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Seis ciclistas, seis sueños

La ilusión y la ambición presiden el inicio de año de Jorge Arcas y Sergio Samiter (Movistar), Fernando Barceló (Cofidis), Jaime Castrillo (Kern Pharma), Martí Vigo (Androni) y Javier Comín (Massi Vivo), los aragoneses del pelotón profesional. 

Sergio Samitier, durante el pasado Giro de Italia.
Sergio Samitier, durante el pasado Giro de Italia.
Bettini Photo/Movistar Team

Las cada vez más sólidas tablas de Jorge Arcas (Movistar), la incombustible batalla de Sergio Samiter (Movistar), la depurada clase de Fernando Barceló (Cofidis), el talento en bruto de Jaime Castrillo (Kern Pharma), la asombrosa historia de Martí Vigo (Androni) y la modesta lucha de Javier Comín (Massi Vivo)… Aragón saborea su momento más dulce en el pelotón desde hace mucho tiempo, una época dorada, con seis protagonistas en los equipos profesionales. Tres de ellos en la máxima categoría; dos, Jaime y Martí, un escalón más abajo pero con acceso a un calendario de primer nivel, y Comín en la división Continental. 

Todos se asoman a las primeras carreras de una temporada con un inicio irregular, atípico, condicionado por la pandemia y las suspensiones y aplazamientos… Y a todos los une lo mismo: la juventud, la ilusión, el optimismo, el hambre de victorias y un arrebatador entusiasmo por un sueño de pedales y mucho esfuerzo. 

Jorge Arcas (28 años) / Movistar Team (WT)

Jorge Arcas, en el Circuito de Getxo 2020.
Jorge Arcas, en el Circuito de Getxo 2020.
Photo Gómez Sport/Movistar Team
«Seguiré intentando hacerme un hueco en el equipo Movistar»

El soldado de infantería sobre la bici: una vida de pedales dedicados a los demás, al equipo, a los líderes, a los compañeros… El trabajo solidario, silencioso y servicial, pero, no por ello, menos ingrato e irrelevante. Al gregario se le mide y se le valora principalmente de puertas hacia dentro, y Jorge Arcas, el percherón del Serrablo, exhibe su sexta temporada en Movistar, uno de los equipos más reputados del pelotón, como incontestable credencial, la garantía del trabajo bien hecho.

 A sus 28 años, se acerca a su madurez como uno de esos indispensables dentro de una escuadra radicalmente transformada en las últimas temporada. Y ahí sigue Arcas, con su estatus de gregario impagable de quien toque, se llame Alejandro Valverde, Enric Mas o ahora Iván García Cortina, o en la carrera que sea, cada vez en un calendario de más calidad, signo de su ascensión dentro del equipo. “Ya me conocen mucho aquí. Mi labor es ayudar lo máximo posible, trabajar para que directores, jefes y líderes confíen en mí. Poco a poco, voy a carreras más importantes. De eso se trata”, explica desde Sabiñánigo, a la espera de que en los próximos días el incierto calendario de pandemia se aclare y pueda definir sus primeras pruebas y objetivos. “Iba a empezar en Andalucía, estaba listo, y se aplazó. Ahora, hay que replantear. Es un año diferente, no me afecta mucho porque soy de los que les gusta entrenar mucho en casa para estar a punto cuando toque”, indica.

No falta quien observa en él al heredero natural de Imanol Erviti, 37 años de edad y 17 temporadas en el equipo, convertido ahora en gregario capitán, voz autorizada y jefe de ruta respetado y admirado por sus compañeros. “Imanol solo hay uno, con una trayectoria única. Aprendo mucho de él y es un orgullo hacer su labor. Pero hay Erviti para rato, yo seguiré intentando hacerme un hueco en un equipo con tanto nivel como este, encontrar mi sitio”, relata.

En la atípica pasada temporada gozó de presencia en Flecha Valona, Lieja-Bastogne Lieja o en su tercera Vuelta a España. En 2021, espera correr una de las grandes, también las clásicas flamencas… Carreras en las que Arcas ha ido conociéndose año tras año: “He ganado en solidez. Correr, por ejemplo, La Vuelta, con dureza y ritmo día tras día, te da consistencia. Ahora, cuando trabajo el fondo, lo noto, no acabo tan fatigado”, comenta Arcas sobre sus mejoras, mientras no renuncia al sueño de todo ciclista: “Antes, en aficionados, estaba acostumbrado a ganar, ahora es más complicado. Pero siempre tendré ese aliciente de levantar los brazos algún día”. Una aspiración compartida con su compañero de fatigas Sergio Samitier, el otro aragonés del equipo: “Se ha adaptado bien, está buscando su hueco y va en el buen camino. Es un amigo de la infancia, un orgullo tenerlo aquí. Creo que va a dar muchas alegrías a nuestro ciclismo”.

