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La hípica aragonesa quiere dar un salto de calidad

Con cada vez más licencias y mayor presencia en competiciones internacionales, la federación territorial apuesta por las nuevas generaciones con un proyecto de tecnificación.

Una jornada de entrenamiento en el Club Hípico Foster de Zaragoza
Una jornada de entrenamiento en el Club Hípico Foster de Zaragoza
Francisco Jiménez

Las licencias de la Federación Aragonesa de Hípica van en aumento y la presencia aragonesa en competiciones nacionales e internacionales es cada vez mayor. Son claros indicativos de que, tal y como asegura Mauricio Silva, presidente de la Territorial, "la hípica aragonesa goza de buena salud"

A nivel competitivo, entre los jinetes de Aragón está el turolense José Ríos, del club deportivo Los Tapiales, quien posiblemente participe en el Campeonato de Europa de doma de trabajo. En doma clásica, otra de las modalidades deportivas, el zaragozano Javier Guillén, del Cezar (Centro Ecuestre Zaragoza Alto Rendimiento), es campeón de España en la categoría Juvenil.

La presencia aragonesa a nivel nacional en las carreras de raid es sustancial y también se practican modalidades western, como el reining o doma vaquera, o el trabajo con ganado, con competiciones que consisten en separar terneros y llevarlos de un corral a otro. "Es algo muy vistoso que tiene mucho de habilidad y no tanto de velocidad", apunta Silva. Pero la disciplina que se lleva la palma en lo que a participación se refiere es el salto. Este tipo de competiciones son las que más licencias aglutinan, con alrededor de 160 participantes frente a los 30 ó 50 del resto.

Mantener el listón alto a nivel nacional es más complicado. "El salto es una disciplina más exigente sobre todo por el caballo que hay que tener", puntualiza el presidente, a la par que destaca la "muy buena participación" aragonesa en el último Campeonato de España de salto celebrado en Sevilla. En la categoría de veteranos, los mayores de 45 años, acudieron a la cita once binomios (jinete y caballo), cuando hace cinco años solo fueron dos. 

En volteo, lo que vendría a ser la gimnasia rítmica a lomos de un caballo, Aragón también ha obtenido buenas marcas en las últimas competiciones. En mayo de 2021 se celebró el campeonato de España en Madrid, en el que participaron volteadores del Club Hípica Nuestra Señora de Salas en Huesca. Claudia Ayuda, de tan solo tres años fue la participante más joven y quedó quinta en su categoría. En Nacional Promoción, Lucía Consejo se hizo con la medalla de bronce.

En este sentido, la Federación Aragonesa de Hípica apuesta por las nuevas generaciones a través del programa de tecnificación que se desarrolla de la mano del Gobierno de Aragón y del que salen deportistas preparados para acudir al Nacional. En concreto, hay planes de salto, doma y doma vaquera y este año se van a incorporar sesiones con un psicólogo deportivo. 

Un deporte reforzado con la pandemia

Tras unos primeros meses complicados, con los centros cerrados, sin ingresos y con muchos caballos a los que mantener, la hípica aragonesa ha salido reforzada de la pandemia. "Conforme la situación se fue normalizando ha habido una evolución positiva porque la gente quería salir de casa. Esto lo vemos reflejado tanto en el incremento de licencias como en las personas que se acercan a las hípicas para interesarse", explica Silva.  "Como cualquier actividad al aire libre, esta es una vía de escape", añade.

A diferencia de otros deportes, para la hípica, tener que paralizarlo todo en aquel primer confinamiento total fue una situación crítica. "Mantener a un caballo de escuela supone un un gasto de entre 100 y 150 euros al mes entre alimentación, cuidados y mantenimiento de la instalación. Para los centros ecuestres con 20 o 30 animales, soportarlo fue muy complicado", recuerda. Al final, afortunadamente, la racha más dura apenas duró dos meses y se pudo capear el temporal. 

"Se establece un vínculo especial con el caballo. Interactúas con él y se crean lazos de cariño y confianza. Es como estar con un amigo"

Desde entonces, el número de licencias federativas ha ido en aumento. Actualmente hay alrededor de 3.000 en todo Aragón, 2.500 de jinetes y 500 de caballos, ya que para competir las dos partes del binomio tienen que estar federadas. En cuanto a entidades, hay 20 clubes federados donde se imparten clases de equitación y entrenan jinetes a nivel competición. Por otro lado, y en un plano más ocioso, existen centros ecuestres de turismo activo que se dedican al caballo, casi todos en el Pirineo. 

A nivel escuela, la mayoría de los practicantes de este deporte en sus distintas modalidades son mujeres. Más bien niñas, ya que un buen porcentaje son de edades tempranas. Según los datos aportados por Silva, de cada cien alumnos en escuelas de equitación, 95 son niñas. En cuanto a las edades, en algunas hípicas donde tienen ponis A (los de menor altura) pueden empezar a montar niños a partir de los cuatro o cinco años, aunque lo más común es ver a pequeños jinetes de más de seis. 

Una jornada de entrenamiento en el Club Hípico Foster de Zaragoza, con el presidente de la Federación Aragonesa de Hípica Mauricio Silva
Una jornada de entrenamiento en el Club Hípico Foster de Zaragoza, con el presidente de la Federación Aragonesa de Hípica Mauricio Silva
Francisco Jiménez

Pese a que pueda parecer un deporte caro o elitista, iniciarse en hípica está al alcance de cualquiera. El material  básico se puede conseguir a buen precio en el mercado convencional y una clase de equitación cuesta entre 20 y 30 euros. También se ofrecen cuotas mensuales de 70 euros por cuatro clases o bonos de diez por unos 180 ó 200. 

Otra cosa es el deporte a nivel profesional, que implica viajes, llevar al caballo… En cualquier caso, las inscripciones a concursos no son muy caras, cuestan unos 20 euros y, además, no necesariamente hay que tener caballo propio. "En las hípicas, los deportistas pueden alquilar caballos para las competiciones y se intenta que se asigne el mismo para toda la temporada", explica el presidente de la territorial. Esto es importante ya que en hípica, como en el resto de deportes que se practican con animales, se establece un vínculo especial con el caballo. "Interactúas con él y se crean lazos de cariño y confianza. Es como estar con un amigo", resume Silva, que lleva montando a caballo desde los seis años y dedicado profesionalmente a este mundo desde los 17.

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