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Alberto Ayora, presidente de la Federación Española de Montaña: "Queremos ser referencia en el medio natural"

El montañismo español ha confiado su futuro al jaqués Alberto Ayora, que accede a la presidencia de la FEDME después de 28 años de mandatos de Joan Garrigós.

Alberto Ayora, presidente de la Federación Española de Montaña.
Alberto Ayora, presidente de la Federación Española de Montaña.
Oliver Duch

El cambio que usted apadrinaba para la Federación Española de Deportes de Montaña ya está aquí... ¿Qué valor da a su victoria electoral?

Efectivamente, creo que en las elecciones ganó un sentimiento de cambio, de renovación, de construir un nuevo proyecto. Para mí, personalmente, significa compromiso y también la responsabilidad de que esas expectativas se cumplan.

Durante la campaña electoral usted siempre hizo hincapié en el valor del trabajo hecho en equipo.

Entre todos los montañeros españoles tenemos que construir un nuevo proyecto. Poco a poco. Creo que se trata de una iniciativa que se va a enmarcar, como todos conocemos, en una época muy determinada. Es el momento, en cierta manera, de hacer cosas diferentes.

¿Puede adelantar algunas líneas maestras de esas diferencias?

Tenemos que ser conscientes de que nuestra Federación debe dar otro paso hacia delante. Somos deporte y, además, tenemos una vocación de proyección social. Apostamos por el medio ambiente, el desarrollo rural, el montañismo adaptado inclusivo, la salud… Hemos redactado ya un manifiesto defendiendo el deporte como actividad esencial. Esta es la línea que queremos manifestar. Entiendo que debemos ser la federación de referencia en las actividades físico-deportivas en el medio natural.

¿Ha abierto la pandemia, de alguna manera, una nueva perspectiva, un nuevo ángulo desde el que mirar la montaña?

El tiempo de pandemia nos abre una oportunidad. Como digo, la Federación de Deportes de Montaña y Escalada deber ser una referencia obligada en relación al medio natural. Creo que tendríamos que estar en el grupo de trabajo de impulso al deporte que ha promovido el Consejo Superior de Deportes (CSD), al que nos hemos dirigido a este respecto.

¿Se ha encontrado con alguna situación imprevista o desagradable durante estas primeras semanas de cambio al frente de la FEDME?

No. La verdad es que no. El trabajo que se ha venido haciendo durante los años pasados es, en líneas generales, valiente. Ha faltado, bajo mi punto de vista, el salto cualitativo de ser la federación de referencia en el espacio natural. Es por lo que apostamos. Perdone que insista en esta idea. Hace unos años, alguien fue valiente aquí y se apostó por las carreras de montaña, por la escalada deportiva, incluso fuera del entorno natural. Hoy se nos llena la boca de orgullo al hablar de una disciplina olímpica, que nace en rocódromos, en salas urbanas. Creo que es el momento, de verdad, de definir qué Federación queremos.

Usted compitió con Bernat Clarella por la presidencia de la Federación. ¿Se ha planteado la posibilidad de la integración?

Estamos integrando. El trabajo bien hecho hay que reconocerlo y potenciarlo. Hay personas con un conocimiento y una dedicación que debemos impulsar. En la Federación Internacional de Esquí y de Montaña, contamos con un representante, que es Albert Clarella, precisamente. Le ofrecí la posibilidad de continuar, como ha sido el caso. Lo mismo con el anterior gerente, Lluis López. Tiene mucho que aportar tanto a nivel nacional como internacional.

Las relaciones con la Federación Aragonesa de Montaña parecen más complejas, al menos vista esta cuestión desde fuera, porque en ella se concentran algunos de sus opositores.

Siento cierto aislamiento, incluso rechazo, por parte de la Federación Aragonesa; pero, por el contrario, sentimos un respaldo potentísimo por parte del colectivo montañero, como se demostró en las elecciones. Digamos que no va parejo el sentimiento federativo con el alpinista y montañero. Esto nos da fuerza, porque ves que ha llegado el momento de sentarnos a confrontar estas realidades. Por mi parte, tengo las puertas abiertas. He intentado establecer puentes con la Federación Aragonesa, Prames y Peña Guara.

Otro de los puntos calientes de su programa electoral hablaba del traslado de la sede de la Federación Española de Bacelona a Madrid. ¿En qué estado se halla esta cuestión?

Tenemos claro que la sede oficial debe estar en Madrid, por los lazos institucionales que mantiene la Federación con el Comité Olímpico Español, el Consejo Superior de Deportes, diferentes ministerios, secretaría de Estado de Medio Ambiente, dirección general de Protección Civil y Emergencias, ministerio de Asuntos Exteriores, organismo nacional de parques autónomos… En todo caso, las prisas no son buenas consejeras. Es una propuesta que tenemos que trasladar a la Asamblea General, que es la que tiene la potestad para decidir dónde debe residir la sede oficial.

También ha trascendido que quiere crear diversas oficinas técnicas, una de ellas situada en Jaca.

Creo que es entendible que haya una oficina técnica en Jaca, de apoyo al presidente. Vamos a intentar que esa oficina sea algo más, que aporte valor añadido a la Federación. Trabajamos con el Ayuntamiento de Jaca y la administración general del Estado para que Jaca sea una referencia en seguridad en la montaña. Hace tiempo que se viene demandando la ubicación de un observatorio nacional de accidentes en montaña. Quizá sea el momento. Se podrían aglutinar necesidades y sinergias.

¿Cómo imagina la Federación Española de Deportes de Montaña del futuro?

Sin querer pecar de optimista, creo que en los próximos cuatro años vamos a dar un salto cualitativo importante. Debemos ser la federación de referencia en relación al medio natural y estar presentes en las instituciones. Por lo demás, debe ser una Federación renovada. Ahora está envejecida, con una edad media muy alta. Un área estratégica va ser el deporte infantil y juvenil. Se trata, asimismo, de una Federación que necesita un impulso en el deporte de alta competición, y en concreto de las modalidades olímpicas.

Se abre definitivamente el montañismo al olimpismo.

Sí. Sin duda. La escalada va a ser olímpica por primera vez en estos Juegos Olímpicos de Tokio, y hay otra modalidad, invernal, que está llamando a las puertas: el esquí de montaña.

Después de unas semanas de ejercicio de la presidencia nacional, ¿qué mensaje trasladaría al montañero o alpinista de base?

Entre todos los montañeros, si estamos unidos, podemos conseguir los objetivos que nos propongamos. Es el momento de apostar por el medio natural y la salud.

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