Deportes
Suscríbete por 1€

baloncesto

Exigencia máxima para el Casademont Zaragoza en Badalona

En crisis, tras el fiasco europeo, visita este sábado (18.00) a un Joventut en gran forma.

Ponsarnau intenta frenar la dinámica negativa.
Ponsarnau intenta frenar la dinámica negativa.
Toni Galán

Llegados a esta situación, tras el trauma causado por el adiós europeo y esa competición doméstica que muestra un balance de situación mucho más solvente (4 victorias/5 derrotas) que el juego desarrollado para alcanzarlo, en otro momento nos hubiéramos quedado parados, esperando que el incendio se apagase por sí mismo. A fin de cuentas, un reloj parado también acierta de vez en cuando la hora, aunque solo sea dos veces al día... Pero no. Reynaldo, que, por supuesto, es el que manda, ya hace tiempo que aprendió. 

Aunque los registros no resulten alarmantes (no lo son, reitero, 4V/5D), los síntomas sí. El relato del percal, trasladado por la voz pausada y serena de Ponsarnau, tampoco invita a la acción inmediata. Pero una cosa es el relato y otra la perspectiva real que se divisa desde el mismo club. El Casademont Zaragoza no funciona, no chuta. Alcanzó su hasta ahora máximo en los dos primeros encuentros ligueros, ante el Manresa y el Bilbao. Otra victoria con casta ante el Breogán y otro triunfo ante el colista, y pare usted de contar. Porque hay muy poco más que contar que no sean las carencias de un conjunto sin principio ni final, sin esas dos posiciones clave en el baloncesto como son un base para jugar y un pívot para ganar.

El resto del equipo es apañado, incluso muy apañado; pero faltan un base titular y un pívot de verdad. El base llegará pronto. Apuesta muy fuerte. Jugador de primera fila. Mientras, Rodrigo San Miguel y su permanente ejercicio de dignidad, intentará portar la brújula de un Casademont en el que este sábado debutará en liga Deon Thompson, un ex de Unicaja que no dejó la misma huella en Málaga que el otro ex de Unicaja censado ahora en Zaragoza (Waczynski). Esto es lo que hay y con esto tenemos que luchar hoy ante un señor equipo, como siempre fue el Joventut de Badalona. 

Evidentemente, cualquier opción pasa por el mejor Rodrigo al timón, ayudado por el chaval Javi García y Sipahi. También, por que Okoye y Mobley aprieten los dientes atrás, además de enseñarlos delante. Por supuesto, por que Dino Radoncic se atreva a defender el aro con la misma energía que lo ataca (ídem con Hans Vanwijn). Y, por supuesto, por que Hlinason no se arrugue ante la alargada sombra de Tomic. A partir de esas premisas, se puede plantear un careo competido ante un rival de verdadera entidad, como la Penya.

Con un balance semejante (5V/4D), las sensaciones que destila el Joventut son sustancialmente diferentes. Pese a las bajas de Ferran Bassas y de Brandon Paul, está jugando de cine la Penya. Igual en España que en Europa. Digna de ver su visita de hace apenas 10 días a Belgrado a la guarida del Partizan en la Eurocup, jugándole de tú a tú a los de Zeljko Obradovic: 68-67, con un Pionir como factor. Derrota para presumir de un equipo que pronto será un equipazo. ¿Por qué? Porque el base, Guillem Vives (lo conoce a la perfección Ponsarnau), chanela. Porque el pívot, Tomic, sigue zurrando de verdad. Y porque el resto suman en todas las variables del juego: interiores que van al rebote y a los que los puntos se les caen de las manos (Willis y Brodzyanski), exteriores con oficio (Pau Ribas y Albert Ventura), y, sobre todo, la energía juvenil de los chavales que brotan sin cesar de la ‘pedrera’. Pep Busquets es un sólido proyecto de jugador. Joel Parra ha dejado de ser proyecto: ya es un jugador como la copa de un pino. Un entrenador conocedor del club y de la competición completan un equipo de bandera.

En Zaragoza, se nos fue (o nos levantaron) la Generación Z. Ahora toca reconstruir, edificar como se pueda, con los materiales de que se dispone. Ponsarnau no pierde la calma. Y Reynaldo no pierde el tiempo. Ojo al base... Con algún retoque, si el personal se pone las pilas, saldremos adelante independientemente de lo que hoy pase en Badalona, que ni es Sarátov, ni Reggio Emilia, ni Gan Ner... Sí, Gan Ner, el asentamiento israelita del Hapoel Gilboa que nos sacó los colores el otro día...

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión