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Mayo: "Iré a los Juegos a por el récord de España, no a cumplir expediente"

Tras asegurar el billete para Tokio con una sensacional carrera de 10.000 en Birmingham, el atleta aragonés se muestra ambicioso sobre sus posibilidades en la Olimpiada

Carlos Mayo, tras cruzar la línea de meta en Birmingham, donde obtuvo la mínima olímpica.
Carlos Mayo, tras cruzar la línea de meta en Birmingham, donde obtuvo la mínima olímpica.
RFEA

Su carrera en Birmingham ya es historia del atletismo español.

A principio de temporada, ni en mis mejores sueños me hubiese planteado una marca así. Cuando vi la mínima que se exigía para estar en los Juegos (27:28), pensé que era imposible y que la única forma de ir a Tokio iba a ser por ranquin de puntos. Esa posibilidad se agotó porque ya había más mínimas a nivel mundial que puestos, y la única oportunidad que me quedaba era el Europeo de Birmingham. Nunca olvidaré lo vivido el sábado.

¿Transcurrió la carrera tal y como la había planteado?

Lo cierto es que sí. Mi idea era empezar arriba pero sin hacer demasiados cambios de ritmo, siendo regular y sin volverme loco, y las sensaciones fueron inmejorables. Hubo un momento de nerviosismo a partir del 5.000, porque a través de las referencias visuales veía que se escapaba la mínima olímpica, pero Adbi tiró para adelante y pude seguirlo hasta pillar a Amdoumi y eso me ayudó a terminar con 27:25.

El tramo final fue vertiginoso, genial para el espectador.

No quedaba otra que apretar. Intenté no ponerme nervioso porque iba cómodo y salió bien.

Era su última opción de clasificación para el 10.000 olímpico. ¿Se corre más bajo presión?

Los grandes atletas cuando tienen presión se vienen arriba y en mi caso, hasta el momento, está siendo así. Esta ha sido mi mayor exhibición a nivel internacional.

También la confirmación de su apuesta por la larga distancia.

Empecé en el atletismo en cross, mi padre hacía maratón y siempre pienso que en el futuro me dedicaré a las pruebas largas. En el 5.000 me desenvuelvo bien, pero el 10.000 es una prueba que se adapta muy bien a mis características, al sufrimiento que soy capaz de soportar.

Podrá contarle a sus hijos que un día derrotó al gran Mo Farah...

Hubo un momento de la carrera en el que me giré, vi que no nos seguía, y aluciné. A priori es invencible, pero quiero pensar que no tuvo su día. No todos los días se le gana a un deportista así.

Amdoumi y Abdi le superaron en la última vuelta. ¿Se dejó llevar en el último tramo o ya no le quedaba nada dentro?

No tenía más fuerzas. Las gasté en que no se frenase la prueba y en que no me fallasen las fuerzas. En el último tramo me centré en no perder el equilibrio y asegurar la mínima.

Alegría, alivio… ¿Qué sintió al cruzar la línea de meta?

Sobre todo felicidad, una felicidad que todavía no he terminado de asimilar. Es cierto que me quité un gran peso de encima, pero, en el momento de cruzar la línea de meta, la felicidad prevalece sobre cualquier otro sentimiento. La tranquilidad de tener el billete para Tokio empiezo a sentirla ahora. Ya no tengo que estar estresado, pensando que tengo que recuperarme rápidamente de la carrera y de las ampollas. Es momento de disfrutar y de encarar con tranquilidad el siguiente objetivo.

Está siendo un año bonito y la vez duro por las lesiones, por esas persistentes ampollas en el pie.

El deporte de élite tiene este componente. Los problemas físicos están muy presentes. Competimos al límite y el sufrimiento forma parte de nuestro trabajo. Una ampolla me impidió participar en el Campeonato de España de 10.000, pero, lejos de venirme abajo, me preparé para el Europeo. Hay que saber enfrentar los problemas y llevarlos de la mejor forma posible. Me quedo con los momentos buenos de la temporada porque están siendo muchos. Todo lo que me he planteado lo he ido cumpliendo.

Todavía tiene opciones de entrar en el 5.000 de Tokio por ranquin. ¿Cómo lo afrontas?

Con mucha tranquilidad. Si no hubiese logrado la mínima de 10.000, mi intención era competir en el mayor número de pruebas posible, pero al conseguirla todo se ve de otra forma. Competiré en el Campeonato de España de 5.000 que se celebra dentro de tres semanas pero sin obsesionarme. Aunque correr ambas pruebas en los Juegos Olímpicos sería un regalo, me voy a centrar en preparar el 10.000. El objetivo está cumplido.

Será su primera experiencia en una Olimpiada, el sueño de cualquier deportista.

A vivir la experiencia y a hacerlo lo mejor posible. No voy a ir a los Juegos a cumplir el expediente y disfrutar el momento. Trataté de acercame al récord de España. Es una lucura porque las condiciones en Tokio no van a ser las mejores, pero intentaré competir al cien por cien. Tengo que ser capaz de sacar el máximo de mí mismo.

Solo queda un mes y medio...

La espera, entre tanta ilusión, se va a hacer larga. También debo tener mucho cuidado de no contagiarme. Un positivo en covid te puede dejar fuera.

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