EL TEST

1. Lugar para entrenar: Valle de Tena

2. Puerto de montaña: Pla de Adet-Portet, en Saint Lary

3. Carrera favorita: Tour de Francia

4. Ciclista preferido: Alejandro Valverde y Ángel Vicioso

5. Victoria soñada: Una etapa de Pirineo en el Tour

6. Primera bicicleta: Gios

7. Un amigo sobre la bici: Milton Ramos

8. Otro deporte: El fútbol, por la SD Huesca

9. Otra disciplina ciclista: BTT

10. Una hobby: el Pirineo

Sergio Samitier (25 años) / Movistar Team (WT)

Samitier, en la Tirreno Adriático del pasado año.
Samitier, en la Tirreno Adriático del pasado año.
Bettini Photo/Movistar Team
«Esta temporada quiero ser mejor ciclista; no me presiono con la victoria»

La pasada semana, en su debut de la temporada, en el Tour de La Provence, mientras enfilaba el imponente Mont Ventoux, a diez kilómetros de la meta, Sergio Samitier advirtió en los datos de su ciclocomputador que llevaba 20 minutos subiendo a más de 400 vatios. Eso a principios de febrero. “Yo me decía: la gente va a reventar. Levanté el pie y, regulando, llegué delante, a dos minutos de la cabeza, eso sí. Pero es que se está yendo muy rápido ya. Esto no es como antes que estos meses eran de tranquilidad, y a correr al Tour. No, no, no”, asevera, con su carisma habitual y pasión por lo que habla. “Mis números están siendo buenos, buenos, para la altura de año en la que estamos”, indica. Sus registros ya subieron a las nubes en el pasado Giro de Italia, donde se confirmó como una de las revelaciones del ciclismo español y dejó destellos de su clase y potencial. Hizo 13º, se codeó con los mejores y amenazó el triunfo en alguna etapa. “Me di cuenta que, al nivel de los ganadores, estaba, luego para ganar influyen otras cosas. Este año, no me quiero meter presión con la primera victoria, quiero un puntito más, ser mejor corredor”, sostiene.

Su próxima parada importante será en la Tirreno-Adriático a comienzos de marzo y quizá antes acuda alguna carrera belga o a la Strade Bianche. De ahí hacia adelante, sus sensaciones y evolución determinarán. “Si pudiera, me encantaría hacer este año el Tour. Y así ya tener las tres grandes corridas. Sé que es complicado porque estoy en un equipo muy potente, pero por ilusión y ganas no va a ser. Si no, a repetir al Giro”, recalca.

Será su segundo año en Movistar, con el propósito de estirar su línea de progresión, con cambios importantes en su método de trabajo. “Hemos cambiado de entrenador. Yo había estado toda la vida con Iosune Murillo. Ahora es otra manera, quizá con trabajo más específico, más gimnasio. Ellos ya saben lo que nos viene bien. Que todo sea para sumar y dar un pasito más. Cada año, eso, un pasito más”, describe Sergio Samitier, convencido de que es más y mejor ciclista que hace doce meses: “Notas que empiezas un punto más alto todos los años. También he crecido en el tema mental, soy más fuerte, y en la colocación en carrera, en ir delante en las bajas, en el olfato en los momentos calientes…”, afirma el barbastrense, feliz por observar a Martí Vigo estrenarse en el ciclismo de elite: "Salía con él y vi los números que movía y le animé. Cuando me dijo que podía ir a Androni, le dije que lo cogiera de cabeza. Es una oportunidad única en la vida. Igual es más fácil destacar en profesionales que pasar de amateur. El motor lo tiene, ahora deberá aprender a correr y, sobre todo, acostumbrarse a los golpes de realidad que dan las carreras. Tendrá que ser muy duro de cabeza, no quemarse".

Un nuevo pasajero para el pelotón aragonés. “Es una pasada, porque no somos ciclistas de relleno, hay nivel de verdad, con condiciones buenas. Barceló ya hemos visto que es capaz de ser tercero de etapa en La Vuelta, Arcas es fijo en La Vuelta con un equipo como Movistar y Jaime se dice que dio un paso atrás, pero será para ir hacia adelante. En 2022, pongo la mano en el fuego a que será el jefe de filas del Kern-Pharma en La Vuelta, porque irán, es un equipo donde se hacen las cosas muy bien”, pronostica.

