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El Open de Ajedrez de Benasque estrena las nuevas reglas de la era covid

La prestigiosa cita se inicia este lunes con las 300 plazas completa y una normativa adaptada a la pandemia.

Imagen de la edición del pasado año en Benasque.
Imagen de la última edición del Open.
Open de Benasque

El prestigioso Open Internacional de Ajedrez Villa de Benasque vuelve después de 16 meses y abre este lunes la convocatoria de grandes torneos ajedrecísticos estrenando las nuevas reglas que va a imponer la Federación Internacional de Ajedrez -FIDE, del acrónimo de su nombre en francés- en la convocatoria de este tipo de torneos en todo el mundo. Se celebra del 5 al 14 de julio con las 300 plazas ya asignadas.

Lo confirma el director y ‘alma pater’ de este Open, Juan Miguel Royo, quien explica que al hacerse públicas siempre en 1 de julio las nuevas reglas que va impulsando periódicamente la FIDE para adecuarse a los nuevos tiempos y a unos avances tecnológicos que, muchas veces, favorecen la trampa, Benasque se ha convertido desde hace ya muchos años en lo que define como "un campo de pruebas de primer nivel" para implantar estas novedades en la competición.

Algo que volverá a ocurrir desde el próximo día 5 en la que será la 40ª edición del torneo benasqués, cuya convocatoria ha despertado una enorme expectación en el mundillo de los escaques y que, pese a los condicionantes y dificultades que sigue ocasionando la situación pandémica a la movilidad de muchos grandes maestros que no van a poder acudir a Benasque, vuelve a reunir una nómina impresionante de participantes de altísimo nivel.

"Va a ser un torneo totalmente diferente al de años anteriores por el estricto cumplimiento de la normativa sanitaria y por la mano muy dura que vamos a tener en este aspecto que, por el bien del torneo, nos va a llevar –y así lo haremos público desde el primer momento- a expulsar a cualquier jugador que se extralimite", anuncia Royo recordando que, entre una larga relación de medidas sanitarias, figuran la necesidad de establecer dos metros de distancia entre jugadores –antes era de 75 centímetros-, el uso de mascarilla durante las partidas, de gel hidroalcohólico y de material de desinfección, la entrada y salida al recinto, habilitado de nuevo en el pabellón polideportivo de la villa pirenaica, por distintas puertas o la prohibición de introducir alimentos.

Las medidas a aplicar van a obligar a jugar el torneo sin público y a puerta cerrada, estando el acceso permitido únicamente a los jugadores, árbitros y miembros de la organización, lo que otorga un papel más relevante del que ya ha tenido en los últimos años a la retrasmisión televisada diaria de las diez mejores partidas de la jornada. También han afectado tanto al número como a la nómina de inscritos -"que podría haber sido de récord en ambos aspectos por la gran cantidad de solicitudes que hemos recibo", subraya Royo- ya que tan solo se han podido ofrecer 300 plazas, es decir, 150 tableros, cuya inscripción se completó a las pocas horas de hacerse pública.

El director del torneo reconoce que, por estos y otros impedimentos derivados de la pandemia mundial, "la nómina de participantes es inferior a la de tornes anteriores, pero aún así sigue siendo el torneo más fuerte de España y, este año más que nunca, un espejo en el que se van a mirar otras organizaciones nacionales e internacionales". No han podido venir en esta ocasión muchos habituales de países como Rusia e India o las jóvenes promesas asiáticas que siempre garantizan competitividad y sorpresas.

Aún así, el elenco de ajedrecistas en esta edición tan especial no tiene desperdicio, encabezando el ranquin de los presentes el GM alemán Liviu Dieter Nisipeanu, con un ELO de 2.660 puntos, en una relación en la que destacan otros grandes maestros como el francés Maxime Lagarde, el armenio Sargsyan, el venezolano nacionalizado español Eduardo Iturrizaga o los también españoles Miguel santos y Renier Vázquez. También estará el GM aragonés Daniel Forcén, un clásico en Benasque, y otros aragoneses como Antonio Ginés, Irina Bulmaga o Alberto Quintín. Un total de veinticinco países estarán representados este año en Benasque.

La misma situación pandémica que obligó a la suspensión del Open en 2020, priva ahora de poder dar la mayor brillantez posible a esta cuadragésima edición que el año pasado iba a conmemorar sus cuarenta años de historia de una manera especial. La organización había diseñado un completo programa paralelo y complementario del Open con citas ya clásicas como el Torneo de Blitz, o de partidas rápidas, y otros totalmente novedosos como el primer Campeonato de España por parejas mixtas.

Ambas citas se han podido mantener, disputándose la segunda de ellas por un centenar de dupletas en sendas sesiones matinales los días 10 y 11 en la misma modalidad de ajedrez rápido de la primera. Lo que no va a ser posible es sacar adelante la idea de programar también distintas conferencias y proyecciones para dar un mayor lustre a estos cuarenta años de comunión entre Benasque y el ajedrez, aunque la propia convocatoria del Open en circunstancias tan difíciles como las actuales es todo un canto a esa especial simbiosis entre la villa pirenaica y el deporte-ciencia de los escaques.

Con sus 20.000 euros en premios, este torneo abierto es uno de los mejor dotados del panorama internacional. El ganador recibirá 4000 y los siguientes, respectivamente, 3.000, 2.000 y 1.000, con premios en metálico también para el resto de los veinte mejores de la clasificación final. Y hay también distintas clasificaciones especiales para veteranos, juveniles, féminas y por tramos de ELO.

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