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Este domingo, el funeral

El Rey acude a Jaca para dar su último adiós a Eduardo Roldán

El exdirector de la estación de Candanchú falleció en la tarde de este viernes en la Clínica Universitaria de Navarra a causa de una enfermedad degenerativa.

El rey Felipe VI acudió en la tarde de este sábado al tanatorio de Jaca para dar su último adiós a Eduardo Roldán y trasladar personalmente sus condolencias a la familia de quien fuera director y gerente de la estación de Candanchú, fallecido en la tarde del pasado viernes en la Clínica Universitaria de Navarra, a causa de una enfermedad degenerativa.

El Rey llegó al tanatorio jaqués a media tarde, a las 18.50, en visita privada, y acompañó a los familiares de Eduardo Roldán, quien fuera una figura clave en el desarrollo de los deportes de nieve en Aragón y en España.

En la puerta del tanatorio, el Rey fue recibido por la viuda de Eduardo Roldán, Lourdes, a quien Felipe VI dio un emotivo abrazo, y por el hijo del fallecido, Patrick Roldán. Con ambos estuvo dialogando el Rey, en compañía, de Kyril de Bulgaria.

El Rey acude a Jaca para dar su último adiós a Eduardo Roldán
El Rey abraza a la viuda de Eduardo Roldán
Laura Zamboraín

Posteriormente, Felipe VI accedió al interior del complejo funerario, donde permaneció alrededor de media hora. Allí asistió a un breve responso, oficiado por el párroco Valentín Garcés, junto a familiares y amigos de Eduardo Roldán.

Una vez finalizado este acto responsorial, y tras conversar con la familia y amigos, el Rey comentó que no podía faltar al último adiós a Roldán, muy vinculado con la Familia Real, y lo hacía en el tanatorio, ya que este domingo le resulta imposible asistir al funeral que se oficiará a las 17.00 en la Catedral de Jaca.

Eduardo Roldán era amigo personal de Juan Carlos I, rey emérito, relación de amistad que han mantenido durante décadas, unos lazos que también se han extendido a los actuales Reyes, don Felipe y doña Letizia. La Familia Real envió ayer, de hecho, tres coronas de flores al tanatorio. Una en nombre de don Felipe y doña Letizia. Otra, en nombre de Juan Carlos I y la reina Sofía. La tercera, de las infantas, Elena y Cristina. Tanto las dos infantas como don Felipe se iniciaron al esquí bajó las enseñanzas de Roldán.

Antes de abandonar el complejo funerario, don Felipe saludó casi uno por uno a los muchos asistentes que en ese momento se habían acercado a dar el pésame por el fallecimiento de Eduardo Roldán: familiares, amigos, autoridades, representantes del mundo de la nieve y el esquí, así como trabajadores y empresarios de Candanchú y de todo el Valle del Aragón. Entre los numerosos amigos y familiares de Eduardo Roldán que se acercaron al tanatorio El Pilar de la capital de la Jacetania se repitieron las muestras de dolor y pésame.

La noticia del deceso de Eduardo Roldán ha provocado un profundo pesar en Candanchú, donde mantenía su residencia; en Jaca, donde era habitual su presencia; y en todo el Valle del Aragón y en el mundo de la nieve en España, al que dedicó su carrera profesional, pasión y energías.

Felipe VI conversa en las imágenes con Emiliano Galindo, ex director de la Escuela de Esquí de Candanchú.

El funeral de Eduardo Roldán está previsto para este domingo, a partir de las 17.00, en la Catedral de Jaca, a donde podría acudir Iñaki Urdangarin, también amigo de Eduardo Roldán. Según fuentes consultadas por este periódico, el exduque de Palma incluso realizó una visita a Roldán durante los días en que estuvo ingresado en la Clínica Universitaria de Navarra.

