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Carlos Mayo: "Me emociono cada vez que pienso en los Juegos"

El zaragozano será el único atleta español que compita en dos pruebas en Tokio: los 5.000 y los 10.000 metros. Llega a la cita en el mejor momento de su carrera deportiva.

Carlos Mayo, preparado para competir en los Juegos Olímpicos de Tokio.
Carlos Mayo, preparado para competir en los Juegos Olímpicos de Tokio.
Heraldo.es

A los 25 años, Carlos Mayo ha alcanzado la madurez deportiva. Confirmado como una de las grandes sensaciones de la temporada en España, el zaragozano será el único atleta del país que participe en dos pruebas en Tokio: los 5.000 y los 10.000 metros. Los Juegos Olímpicos le llegan en el mejor momento de su vida y, por eso, sueña en grande. A pesar de competir contra los siempre temibles mediofondistas africanos, aspira a regresar con un diploma en la maleta, un resultado que sería histórico para el deporte aragonés y español.

Debutará en solo unos días en sus primeros Juegos Olímpicos. ¿Qué sentimientos le rondan la cabeza?

Estoy más motivado que nunca en mis entrenamientos, con unas ganas inmensas de llegar a Tokio. Lejos de sentirme cansado o agobiado, me encuentro en el mejor estado de forma de mi vida. Estoy disfrutando más que nunca del atletismo, cumpliendo un sueño.

Hace solo unos meses, usted no tenía la certeza de acudir a Tokio. Y lo va a hacer por partida doble: en el 10.000 y el 5.000.

La temporada ha sido larguísima. Llevo desde diciembre a un nivel muy alto, sin parar de entrenar y rindiendo por encima de lo esperado. Yo quería estar en la lucha por participar en los Juegos, pero no me esperaba este rendimiento. Conseguir la mínima en 10.000 creía que era imposible, del mismo modo que pensaba que era muy difícil clasificarme en el 5.000. Estoy igual de sorprendido que feliz. Es mi momento.

En este contexto personal, a este nivel, ¿con qué sueña Carlos Mayo en Tokio?

Soy optimista y sueño en grande. Eso sí, con los números sobre la mesa, llego con el vigesimotercer puesto en el 10.000 y con el vigesimoquinto en los 5.000. Afronto cada competición con la intención de terminar lo más arriba posible, pero es evidente que hay que tener los pies en la tierra.

Su estreno será el 30 de julio en los 10.000 metros.

Es mi objetivo principal. El reto tiene que ser estar en condiciones de pelear por mi marca personal, cuestión complicada porque las condiciones de calor y humedad van a ser muy exigentes. Si estoy en ese nivel, puedo pensar en un puesto de semifinalista, entre los 16 primeros, o de finalista, entre los ocho mejores. Sería un diploma, algo que solo ha logrado un español en la historia: Mariano Haro en el 76. Es un objetivo muy ambicioso. Casi imposible, pero yo sueño con ello.

¿Qué tipo de prueba espera y cómo le influye a usted?

Creo que va a ser una carrera rápida para mí y los que somos atletas de segunda fila. Los que aspiran a las medallas, nos sacan más de medio minuto en marca personal. Los keniatas y etíopes seguro que marcan un ritmo exigente, lo que podría beneficiarme para batir mi mejor registro.

¿Quiénes son los favoritos?

Los tres atletas kenianos y etíopes, que no hace falta ni diferenciarlos porque ni siquiera se meten los mejores. Hay 20 atletas que han corrido por debajo de la mínima y se meten tres. Imagínese. Los dos ugandeses también llegan a un alto nivel. Y, después, el resto estamos igualados. Ellos son los grandes favoritos y, a la cola, estamos los demás.

Después, llegarán las semifinales del 5.000 el 3 de agosto.

Son cuatro días después del 10.000 y espero tener margen para recuperar. El reto es pasar a la final, en la que se meten 12 atletas. Todo estará abierto en la semifinal y, si estoy rápido, tendré alguna opción.

Es una prueba mucho más abierta que la de 10.000.

Habiendo semifinales, el abanico se abre mucho. Aun así, los keniatas y los etíopes seguro que están delante. Y también tenemos que tener en cuenta al noruego Jakob Ingebrigtsen y al español Mohamed Katir.

Usted batió a Katir hace solo unas semanas en los 5.000...

Sí, pero son dos cuestiones diferentes. Él acaba de batir el récord de España de 1.500 con 3:28 y yo tengo 3:36. Y en 5.000 también ha parado el crono en 12:50 y yo tengo 13:18. Estamos hablando de un atleta de otro calibre, otra cosa es que en según qué campeonatos no rinda al nivel esperado.

En cualquier caso, usted se marca dos retos de altura: diploma en el 10.000 y meterse en la final de 5.000.

Son prácticamente dos locuras. Dos bombazos. Si consigo una de los dos sería una barbaridad. Pero, si no logro ninguno y me quedo cerca, ya sería una gran actuación personal para ser mi debut en unos Juegos Olímpicos.

Para el Carlos Mayo aficionado al deporte, para el Carlos Mayo niño, ¿qué supone ir a Tokio, la cima del deporte mundial?

Cuando pienso en los Juegos Olímpicos, se me pone la piel de gallina. Me da un vuelco al corazón. Si lo pienso de ese modo, me lleno de emoción y de nervios. Recuerdo cuando era un crío estar en mi pueblo (El Provencio, Cuenca) con mi padre de vacaciones viendo los Juegos. Estábamos pegados como una lapa al televisor. Veíamos todos los deportes y nunca imaginé llegar a ese nivel. Es un sueño hecho realidad con mayúsculas. Me emociono de pensarlo.

Qué orgulloso tiene que estar su padre y el resto de la familia.

Es una felicidad máxima tener a mi familia detrás. Ya hemos mirado los horarios de España y las carreras serán al mediodía, perfecto para seguirlo con un aperitivo y una buena cerveza.

La pena es que no puedan arroparle sobre la pista.

Es una lástima, pero las circunstancias se han dado de esta manera. Tenía la esperanza de que, al menos, pudiera entrar público local pero ni siquiera va a ser posible esto. Además, los deportistas vamos a estar totalmente aislados y, en ningún caso, podría haber tenido contacto con mi familia. Ya habrá tiempo para celebrarlo a la vuelta.

¿Con quién le apetece cruzarse en la Villa Olímpica? ¿Hay alguien con quien tenga especial ilusión por fotografiarse?

Me hubiera gustado mucho coincidir con Rafa Nadal. Para mí, siempre ha sido un referente. Ya he podido estar con él, pero me hacía ilusión verle en un ambiente de competición. También me gustaría coincidir con leyendas como Pau Gasol, Mireia Belmonte o Saúl Craviotto. Además, me apetece cruzarme con los mejores atletas del mundo. Soy un aficionado al deporte y todo lo que vea y sienta quedará grabado en mi retina para siempre. Por momentos, pienso en que voy a estar fuera de sitio, viviendo el síndrome del impostor. Es una pasada ir a Tokio.

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