1. Lugar para entrenar: Saint Lary

2. Puerto de montaña: Val Louron

3. Carrera favorita: Giro de Italia

4. Ciclista preferido: Andy Schleck

5. Victoria soñada: Etapa en Cerler de La Vuelta

6. Primera bici: Orbea

7. Un amigo sobre la bici: Cualquiera del CC Barbastro

8. Otro deporte: Senderismo

9. Otra disciplina ciclista: Ciclocross

10. Un hobby: Las montañas

Fernando Barceló (25 años) / Cofidis (WT)

Fernando Barceló a su llegada a Sabiñánigo, en la Vuelta España 2020.
Fernando Barceló a su llegada a Sabiñánigo, en la Vuelta España 2020.
Ciclismo González
«Me gustaría regresar a La Vuelta para quitarme la espinita del año pasado»

El día que La Vuelta rodaba por su casa, por la provincia de Huesca, en dirección a Formigal, el monitor cardíaco de Fernando Barceló cogió la velocidad del peligro: de 180 a 230 pulsaciones en un santiamén, sin explicación aparente. El ciclista de Cofidis se bajó de la bici en la jornada que menos lo hubiera deseado y las pruebas médicas de las semanas posteriores revelaron una anomalía en el corazón que precisó de un cateterismo. Cuatro meses después, “un invierno muy largo, con muchos kilómetros para hacer una buena base”, Barceló afronta su segundo año en el circuito World Tour, en un equipo en crecimiento como Cofidis, con la serenidad de sentirse recuperado, seguro de su recuperación: “He estado entrenando bien, sin ningún tipo de problema. Los médicos hace tiempo que me dieron la luz verde para entrenar y competir, sin ninguna contraindicación”.

La pasada temporada, como para todos, dibujó una trayectoria atípica: el parón del confinamiento, el reajuste del calendario, pruebas suspendidas… Barceló volvió bien: fue 11º en el Mont Ventoux Challenge y 6º en el Campeonato de España en ruta. La Vuelta era su gran ilusión, con tres etapas en Aragón, pero el corazón le lanzó un aviso. “Es cierto que fue un año extraño, pero también tengo buenos recuerdos del Ventoux o del Campeonato de España. Esperemos que esta temporada no haya impedimentos y el calendario tenga más continuidad”, desea.

Barceló aún busca su primer triunfo, pero sus objetivos van más allá: no salirse de su línea natural de progresión mientas sigue concretándose como ciclista. Buen escalador, sólido y fiable cuando la carretera se empina, ha demostrado, no obstante, un amplio repertorio de adaptación: vueltas, etapas de montaña, clásicas quebradas, pruebas de fondo… Si algo saca lo mejor de Barceló es cuando la carrera se endurece y dispara los límites de la resistencia. Eso, a sus 25 años recién cumplidos, es mucho. “Seguiré el camino del año pasado, intentando coger mi buen nivel de después de la cuarentena y sostenerlo más en el tiempo”, afirma.

Su agenda se dirigirá hacia las carreras punteras de España, principalmente, como Volta a Catalunya, País Vasco y La Vuelta, donde espera quitarse “la espinita de la pasada edición”. Su primera carrera es el Tour du Var, donde acude como lanza afilada del Cofidis, después de unos días en Sierra Nevada, trabajando calidad y moldeando la forma adecuada para correr como un misil desde el primer día: “Este tipo de concentraciones en altura ayuda a juntar al equipo y a enfocar la preparación más hacia la competición. Además, debido a la altitud, los entrenamientos son más exigentes, se somete al cuerpo a más esfuerzo y se estimula la producción de glóbulos rojos, los encargados de transportar el oxígeno en la sangre. Luego, en alta montaña, estás cerca de puertos más largos”.

EL TEST

1. Lugar para entrenar: Andorra

2. Puerto de montaña: Urkiola

3. Carrera favorita: La Vuelta

4. Ciclista preferido: Fabián Cancellara

5. Victoria soñada: Etapa en el Stelvio en el Giro

6. Primera bicicleta: Peugeot

7. Un amigo sobre la bici: Mi hermano

8. Otro deporte: Fútbol

9. Otra disciplina ciclista: BMX

10. Una hobby: los videojuegos

Jaime Castrillo (24 años) / Kern-Pharma (PRT)

Jaime Castrillo, con sus nuevos colores del equipo Kern-Pharma
Jaime Castrillo, con sus nuevos colores del equipo Kern-Pharma
Equipo Kern-Pharma
«Uno de mis objetivos es seguir mejorando en la contrarreloj»

Hay veces que el camino más recto hacia una meta no es el más corto. Jaime Castrillo decidió hace un año dar un paso atrás, para dar dos hacia delante, desvinculándose del prestigio y los focos del equipo Movistar y regresando así a su cuna ciclista, a la estructura del equipo Lizarte, donde amaneció como una de las jóvenes promesas españolas. Afronta su segunda temporada allí, con los colores del Kern-Pharma, ascendido este año a categoría UCI Pro Team, un equipo de filosofía bien definida: juventud, aprendizaje, desarrollo e ilusión. “Somos una estructura familiar, gente con ganas, mucha motivación y una dinámica muy buena para crecer”, señala el ciclista de Jaca, de 24 años, camino del Tour de Var, en los Alpes Marítimos franceses, después de un invierno largo, con trabajo en casa y en la concentración del equipo en Calpe.

