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EUROCOPA. EL TEATRO VERDE.8

El lanzacuchillos Grimaldo, el salvador Raya, la clase de Olmo y la brújula exacta de Zubimendi

España vence con lo justo a Albania en un choque con dos tiempos casi antagónicos: brillante el primero, relajado y deslucido el segundo

Álex Grimaldo, jugador formado en el Barcelona y actualmente en el Bayer Leverkusen, sirvió numerosos balones a sus delanteros.
Álex Grimaldo, jugador formado en el Barcelona y actualmente en el Bayer Leverkusen, sirvió numerosos balones a sus delanteros.
EFE/EFA/CHRISTOPHER NEUNDORF

España tiene mucho que celebrar. Y también el Real Zaragoza del llorado y evocado Luis Belló. El combinado nacional vencía en 1964 a Rusia en el viejo Chamartín con el cabezazo de jirafa o de equilibrista inesperado de Marcelino Martínez Cao. Unos días después, el Zaragoza bordaba el fútbol y enamoraba en Europa con su primer título: la Copa de Ferias. El brasileño Duca, de bigotillo rasgado, aún ocupaba la demarcación de Eleuterio Santos; los demás componían el primer poema inolvidable de los blanquillos. O quizá el segundo tras los Alifantes: empezaba en Lerín y concluía en Tomás y Primo. La poesía del domingo.

España ha despertado todas las expectativas en la Eurocopa. Con un juego variado, de presión elevada, salida chispeante al contragolpe y juego alegre y profundo por las alas. Quizá tenga los dos mejores extremos del campeonato, con perdón de Mbappé. Luis de la Fuente parece un tipo conciliador y paternal: se ha ido a Alemania a tejer un buen equipo, lejos del tiqui-taca, pero hondo, constante, con calidad y dinámico. Y anoche, en un choque donde se jugaba el honor y acaso la necesidad de confirmar que lleva incorporada una escuela de fútbol en su orquesta, confeccionó un bloque sensato con los que parecían los suplentes. 

Albania es un equipo voluntarioso e idealista, de los que no se amilanan. Hizo sufrir a Italia, igualó con Croacia en los últimos segundos (los de Modric & cía arrastran aquí una maldición) y ante España mostró dos caras: en la primera parte, los nuestros querían ser el oro de los titulares. Jugaron a gusto, robaban en cualquier zona y avanzaban con la cólera y el vértigo de los dioses antiguos. Con esa zurda que enrosca el esférico a su antojo, lo enrosca en globo, parábola o bombardeo controlado, Grimaldo demostró sus cualidades, su condición de lateral-extremo y sirvió balón tras balón.

Dani Olmo buscó su tanto y ratificó que puede jugar de inicio si se le necesita. Es dinámico, rápido, transita a su capricho, corre como un gamo, desborda, y hasta se permite el baile garboso y la levedad del tacón.

Ya con el gol de Ferran, Joselu estuvo a punto de marcar uno de esos goles que invitan a fantasear con las reglas ocultas del movimiento, de la intuición y del olfato goleador. Grimaldo no centra: acuchilla una y otra vez. Con él, con ellos, además, se alió Dani Olmo, que buscó su tanto y ratificó que puede jugar de inicio si se le necesita. Es dinámico, rápido, transita a su capricho, corre como un gamo, desborda, y hasta se permite el baile garboso y la levedad del tacón.

En la segunda parte, España se destensó, perdió fuelle y control. Le faltó determinación, numen y garra. Los albaneses se vinieron arriba y porfiaron ante David Raya, que se exhibió hasta cuatro veces. Hay arquero, claro; Fermín se dejó entrampillar en su debut en exceso. Otro dato luminoso:hay un buena brújula en Zubimendi: hizo de Rodri –y de Busquets y de Alonso, y quizá hasta del mariscal Violeta– a su modo: despacioso, seguro, con buena técnica y juicioso. Conoce el percal, la seda y los aromas del jardín.

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