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La primera asociación de futbolín de Aragón persigue elevar esta práctica a la categoría de deporte

AFA 8 Barras quiere potenciar la faceta profesional de esta disciplina, además de remarcar las ventajas que supone para el estado físico y mental de quienes juegan.

AFA 8 Barras se creó en junio de 2020 en Zaragoza.
AFA 8 Barras se creó en junio de 2020 en Zaragoza.
Heraldo

AFA 8 Barras es la primera asociación de jugadores de futbolín que se forma en Aragón. Nació hace ya unos meses con el objetivo de elevar esta práctica a la categoría de deporte. Y es que, sin dejar su parte lúdica y de ocio de lado, el fútbol de mesa tiene una faceta profesional menos conocida que desde la entidad se quiere poner en valor.

Al frente de la asociación está José Luis Pérez, actual presidente y uno de los impulsores. “La idea nos llevaba rondando la cabeza mucho tiempo pero nunca se materializaba”, dice. Pero llegó la pandemia y los aficionados al futbolín que no tenían mesa en casa no podían practicarlo en ningún sitio, con los bares y salas recreativas cerrados.

Este fue el detonante final que hizo que en abril del año pasado se pusieran manos a la obra con el papeleo y el grupo de jugadores se constituyera en asociación. Los socios fundadores son siete y, en un primer momento, en junio, se contaba con 30 asociados en total. Actualmente, la cifra se ha duplicado y 60 personas comparten pasión en un local de 380 metros cuadrados en Zaragoza.

El espacio está distribuido en tres plantas y se dispone de once futbolines de distintas marcas, como la famosa Val, la misma en la que se disputó recientemente el famoso partido de Pedro Sánchez y el rey Felipe VI. También se puede jugar en mesas de Evo, Tsunami y Linares.

Para formar parte de la asociación hay que inscribirse y pagar una cuota de 15 euros al mes. “Lo que nos diferencia es que todos los socios tienen su propia llave y pueden venir a jugar cuando quieran con total libertad”, explica José Luis. El único requisito es dejarlo todo desinfectado y con la alarma puesta, además de, por supuesto, respetar el toque de queda.

Como en los futbolines de los bares, cada partida cuesta 1 euro y, de la recaudación total, la mitad se va para las marcas, que han cedido todas las mesas. El otro 50% se reinvierte en mejoras de la asociación para seguir fomentando la práctica del futbolín.

Los socios son de varias edades, hombres y mujeres, de mayor o menor nivel.
Los socios son de varias edades, hombres y mujeres, de mayor o menor nivel.
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Y en esta lucha, dice José Luis, todos deben ir a una. “Jugadores, asociaciones, bares y marcas tenemos que remar en la misma dirección para que esta disciplina se eleve a la categoría que merece”, defiende.

En su caso, juega al futbolín desde pequeño. Empezó en los recreativos de la calle de Juan Pablo Bonet, ya cerrados y, más tarde, cuando ya tenía la edad suficiente, jugaba en bares. Durante aquellos primeros años su práctica era meramente lúdica pero pronto empezó a ver a profesionales haciendo jugadas que jamás imaginó. Desde entonces, su relación con esta práctica ha pasado a ser más profesional.

Beneficios para la salud

Ahora tiene 45 años y lleva unos 20 participando en torneos locales y campeonatos nacionales de futbolín. En los de España se ha quedado en buenas posiciones, como segundo y tercero, y ha sido campeón en competiciones de Zaragoza.

Como usuario conoce bien los beneficios que el fútbol de mesa reporta para la salud. Más todavía en su caso, ya que padece una enfermedad osteoarticular que le impide practicar otros deportes, como fútbol. “Gracias al futbolín he ganado movilidad y me mantiene activo. Además, no solo tiene ventajas para el cuerpo, sino que también contribuye a tener mejores reflejos y a ganar en agilidad mental, con la memorización de jugadas”, explica.

Por eso no duda en recomendar esta práctica a personas con problemas de movilidad y, en definitiva, a cualquiera. “Como asociación queremos orientar el futbolín a una disciplina más deportiva que lúdica y que sea homologado como deporte”, resume José Luis. Para ello, están buscando unirse con otras asociaciones y jugadores de toda España y llevar la propuesta a la Administración. “Cuantos más nos sumemos, más fuerza tendremos”, dice.

En esta lucha, les gustaría ir también de la mano con los bares y poder organizar competiciones juntos. “Todos ganamos porque nosotros llevamos gente al establecimiento y, al mismo tiempo, damos a conocer la asociación”, explica.

Hasta ahora, lo más común es que este tipo de torneos, de mayor o menor nivel, sean por marcas de futbolín. Así, según en qué campeonato se vaya a participar, el jugador se prepara en una mesa u otra, ya que no son todas iguales. “El material es diferente, así como el gramaje de las barras. Las medidas también pueden variar, tanto del campo como de la distancia entre muñecos. Las Evo, por ejemplo, tienen un montículo en el centro de la pista, que hace que la bola vuelva. Hay que adaptarse a esas peculiaridades antes de jugar”, detalla.

Entre los socios de la AFA 8 Barras está Jesús María Vera. A sus 62 años es un veterano del futbolín que acumula campeonatos de España. En esta etapa de su vida, dedica su tiempo de forma totalmente altruista a enseñar a otros en la asociación, tanto niños como personas adultas que se están adentrando ahora en el mundillo. Además, hace un par de años, publicó junto con su compañero Rodrigo Alonso, el libro ‘Tratado general de futbolín’.

Pero la diversidad reina en la asociación, donde juegan desde jóvenes de 14 años, de 18 o de 20, hasta adultos, hombres y mujeres, de todas las edades. Cualquiera tiene cabida en esta gran familia, unida por su pasión por el futbolín.

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