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Europa aún es naranja

El CAI Teruel se despide de la 'Champions'; pese a la derrota (3-1), sigue en la Copa CEV.

Cáceres remata ante el bloqueo italiano
Europa aún es naranja
A. CORTÉS

El CAI Teruel sigue siendo EuroCAI. La puerta de Europa no se cerró ayer para el equipo aragonés que orienta sus pasos a los cuartos de final de la Copa CEV. En Cuneo, ante el Bre Banca Lannutti, el mismo rival que hace un año le tocó en suerte en este torneo y que le aparcaría para levantar el trofeo, el CAI ofreció en el Palazzetto dello Sport un buen nivel de juego, aunque insuficiente para obrar el milagro. Pero necesario para creerse y crecerse. El veterano Cuneo está en otro nivel, con un potencial tremendo; el CAI peleó, y arrancó con un victorioso set, en su objetivo marcado: derrotar de forma clara a un rival de envergadura para seguir en la liga de los grandes. No dependía de sí mismo, sino de una suerte de carambolas y ecuaciones matemáticas para proseguir en la tarea. Faltó esa regularidad necesaria para redondear los partidos, pero la derrota es dulce porque Europa sigue estando presente en el sueño de Teruel y de un CAI que en febrero quiere seguir haciendo historia.

El Cuneo no se jugaba nada, pero sacó toda la artillería pesada. Wijsmans, Nikolov, Grbic, Mastrangelo, Parodi, Henno… Años y años de experiencia peleándose en el mejor torneo continental, en la suprema liga italiana, internacionales que no han tenido descanso desde el verano… Sin concesiones. Al CAI le sorprendió porque esperaba que alguno de los pesos pesados respirara en el banquillo. No fue así. Los precedentes no gustaban al competitivo Alberto Giuliani: su Cuneo ya había tenido que sudar de lo lindo para superar al CAI Teruel en Los Planos (2-3) en dos ocasiones. En casa, y ante su afición, que ayer no dio calor ni color al precioso Palazzetto dello Sport, el estirado colega de Novillo, impecable con su traje gris oscuro y almidonada camisa blanca, no alteró el guión en su trabajo de preparación. El CAI modificó una pieza: la titularidad de Oroz en la recepción. El fundamento, clave en el desarrollo del juego, junto con el saque, permitió al conjunto aragonés sacarle los colores al Cuneo. El comportamiento fue muy bueno porque tuteó a la escuadra piamontesa. Especialmente efectivo en el saque (brillante Bernal en la ejecución), trabajador en la defensa de los balones, determinante en el remate, eficiente en el contraataque... La batuta de Guille Hernán encontró soluciones y el CAI lo agradeció.

El equipo turolense salió enchufado y tomó el mando del duelo para desespero de un adversario con sus estrellas apagadas, como su afición. La vocación del CAI en la última jornada de la 'Champions' era clara: sumar un triunfo. Pese a que antes de saltar a la pista ya sabía que la Copa CEV ya la tenía en el bolsillo (el CSKA Sofía allanaba el panorama). Y enfocó sus energías a arrancar la primera sonrisa a su reducida, pero ruidosa hinchada naranja en el Pallazzetto. En los momentos más igualados y decisivos, el CAI fue fuerte mentalmente, sereno en las decisiones. Manejó dos ventajas para rematar el primer set, y las dos las salvó el Cuneo. La tercera no perdonó.

La primera parte del libreto del partido de ayer se cumplía. Había que arrancar un set, por lo menos para optar a una de las cuatro plazas para CEV como mejor tercero. Los adversarios de los demás grupos echaron una mano. Las malas noticias estaban en el Palazzetto: el Cuneo despertaba, como los 'Blu Brothers', sus 'tifossi' levantaron la moral del equipo italiano y sus astros respondieron a la llamada volteando el marcador. El Cuneo arriesgó y se agigantó en la red. El bloqueo (19 puntos frente a 8, al final) hizo daño al CAI, que también sufrió a la hora de recibir el balón. El Cuneo apelaba a la potencia del saque, Gigi Mastrángelo se gustaba y levantaba gritos de pasión con sus gestos y Nikolov, el hombre más completo, dejaba el sello de su arte. Pero el CAI perdía, sin claridad ofensiva. Consiguió maquillar la cuarta manga (18-10), acercarse peligrosamente en busca de un 'tie break' ganador que, sorprendentemente, le instalaba en la 'Champions'. El consuelo es la Copa CEV. Europa aún es naranja.

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