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Alberto Fernández, un guitarrista fan de Hombres G

El tirador medalla de oro en Tokio comenzó a entrenarse a los 9 años y es el fundador de un grupo de pop-rock, Los Geiperman, que rinde tributo a Hombres G y a la música ochentera. 

Shooting - Mixed Trap Team - Qualification
Alberto Fernández en un momento de su participación en estos Juegos Olímpicos
ANN WANG

Alberto Fernández sonríe cuando compite. Quizá sea un rictus involuntario o una mueca nerviosa, pero el espectador tiene la sensación de que está disfrutando como un niño al que su padre le ha dejado tirar con la escopeta. Otros deportistas irradian crispación y hostilidad, pero Alberto parece estar pasándoselo en grande, encantado de romper platos a cartuchazos. Y eso que su disciplina (el foso olímpico) exige una concentración sobrehumana: el plato, cuyo diámetro mide 11 centímetros, sale volando a unos 120 kilómetros por hora y el tirador debe atinar a 76 metros de distancia. "El 99% de mi deporte es psicología; la cabeza no debe tener tiempo para pensar", asegura.

Disparar, fallar, no pensar. Cuesta embridar la mente para que no se distraiga ni con los estímulos exteriores ni con los demonios interiores. Pese a su beatífica sonrisa, Alberto Fernández, hasta el oro logrado este sábado, luchaba contra la ansiedad de hacerlo bien en unos Juegos. En su casa los trofeos se acumulan (ha sido, entre otras muchas cosas, triple campeón mundial), pero le faltaba la guinda olímpica. Hasta ahora había participado en tres citas (Pekín, Londres y Río) y en todas ellas había obtenido resultados muy por debajo de sus expectativas y de su calidad. Para manejar la presión decidió contratar a un entrenador de la mente y el resultado salta a la vista: campeón olímpico junto a Fátima Gálvez en parejas mixtas.

A Alberto Fernández la afición por el tiro se la legó su padre, Gregorio. Comenzó a entrenarse a los 9 años y pronto se dio cuenta de que, para triunfar en su deporte, no hace falta una vista excelente (él lleva gafas), pero sí toneladas de abnegación e infinitas horas de trabajo. Y aun así hay condiciones externas imposibles de controlar y que pueden dar al traste con todas las ilusiones: la velocidad del aire, su dirección cambiante, el modo en el que incide la luz solar...

Pero la vida de Alberto Fernández tiene otro punto de fuga: la música. Apasionado de los Beatles y devoto de las guitarras eléctricas, es el fundador de un grupo de pop-rock, Los Geiperman, que gira por España rindiendo tributo a Hombres G y a la música ochentera. El grupo nació en 2010 y suma más de 70 actuaciones. Alberto toca la guitarra y hace los coros. Lo mismo atacan 'Venezia' que 'Voy a pasármelo bien'. Cuando actúa se le ve concentrado, absorto por la melodía, disfrutando. Sin embargo, se diría que sonríe más cuando dispara.

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