Ingresado este verano en el citado centro hospitalario a causa de unos problemas de cadera, derivados, a su vez, de una enfermedad degenerativa, Roldán no pudo superar las diversas complicaciones que luego se fueron presentando. Durante el último mes, su estado de salud fue muy delicado, hasta que en la tarde del pasado viernes de produjo su deceso. Tenía 83 años.

Sin embargo, hasta principios de este verano, Eduardo Roldán llevó adelante su vida ordinaria con normalidad. Era una persona habitual en Jaca, a donde le gustaba acudir para reunirse con antiguas amistades. Era frecuente su presencia en la casa Fau de la capital de la Jacetania, si bien se sentía especialmente vinculado y enraizado a Candanchú, donde estaba fijada su residencia.

Natural de San Sebastián, la huella de Eduardo Roldán en Candanchú, a donde llegó a finales de los años 60, será, seguramente, imborrable. Desde principios de los 70, fue gerente y director del centro invernal, hasta la venta de Etuksa a la actual propiedad, en el año 2015.

En sus responsabilidades al frente de la estación, centro que fue referente indiscutible del esquí en el Pirineo durante décadas, Eduardo Roldán vivió en primera persona la enorme transformación que ha experimentado este deporte, que de ser practicado por una minoría en nuestro país ha llegado a convertirse en una disciplina seguida por millones de aficionados.

Fue fundador, del Esquí Club Candanchú y presidió el Club de Tenis de Jaca y el Club Hielo Jaca. También fue director técnico de las candidaturas olímpicas de Jaca a los Juegos Olímpicos de Invierno de 1998 y de 2002, así como de las Universiadas de 1981 y de 1995, a las que el Pirineo dio acogida. Era una persona plenamente convencida de las posibilidades olímpicas de nuestro territorio.

Eduardo Roldán Osés formó parte de la ejecutiva del Comité Olímpico Español y recibió, en 2008, la Medalla de Plata de la Real Orden del Mérito Deportivo, otorgada por el Consejo Superior de Deportes.

Fue también concejal del Ayuntamiento de Aísa, a cuyo término municipal pertenece Candanchú y miembro de la Asociación Turística Valle del Aragón (ATVA), de la que también fue presidente.

Entre sus constantes afanes por Candanchú y su zona de influencia, dedicó tiempo a la vida federativa, en España y en el escenario internacional. Fue presidente de la Federación Española de Deportes de Invierno (RFEDI) y participó en varias directivas de esta institución. Llegó a ser una de las personalidades de mayor prestigio en este ámbito. Ocupó el cargo de presidente de la Real Federación Española de Deportes de Invierno entre 2002 y 2014 y fue, además, miembro del Consejo de la Federación Internacional de Esquí entre 2012 y 2018.

Esta última responsabilidad la desarrolló en defensa de los deportes de nieve, en general, y de esta disciplina en nuestro país, en particular. Según el testimonio de algunos de sus sucesores, ejerció un papel fundamental en Europa para que España saliera, en este contexto, de los clichés de sol, toros y fiesta.

Impulsó, igualmente, la formación del profesorado y fue director de la Escuela Española de Esquí, tanto del centro de Candanchú como a nivel nacional. Apasionado de un estilo muy técnico y clásico, fue perfeccionista a la hora de marcar niveles de exigencia entre los profesores que fue formando a lo largo de su dilatada trayectoria.

En la década de 1970, fue director técnico de la Escuela Española de Esquí y publicó varios libros sobre técnica del esquí, a la vez que acudía a los congresos de Interski (Asociación Internacional para el desarrollo del esquí y snowboard) como responsable del equipo de demostradores. En 1965, obtuvo el título de profesor diplomado de la Escuela Española de Esquí.

Después de pasar dos años en Austria para perfeccionar las técnicas del esquí y aprender a enseñar, regresó a Candanchú, donde combinó su trabajo de profesor de esquí con otras actividades. A partir de entonces comenzó a involucrarse en las tareas de gestión.

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