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Las bicis son para el verano y en La Ciclería enseñan a llevarlas a cualquier edad

Tanto en esta época como el resto del año se ofrecen cursos de iniciación para personas mayores de 16 años. Como novedad ahora también hay clases para niños.

Clases para aprender a ir en bici para adultos de La Ciclería
Clases para aprender a ir en bici para adultos de La Ciclería
H. A.

Nunca es tarde para aprender a hacer según qué cosas y una de ellas es montar en bici. En La Ciclería lo saben y ponen todas las facilidades para que quienes quieran aprender a hacerlo en su etapa adulta puedan conseguirlo. Estos cursos se ofrecen durante todo el año y se enmarcan dentro del proyecto de Biciescuela que, a su vez, bebe del programa ‘Una bici más’, impulsado a nivel nacional por la asociación Factoría de Ciclistas.

En Zaragoza, la iniciativa la promueve La Ciclería, una empresa cooperativa que se articula sobre dos pilares fundamentales, la bicicleta y la economía solidaria. Nació hace 15 años en un local de la Magdalena y, excepto comprar y vender bicis, trabajan en todo lo relacionado con su uso. Tienen taller y aparcamiento de bicis, colaboran con otras entidades para el diseño de ciclorredes o imparten cursos para aprender a ir en bicicleta a cualquier edad. Todo con el objetivo de seguir fomentando el ciclismo urbano en la capital.

Desde sus comienzos, La Ciclería pone al alcance de cualquiera la posibilidad de aprender a ir en bici y, en este tiempo, 1.700 personas se han puesto en sus manos para participar en el curso de aprendizaje, que es el nivel más básico. “Son personas que nunca se han subido a una bici y lo primero que hacemos es caminar llevando la bici hasta la zona donde vamos a practicar”, explica Jorge Baringo, coordinador de actividades de La Ciclería. Cuando nunca se ha tenido contacto con una bicicleta esto es más difícil de lo que parece y esta primera sesión sirve para ir teniendo sensaciones cuando se toca el freno o girando el manillar. El siguiente paso sería aprender a subir y bajar de la bici y, después, ya montados, se aprovecha alguna rampa para que la inercia facilite el movimiento. “Al principio van sin pedales, para ir ganando equilibrio”, puntualiza Jorge.

“Lo importante es generar un espacio amable y de confianza porque, a nivel personal, dar este paso es muy importante"

La mayoría de los que se atreven con este reto de aprender a montar en bici a una edad adulta son mujeres entre 40 y 65 años que o nunca lo habían hecho o lo hacían pero lo dejaron. También las hay quienes tienen un poco de respeto a moverse en bici por la ciudad. Aunque este es el perfil más habitual, en la biciescuela de La Ciclería cada vez hay más demanda de público infantil. En el otro extremo, un matrimonio de unos 80 años que quiso aprender juntos y hasta se compraron bicis después. “Lo importante es generar un espacio amable y de confianza porque, a nivel personal, dar este paso es muy importante. Como dice siempre un compañero, hay que tener en cuenta que la persona que viene con 50 años lleva 40 y muchos siendo consciente de que no sabe ir en bici”, explica Jorge. “Nos encontramos con madres que llevan toda la vida queriendo salir en bici con sus hijos sin poder. Ahora, a los 60, se hartan y se lanzan para poder hacerlo con sus nietos”.

Para quienes, como Jorge, se encargan de acompañar a los alumnos en este proceso es muy enriquecedor ver cómo, casi siempre, lo consiguen. “El índice de éxito es altísimo, roza el cien por cien y es una satisfacción muy grande. Luego te ven por la calle y te saludan. Son muchas las personas que ahora se mueven por Zaragoza en bici y están orgullosas de haber aprendido a sus 50 años”, relata.

Grupos reducidos y atención personalizada

La clave de la metodología de enseñanza de La Ciclería es que las clases son para grupos de un máximo de seis personas con el objetivo de que el monitor pueda atender a cada caso de forma personalizada y cubrir la diversidad. Y es que cada persona lleva su ritmo y aprende más o menos rápido por cuestiones dispares. “Aunque nunca se haya montado en bici, quien ha patinado o esquiado ya tiene mucho de equilibrio ganado. O si toca la batería, tiene la lateralidad más desarrollada”, explica Jorge. Además, incide en la importancia del grupo y de sentir el apoyo y la fuerza en los demás.

"Son muchas las personas que ahora se mueven por Zaragoza en bici y están orgullosas de haber aprendido a sus 50 años"

Tras el nivel de aprendizaje, que es el más solicitado, se puede continuar en el de habilidad. En estas sesiones se practican frenadas de emergencia, se enseña cómo esquivar un obstáculo, bajar un bordillo o a levantarse sobre la bici para pedalear con más fuerza. “En definitiva, se trata de rodar con la bici de forma natural y segura para poder gestionar situaciones cotidianas como, por ejemplo, cruzarse con alguien de frente en un carril bici”. Hay un tercer nivel que ahora que Zaragoza está cada día más preparada para moverse en bici con seguridad, ya no es tan demandado. Se trata del de paseos cercanos y circulación en ciudad, con salidas más personalizadas para, por ejemplo, personas que querían ir de su casa al trabajo en bici pero no sabían bien por dónde ir o les daba miedo.

En el nivel básico, los cursos son de seis clases de una hora y media, distribuidas a razón de dos por semana. “Independientemente del nivel, la esencia del programa es atender a la individualidad de cada persona. Aunque hay una evolución y progresión marcadas y sin conseguir ciertos hitos no se puede avanzar, los cursos son muy flexibles y se adaptan al ritmo de cada persona”, explica Jorge. 

En principio, aunque los horarios están sujetos a posibles modificaciones, las sesiones del nivel de aprendizaje para mayores de 16 años del mes de julio serán los tres primeros martes y jueves, de 19.00 a 20.30. Las clases para niños de 6 a 15 años serán los jueves de 17 a 18.30. “En todos los casos, durante la clase hacemos varias paradas porque se está en tensión todo el rato y al final es cansado tanto física como mentalmente”.

"Se trata de rodar con la bici de forma natural y segura para poder gestionar situaciones cotidianas como, por ejemplo, cruzarse con alguien de frente en un carril bici"

En estos cursos, los alumnos no tienen que llevar su propia bici, de hecho aprenden con unas facilitadas por La Ciclería que, por sus características, son más propicias para el aprendizaje. “Son de barra baja, rueda grande y sillín alto, buscando una posición más recta”, explica Jorge. 

El lugar donde se desarrollan las clases es el entorno del Espacio Biciescuela, que se sitúa en la calle de Bubierca (San José), desde donde se va hasta el Parque Torre Ramona. El precio del curso de aprendizaje es de 75 euros por persona, lo mismo que el de habilidad. Para niños, cuestan 65 y también se pueden contratar clases particulares por 40 euros. Toda la información, así como el resto de servicios que prestan en La Ciclería (hay incluso un escape room para hacer en bici) se puede consultar en su página web.

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