Despliega el menú
Deportes
Suscríbete

Entre el miedo y la ilusión ante la apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio

La cita deportiva más importante se abre este viernes con una sobria inauguración, el temor a los contagios y la necesidad de que no haya más escándalos.

Un jardinero riega las reproducciones de las mascotas de los Juegos de Tokio
Un jardinero riega las reproducciones de las mascotas de los Juegos de Tokio
Efe

Con un año de retraso y una tenebrosa incertidumbre por el coronavirus, hoy se inauguran los Juegos Olímpicos de Tokio, que serán para siempre los Juegos del coronavirus. Bajo el anacrónico logotipo de Tokio 2020, se celebran un año después de lo previsto por la pandemia que sigue azotando al planeta. Debido a los intereses multimillonarios que hay en juego, sobre todo en derechos de televisión, solo había un error mayor que celebrarlos: cancelarlos en el último minuto. Frente al miedo a los contagios, se alza la esperanza de que las gestas de las estrellas del deporte alivien al mundo del dolor por la pandemia.

Después de siete años de preparativos, y uno más de confusión tras el aplazamiento, no ha sido fácil llegar hasta aquí. Así se lo dijo el emperador Naruhito al presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) en una recepción sin comida ni bebida, con mascarillas y guardando la distancia de seguridad. "Bajo estas circunstancias, la gestión de los Juegos, tomando al mismo tiempo todas las medidas posibles contra la covid-19, no es una tarea fácil», aseguró el monarca, quien rindió tributo «a todos los implicados en la organización por sus esfuerzos".

Sin su esposa, la emperatriz Masako, Naruhito declarará abiertos los Juegos de la XXXII Olimpiada a partir de las ocho de la tarde (una de la tarde, hora peninsular española). Sin público en las gradas del nuevo Estadio Olímpico por el estado de emergencia que rige en Tokio, en la ceremonia desfilarán menos atletas de lo normal porque muchos no han llegado todavía a Japón para limitar su presencia y correr menos riesgos. Pero la gala durará unas tres horas y media, treinta minutos más de lo habitual, por las medidas de seguridad para prevenir contagios, que obligarán a las delegaciones a marchar con al menos dos metros de distancia. Aunque en principio se contaba con 10.000 personalidades para ocupar parte de los 68.000 asientos del estadio, finalmente serán menos de un millar: solo 150 japoneses y el resto, extranjeros. Entre ellos destacan 15 mandatarios internacionales, como el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la primera dama de Estados Unidos, Jill Biden.

Lo que no cambia, ni siquiera con el coronavirus, es el hermetismo de los preparativos para no desvelar los secretos de la ceremonia, como el encendido del pebetero olímpico. En esta ocasión, es un misterio todavía mayor porque el estadio de Tokio no tiene pebetero y se traerá para la apertura. Pero no se sabe dónde estará ni quién lo prenderá ni cómo lo hará. Hasta 2019 se habló mucho de encenderlo desde un coche volador que estaba desarrollando Toyota. Teniendo en cuenta que esta marca incluso ha retirado sus anuncios en televisión para distanciarse de los Juegos por el fuerte rechazo social que hay en Japón, no sería de extrañar que el coche, haciendo honor a su nombre, hubiera ‘volado’ también de la ceremonia.

En abril se filtró a la prensa nipona parte del guion que estaban preparando los organizadores de la ceremonia, que iba a tener un estilo muy digital, robótico y ciberpunk para epatar al mundo con la cultura pop japonesa, incluyendo sus famosas superbandas de cantantes despampanantes como AKB48. Además de repetir la presencia de Super Mario Bros, encarnado en la clausura de Río por el entonces primer ministro Shinzo Abe, hoy retirado por enfermedad, por el estadio iba a circular a toda velocidad la moto de ‘Akira’, el clásico del manga. Estrenada en 1988, dicha película se desarrolla curiosamente en un 2020 en el que un Tokio post-apocalíptico se prepara también para unos Juegos en medio de una pandemia.

Nuevas controversias

Pero no se sabe si nada de esto se verá finalmente en la ceremonia de inauguración porque ayer estalló un nuevo escándalo. Cuando ya parecía que no daba tiempo a más polémicas, uno de los directores artísticos de la gala, Kentaro Kobayashi, fue despedido por bromear sobre el Holocausto judío en un vídeo cómico de 1988, que ha aflorado ahora. El lunes dimitió el compositor de la ceremonia, Keigo Oyamada, al aparecer también unas revistas antiguas en las que se ufanaba de haber acosado y humillado a sus compañeros de clase, entre ellos un discapacitado.

"Estamos revisando toda la ceremonia y discutiendo rápidamente cómo celebrarla", reconoció agobiada la presidenta del comité organizador, Seiko Hashimoto, quien sustituyó en febrero a Yoshiro Mori por unas declaraciones machistas.

En medio de estas controversias, los japoneses temen que el coronavirus se dispare aún más con la llegada de 18.000 atletas, miembros de comités olímpicos y periodistas que pueden traer la temida variante Delta. En todo el área metropolitana de Tokio, que tiene 37 millones de habitantes, ayer se detectaron 1.979 nuevos contagiados, el máximo en ocho días. Aunque son quince veces menos de lo que se registra cada día en España, la cifra asusta en Japón porque desde el principio su estrategia fue erradicar el coronavirus, no convivir con él como en Europa.

De visita en la capital nipona, el propio director general de la OMS, el doctor Tedros, ya ha advertido de que es imposible que haya "riesgo cero" en los Juegos, cuyo éxito dependerá de cómo se gestionen los contagios.

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión