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Valverde, protagonista de la Quebrantahuesos de principio a fin

El ciclista murciano, homenajeado en la 32ª edición, no solo fue el primero, sino que batió en cuatro minutos el récord de una cicloturista que recuperó la normalidad y contó con 10.130 participantes.

Ernesto Valverde, tras cruzar la meta de la Quebrantahuesos.
Alejandro Valverde, tras cruzar la meta de la Quebrantahuesos.
Veronica Lacasa

Era el protagonista y asumió ese papel de principio a fin. El ‘bala’ Alejandro Valverde se disparó en la 32ª edición de la Quebrantahuesos como su propio sobrenombre indica. El ganador de La Vuelta, podio en el Giro y el Tour, y campeón del mundo era en esta ocasión la figura homenajeada recogiendo el testigo de Juan Carlos Unzué y no solo fue eso. El murciano cruzó el primero la meta de Sabiñánigo estableciendo además un nuevo récord, 5h 14:32, siete minutos menos que el 5h 21:05 de Mikel Azparren de 2007. En segundo lugar llegó Edgar Esteban (5h 21:11) y en tercero, Darío Gadea (5h 21:57). En la categoría femenina, la más rápida fue la neerlandesa Nicolien Luijsterburg (6h 15:33), campeona del mundo de gran fondo. Le siguieron Victoria Andrés (6h 24:19) y Conchi Pérez (6h 28:23), primera el año pasado. 

El primero en coronar el Somport, las primeras de las cuatro cumbres del recorrido de 200 kilómetros, fue Edgar Esteban con un tiempo de 1h 20:23. Le seguía a menos de un minuto Asier Irigoyen e Iker Eskibel. Fue más adelante, en el descenso del Portalet, sobrepasado el Marie Blanque, cuando Valverde impuso un ritmo que le hizo marchar en solitario, incluido en la subida de Hoz de Jaca.

"Durante un buen rato he ido junto a amigos, pero iban un poco más justos y he marchado hacia delante", afirmó el ex del Movistar, aún muy en forma a sus 43 años. "Hemos disfrutado muchísimo, que era lo importante", comentó. "La marcha es muy bonito y está muy bien organizada", valoró, impresionado "por el mucho público".

Nicolien Luijsterburg se expresó en términos similares. "No ha sido fácil, pero sí muy bonito, he disfrutado mucho", manifestó la primera mujer. Quería ser la mejor, lo logró y ahora está decidida "a volver el año que viene".

Como es habitual, la llegada a meta de los primeros de la Quebrantahuesos se entremezcló con el grueso de los de la Treparriscos, la hermana pequeña de 85 kilómetros. En ella los destacados habían sido Julen Uranga y Pilar Arnal.

La presencia de la Quebrantahuesos en Sabiñánigo se había hecho notar desde días antes y muy especialmente el viernes con la llegada del grueso de los más de 10.000 participantes de todas las provincias de España y de 30 países, y de sus acompañantes, por la feria del ciclista y por toda la localidad. Son 30.000 las personas que ha atraído la marcha cicloturista para vivir un fin de semana que transforma el Alto Gállego y Jacetania. No en vano, se calcula que con un presupuesto de 1,5 millones de euros, su impacto es de 17,7 millones.

Desde una hora antes del primer pistoletazo ya se podía ver por la calle un gran número de bicis, ciclistas y público en aumento. La gente era mucha y a pesar de ello, el ambiente se puede decir que era de respetuoso silencio, de concentración, mientras los participantes se iban colocando en sus respectivos cajones de salida, mientras repasaban que todo en su máquina estaba en orden. Sonrisas, pero de esas que delatan nervios, e ilusión por volver a estar ahí o por, por fin, saber lo que es estar de ahí. Repaso del esfuerzo que está por venir y también del ya realizado durante meses para poder afrontarlo. Sarna con gusto no pica.

En las primeras filas, los ilustres. El homenajeado Alejandro Valverde, que estuvo acompañado por una legión de amigos llegados con él de Murcia, el siempre grande Miguel Indurain, el campeón olímpico Samu Sánchez, Haimar Zubeldia, un fijo en Sabiñánigo, o el ‘ganador’ del año pasado Imanol Arizmendi. También Fernando Escartín, el presidente del Club Ciclista Edelweiss, el organizador, que por supuesto se detuvo a conversar con Indurain, con quien tantos y tantos kilómetros compartió en el pelotón profesional.

Se cortó la cinta, con la presencia de la consejera del Gobierno de Aragón María Victoria Broto y la alcaldesa de Sabiñánigo Berta Fernández, y acto seguido sonó el chupinazo con el que una larga serpiente multicolor se puso en marcha. Ver pasar miles y miles de bicicletas sin apartar la mirada, causaba mareo. En las aceras, el público, ahora sí, se dejó oír con pancartas y cánticos. ‘Que el ritmo no pare’ se podía leer en una sábana a la vez que quienes la sujetaban entonaban la canción de la mexicana Patricia Manterola que con ese estribillo fue la sintonía de La Vuelta en 2002.

En las cunetas de la carretera tampoco faltaron dando ese aliento extra que tanto hace falta, en especial en el Portalet, también algún botellín de agua e incluso papel de periódico. Sus hojas en el pecho siempre se agradecen en las bajadas

También muy visibles los más de mil voluntarios que hacen posible que todo funcione. También los 200 agentes de la Guardia Civil que conforman el dispositivo de seguridad que se habían desplazado desde Huesca, Zaragoza y Teruel.

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