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BALONCESTO

Acabado final para el CAI

Kiefer y Sánchez robustecerán las demarcaciones de pívot y de base. Phillip también está próximo a renovar en un plantilla sostenida por el juego exterior

En las polvorientas carreteras secundarias del baloncesto español, brilla la chapa y la pintura del CAI Zaragoza. Por fuera, parece guapo de verdad el vehículo colorado. Mucho más en una competición en la que un escandaloso número de vehículos apenas muestran capacidad para tramitar el seguro de accidentes y quizás, si aparecen finalmente en el circuito LEB, circulen a dos ruedas. Además de la imagen exterior, los gestores del CAI ya han comenzado a levantar el capó y comprobar el estado del motor, los caballos de vapor con los que patearán debajo de la canasta. Incorporado Rafael Hettsheimeir y casi ultimada la renovación de Darren Phillip, el fichaje de Matt Kiefer robustecería el juego interior. Otro hombre con capadidad de zurrar bajo el aro, y Edu Sánchez como opción más viable para pilotar con seguridad, representarían el acabado final a la plantilla con la que el CAI Zaragoza pretende regresar a la ACB.

 

Matt Kiefer está a punto de concretar su incorporación al conjunto aragonés. Necesita hombres altos el CAI Zaragoza. Aunque sólo sea por cuestión de número. Kiefer lo es. Es alto y es uno más. Además, cuenta con experiencia en España. Su calidad se aproxima a su coste. No excesivo.

Willy Villar y José Luis Abós han apostado fuerte por el perímetro. Teoría de la manta corta: si te tapas las piernas y la barriga, quedas descubierto de pecho para arriba. Hay que reconocer que la mayoría de la LEB está peor: en cueros.

 

El pívot mide 208 centímetros. Tiene 26 años. El año pasado defendió la camiseta del Vic en la LEB Oro. Factura 16 puntos por partido, con casi 19 de valoración. Buen complemento. Cuestionable si se le exige una aportación determinante.

Complemento de base

El base Edu Sánchez también se encuentra cerca del CAI Zaragoza. Se trata de uno de los mejores directores de juego de la Liga LEB. Pertenece al Tenerife, conjunto que el año pasado luchó por el ascenso a la elite nacional. Los problemas que atraviesa el club canario lo aproximan a Zaragoza. En el caso de que quede liberado de su vinculación con la entidad tinerfeña, entraría en acción el CAI: podría vestirse de rojo.

 

Otro canario, Roberto Guerra, también podría acabar jugando en el CAI Zaragoza. El jugador se encuentra en el mercado de la ACB. Si finalmente no encontrara acomodo en esta primera competición, renegociaría su continuidad en la capital aragonesa, aunque en el diálogo se manejarían cifras propias de la LEB, no de la ACB, que son las cantidades que ahora figuran en su contrato.

 

Al margen del acabado final, cabe subrayar los hombres que ya constituyen el espinazo del bloque con el que el CAI Zaragoza competirá en la LEB en el curso a punto de nacer. Materiales de lujo para la segunda división española, como Rivero, Quinteros, Lescano, Urtasun o Barlow. Mucha velocidad, muchas luces, lujo acorde con el exigente paladar de la afición zaragozana. Sin duda, un vehículo capaz de acelerar en las carreteras. El único problema quizá resida en que en la LEB te encuentras con más caminos que con carreteras. El brillo no suele ser lo esencial en esta categoría, sino la amortiguación para salir de los pedregales.

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