera' presentado por el presidente se marca como objetivo la reducción de 77 millones de euros de la actual deuda neta del club (105 millones al cierre del actual ejercicio) para dejarlo, en 2016, en 28 millones de euros, una cantidad que, según Javier Porquera, "sería acorde al nivel de ingresos de la entidad". La fórmula para absorber progresivamente la deuda en este periodo de seis temporadas es muy simple: recortar gastos y aumentar ingresos.

La aplicación del plan garantizaría el saneamiento económico del club, pero también implica cierto debilitamiento deportivo, al menos, un alto precio y unos riesgos evidentes en el lado del fútbol, autentica razón de ser del club. Más si cabe, cuando la supervivencia del plan depende de la permanencia en Primera.

Uno de los pilares del "plan 2016" es la venta de futbolistas. El Zaragoza prevé ingresar una media anual de 8 millones de euros brutos por traspasos, "manteniendo los activos deportivos del equipo" y de acuerdo "a una estimación conservadora". La operación se presume compleja en un mercado tan volátil, cambiante y expuesto a las más insospechadas variables como es el futbolístico. Al fin y al cabo, el corazón del asunto se localiza en los aciertos en la gestión deportiva, apartado donde, precisamente, el Zaragoza se ha ahogado en las últimas temporadas y en donde, por cierto, nada cambia: Antonio Prieto y Pedro Herrera mantendrán sus funciones y responsabilidades en el área tras confirmarse la salida de Poschner.

En la valoración de la actual plantilla, surge uno de los puntos de fuga del proyecto de Agapito. El nuevo plan estima su valor en 61 millones de euros, una tasación efectuada por la LFP, pero que se aleja de la realidad deportiva de un club donde, además, varios de sus principales futbolistas no le pertenecen: Suazo, Colunga, Roberto, Carrizo, Eliseu, Contini, Abel Aguilar? En cierto modo, el Zaragoza se ha olvidado de que un futbolista vale aquello que se paga por él.

La viabilidad del plan, además de exigir un incremento de ingresos (traspasos, nuevo contrato de televisión?), se basa en un recorte drástico en la partida de gastos. El Zaragoza rebajará notablemente su límite salarial con el objetivo de reducir el coste de la plantilla a unos niveles razonables, en torno al 60, 8% de la relación gastos de la plantilla/ingresos, el ratio aconsejado por la UEFA. El ajuste ya se ha iniciado tras liberarse el club de "unos 12 millones" con la salida en diciembre de futbolistas como Ewerthon, Ayala o López Vallejo. Aun así, el objetivo es reducir el coste cinco millones de euros más. ¿Cómo hacerlo? Agapito cuenta con la finalización del contrato de Luccin y Pulido, la construcción de una plantilla más corta, la promoción de chicos de la cantera -cuya situación deportiva, cuanto menos, es preocupante- y con la salida de los futbolistas mejor retribuidos o la renegociación de esos contratos, una circunstancia que afecta a jugadores como Arizmendi, Jorge López, Pennant, Pavón, Paredes, Braulio o Babic, pero cuya solución no es, ni mucho menos, sencilla.

Bajo estas directrices se regirá el nuevo Real Zaragoza, una oprtunidada más que se concede a sí mismo Agapito Iglesias, con el horizonte marcado en el año 2016. Hasta entonces, según el presidente, "el futuro está asegurado".

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