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Ángel Bueno: "Las estrellas del deporte también lloran"

El prestigioso médico deportivo aragonés cuida ahora a los jugadores del Ejea de Segunda B.

Aragón
Ángel Bueno, alquimista de la amistad que ejerce la Medicina.
Guillermo Mestre

Ángel. Bueno. Y Cortés. Con ese nombre y apellidos...

Me llamó Ángel Luis, no solo Ángel. Igual que mi padre, Ángel Luis Bueno Gracia. Cortés es por parte de madre, como hijo de María Teresa Cortés.

Como su padre, también es usted médico.

Sí. Y eso que mi padre intentó que yo no fuera médico.

¿Y eso?

Mi padre, antes de llegar a Zaragoza, era médico de Villamayor y Peñaflor. Era el médico del pueblo, esto es, servicio a cualquier hora. Entonces no había teléfono, era médico las 24 horas del día.

Pero acabó siendo médico usted.

Soy médico por vocación. Desde niño quería ser médico. Tantas ganas tenía de serlo, que con 22 años ya había terminado la carrera de Medicina en la Facultad de Zaragoza.

Y comenzó a conocer Aragón pueblo a pueblo...

Comencé haciendo sustituciones en Remolinos, La Puebla de Alfindén y Villanueva de Gállego. Preparé oposiciones y en 1982 fui destinado a Morata de Jalón, donde he estado 22 años, hasta llegar después a Santa Isabel.

¿Y lo de especializarse en medicina deportiva, en tiempos en los que en España no se podía estudiar medicina deportiva?

Eso fue porque en Morata de Jalón comencé a entrenar al equipo de fútbol. Iba bien el equipo y ascendimos a primera categoría. Pese a los excelentes resultados deportivos, mi amigo José Ramón Oriol me recomendó que dejara de entrenar y que me dedicara a la medicina deportiva.

Y le hizo caso a Oriol...

Así es. Como usted decía con anterioridad, como en España no se podía cursar esa especialidad, me fui a Francia, a Montpellier. Me fue muy bien y logré el número uno de la promoción, pese a tener que estudiar en francés. Obtuve la especialidad en 1985.

Y desde entonces, referencia obligada en la medicina deportiva en Aragón.

He tenido la suerte de que han confiado en mí los entrenadores, que son los que mejor conocen a los jugadores. Primero fue Oriol, José Luis Iranzo en el Binéfar, después también Víctor Pinilla. Óscar Fle me llamó para ser el médico de las selecciones aragonesas. También Pedro Aróstegui, como profesor de Medicina en la Escuela de Entrenadores. Néstor Pérez me llevó al Utebo, César Ascaso al Alcañiz, Rafa Hidalgo al Zuera, Luis Ángel Corredera al Sego. No querría dejarme a nadie...

También ha trabajado para muchísimos clubes...

Tampoco querría dejarme a nadie aquí: Sego, Sala 10 y Natudelia femenino de fútbol sala; y Binéfar, Endesa Andorra, Alcañiz, Zuera, Monzón, Barbastro, Teruel, Utebo, La Muela, San Juan y ahora en el Zaragoza 2012 y en el Ejea.

La pregunta sería: ¿qué campo de Aragón no ha pisado usted?

De fútbol sala también he pisado unos cuantos. Y con un club de fútbol sala, con el Sego Zaragoza, logramos ser campeones de liga.

Aunque lo lleva con mucha discreción, también ha tratado a las máxima figuras del deporte...

Entre otros, a Raúl y a Roberto Carlos. Fue una novedad terapéutica procedente de Italia. Era la crioelectroforesis, una forma de administrar la medicación a través de la piel sin agujas. Estuve trabajando con los lesionados del Real Madrid.

También asistió a Javi Martínez, ahora en el Bayern de Múnich.

Así es. Lo traté antes de ir al equipo nacional, cuando explotó como jugador. Fue una gran alegría poderlo recuperar. De Osasuna pasó al Athletic, y del Athletic al Bayern de Múnich.

¿Qué tal son como pacientes las grandes estrellas del deporte?

La estrellas del deporte también lloran, también son personas. Además de mucho dinero, tienen familia, hijos, problemas... Yo, cuando los he tratado, lo he hecho con la misma profesionalidad y cariño que a los demás pacientes en mi clínica junto a mi hijo, el fisioterapeuta Ángel Bueno Pueyo.

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