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Suiza, una selección con 17 banderas

El rival de España en los cuartos de final es un ejemplo de multiculturalidad e integración, con 19 de sus 26 futbolistas con orígenes en otros países.

Los jugadores suizos celebran con sus aficionados el pase a los cuartos de final de la Eurocopa tras eliminar a Francia
Los jugadores suizos celebran con sus aficionados el pase a los cuartos de final de la Eurocopa tras eliminar a Francia
Vadim Ghirda/EFE

Suiza se manifestó en forma de milagro en el Estadio Nacional de Bucarest. Allí, en Rumanía, puso de rodillas a la gran favorita al título, Francia, con una exhibición de fútbol y fe cristalizada en una tanda de penaltis perfecta. La selección helvética, que no pasaba a los cuartos de final de una Eurocopa desde 1954, atesora cantidades industriales de talento en sus filas y es un ejemplo de multiculturalidad e integración, un combinado nacional en cuyo escudo caben 17 banderas. 

La mezcla es perfecta, combustible idóneo para la fantasía, un conjunto heterogéneo en el que todo el mundo habla el idioma del fútbol en una tierra con cuatro lenguas oficiales. Hasta 19 de los 26 internacionales suizos tienen orígenes en otros países de Europa, África, Sudamérica y Asia, reunidos bajo una misma enseña que ondeará el viernes en San Petersburgo. En la antigua capital imperial de los zares, la 'Nati' intentará dar otra sorpresa contra España, aunque la Roja ya sabe que debe mantener la guardia alta.

La selección helvética es un maravilloso crisol de culturas, la expresión perfecta de un fútbol hecho por suizos que hunden sus raíces en 17 países diferentes. Hasta su entrenador, el eterno Vladimir Petkovic, viene de la mártir bosnia llamada Sarajevo. La inmensa mayoría de ellos ha nacido en la tierra de chocolate y relojes -solo tres vinieron al mundo lejos de sus fronteras- y sin olvidar el camino recorrido por sus padres pelean incondicionalmente por la bandera del fondo rojo y cruz blanca. 

En Bucarest, convertido en el cementerio de los 'bleus', los Elvedi, Akanji, Rodríguez, Xhaka, Shaqiri, Embolo, Seferovic, Gavranovic, Mehmedi y Mbabu, entre otros, formaron un cóctel explosivo que estalló en las manos de Francia. Gente con raíces en Camerún, Nigeria, Congo, Kosovo, Macedonia, Bosnia, Croacia, España y Chile hicieron de Suiza un equipo mejor, en el que hace tiempo se borraron los límites geográficos y se abrazó la multiculturalidad.

Tiene mucho mérito la selección de Petkovic, quien anda por el mundo sin hacer mucho ruido. Se dedica a endurecer la piel de un conjunto envalentonado que camina sin complejos por la Eurocopa y se cree capaz de competir y superar a cualquiera. Si lo ha hecho ante un prodigio como Francia, que iba 3-1 para luego dejarse empatar y acabar muriendo en la tanda de penaltis, nadie puede poner límites a su ambición. España está más que avisada y no cometerá el error de confiarse ante un rival peligroso, con talento y descaro y licencia para soñar. Conviene precisar que los suizos han disputado todos los Mundiales desde 2004 y que solo se han perdido la Eurocopa de 2012, escenarios nobles en los que han intentado dar guerra, pero ahora van sin frenos y piensan a lo grande.

Solo una victoria

Los hombres de Luis Enrique tendrán enfrente a un conjunto poderoso físicamente, que sabe jugar al fútbol y cuenta con 'artistas' en los metros de la verdad. El gol que marcó Gavranovic para forzar la prórroga en el minuto 90 define a la perfección de lo que es capaz Suiza. Tiene debilidades, lagunas defensivas y sufre con ataques móviles y futbolistas desequilibrantes. Pudo verse cada vez que cogía la pelota gente como Coman, Benzema o el desacertado Mbappé, quien perdonó lo imperdonable y encima falló el penalti decisivo. Pero compensan sus defectos con un buen trabajo colectivo, solidario, y una vocación ofensiva que les hace pisar el área rival con frecuencia. Seferovic hizo un doblete en Bucarest y está feliz -marcó también a Turquía-, Shaquiri también metió dos a los turcos, Gavranovic dejó su tarjeta de visita en el buzón de los galos y Embolo anotó en el empate contra Gales.

Curiosamente, Suiza está en los cuartos de final con una sola victoria. Fue la que logró ante Turquía (3-1), mientras que perdió frente a Italia (3-0) e igualó con Gales (1-1) y Francia (3-3). Siete goles a favor y ocho en contra es el balance que acreditan en el apartado anotador, muestra evidente de que se les hace daño y que hacen daño. A ellos ya les dan igual los números, las estadísticas y hasta los rivales. Han visto y sentido de lo que son capaces y ahora creen en los milagros. Hicieron uno en Rumanía, de frotarse los ojos, y buscan repetir en Rusia. 17 banderas en una, la expresión más hermosa de un fútbol hecho por suizos que honran con su éxito los cientos de caminos recorridos por sus padres.

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