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Ana Salvador, una biesquense a 6.000 metros de altura

El splitboard, una modalidad todavía poco conocida, ha llevado a la deportista a la cordillera de los Andes o a Nepal.

La biesquense Ana Salvador, en acción.
La biesquense Ana Salvador, en acción.
Txema Trull

Muy poca gente y sobre todo muy pocas mujeres ascienden montañas de 6.000 metros para practicar el splitboard. No es lo habitual. Pero Ana Salvador, una rider de Biescas que lleva la nieve en la sangre desde bien pequeña, ya se ha convertido en una experta y profesional en esta disciplina. Es una modalidad deportiva que consiste en utilizar una tabla de snowboard que está ‘partida’ o cortada por la mitad longitudinalmente para convertirse en un par de esquís. Ana explica que en EE UU hay gente que lo practica, "pero se podrían contar con los dedos de las manos", y en España "no conozco a nadie, pero seguro que hay gente que sin darlo a conocer lo practica".

Su primer contacto con la nieve fue a los 4 años encima de unos esquís. A los 11 años cambió al snowboard, que es la modalidad que sigue practicando a día de hoy, y en la que además es formadora de profesores. El splitboard es la "tercera fase" en su dedicación profesional al mundo de la nieve, lo que le permite "salir del entorno de una estación de esquí y poder disfrutar plenamente de la montaña pura, lejos del bullicio de las estaciones de esquí". Sus montañas favoritas en el valle de Tena son el cordal de Tendeñera y el de Telera, "las que me permiten practicar el tipo de splitboard que me gusta, mucho corredor y mucha inclinación, que es donde más me divierto", señala. Y ya ha traspasado fronteras.

Está recién llegada de los Andes, donde ha seguido desarrollando su proyecto ‘6000Split’ que ya le ha llevado a Perú o a Nepal. "Este proyecto surge dentro de mi evolución en el mundo del splitboard", explica. Una vez recorrido gran parte del Pirineo y caminado muchos kilómetros por él, "la inquietud de conocer otro tipo de montañas te lleva a viajar, y en este caso tenía muchas ganas de tener una experiencia en altura y probarme a mí misma en una montaña de 6.000 metros, ver qué sensaciones se iban a producir en mi cuerpo debido a la altitud". Y gracias a que el splitboard es la herramienta con la que mejor se mueve en la montaña, "¿por qué no voy a intentar hacer un descenso en esas montañas si tienen nieve?".

El proyecto ‘6000Split’ nació en 2018 en un primer viaje que Ana hizo a Perú para conocer la Cordillera Blanca y conquistar el Tocllaraju (6.034 metros). "Aunque coroné la cima, el descenso decidí hacerlo desde un poco más abajo por motivos de seguridad", recuerda. A partir de ahí juntó el snowboard, el splitboard y el alpinismo, "lo que me ha permitido conocer otras cordilleras, conocer nuevas técnicas de alpinismo, y mantenerme en una constante evolución". Tras este viaje fue a Nepal a intentar el Thorong Peak. Las condiciones climatológicas no acompañaron.

Acaba de volver de Ecuador, de la cordillera de los Andes, con su equipo formado por Jonathan Larrañaga (guía de alta montaña) y Txema Trull (fotógrafo). Ahí ha realizado dos descensos: uno al volcán Cotopaxi (5.897 metros) y el otro al volcán Cayambe (5.790 metros). Además, en este viaje intentó el Antisana (5.753 metros), en el que tras hacer cima "nos pilló una tormenta tropical y por seguridad decidí bajar andando". La splitboarder de Biescas no se conforma sólo con los 6.000 metros de altitud y le gustaría dar un paso más hacia los 7.000.

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