Será su segunda prueba, tras su estreno en la Clásica de la Comunidad Valenciana con “buenas sensaciones”, de este atípico año de carreras atrasadas, canceladas o reubicadas por la pandemia: Valencia, Andalucia… Precisamente, el calendario que los equipos como el Kern-Pharma ponen en el centro de la diana. “Es una situación extraña, como ya vivimos tras el confinamiento, con incertidumbre en las pruebas”, señala, recordando el pasado verano, donde fue segundo en la general del Tour de Serbia y cuarto en el Campeonato de España Contrarreloj. “Entre mis objetivos, está seguir mejorando en la crono. Es una disciplina que me gusta preparar, suelo salir con la bici de contrarreloj… El tiempo dirá qué tipo de ciclista acabo siendo, aún me queda mejorar en todo y mucho por experimentar”, indica.

Jaime Castrillo comparte generación con las nuevas estrellas del ciclismo, chicos jóvenes y precozmente ganadores, como Bernal, Evenepoel, Pogacar, Hirschi... ¿Un cambio de tendencia? “Quizá ahora el ciclista se desarrolla antes, desde más joven lleva unos entrenamientos mejor controlados y especializados. Pero hay otra razón, es la mentalidad, menos miedo, más seguridad...”, analiza Castrillo.

Un relevo generacional en el que no quiere perder pie el ciclismo español. “Se están recuperando equipos, y por este lado creo que estamos bastante sanos. Poco a poco, van saliendo corredores. Un ejemplo es Kern Pharma, una estructura que permite desarrollarte y mejorar año tras año”, señala Castrillo, cuyo hermano pequeño, Pablo, alistado en el equipo amateur Lizarte, apunta a seguir la saga, otra muesca más de la cadena formativa aragonesa. “Tenemos buenos equipos de base en la tierra y se está trabajando muy bien. Seguro que seguirán saliendo corredores en Aragón”, asegura.

EL TEST

1. Lugar para entrenar: la zona de Oroel

2. Puerto de montaña: San Juan de la Peña

3. Carrera favorita: Dauphiné

4. Ciclista preferido: Richard Carapaz

5. Victoria soñada: una etapa de montaña en el Tour

6. Primera bicicleta: Mendiz

7. Un amigo sobre la bici: Martí Márquez

8. Otro deporte: baloncesto

9. Otra disciplina ciclista: Gravel

10. Un hobby: la música

Martí Vigo (22 años) / Androni Giocattoli-Sidermec (PRT)

Martí Vigo, en un entrenamiento.
Martí Vigo, en un entrenamiento.
Martí Vigo
«Es un año para coger experiencia, tengo que aprender un oficio»

Aún se ruboriza Martí Vigo, fruto de la timidez, de la admirable modestia de a quien le recuerdan a diario su asombroso salto de los esquís a la bici y los imponentes valores fisiológicos con los que se ha abierto la puerta del profesionalismo, cuando se le habla de su privilegiado motor, de las condiciones con las que ha completado su transformación deportiva. “No sé qué decir, la verdad”, contesta desde Alassio, en la Liguria italiana, donde completa estos días su primera concentración con el equipo Androni Giocattoli-Sidermec. Son días del descubrimiento de un nuevo mundo, sus primeros pasos en el ciclismo profesional, mejor dicho, en el ciclismo de competición, pues su bagaje en las carreras amateur apenas tiene un par de líneas, pero Martí Vigo, de 23 años, natural de Sesué, en el valle de Benasque, conoce perfectamente las exigencias del guión: “En el esquí de fondo, ya he estado bastantes años siguiendo un duro plan de entrenamiento. Es un deporte diferente, pero la disciplina, la alimentación y todo eso es similar”.

Estudiante de fisioterapia en Lérida, ha pasado buena parte del invierno en la Costa Dorada, donde posee un apartamento familiar, acumulando kilómetros por las mañanas, con mejor tiempo que en la montaña de Benasque, y haciendo prácticas en Reus por las tardes. En una de esas salidas, en plena Navidad, en “una caída tonta, estando parado”, se fracturó una mano. Necesitó operación. “Aún no está el hueso consolidado, pero puedo entrenar ya con cierta normalidad. No estoy en la forma que me gustaría, voy con algo de retraso, pero, poco a poco”.

Martí Vigo se estrenará en el ciclismo profesional en el emblemático Androni, equipo de arraigo italiano, todo un clásico del calendario transalpino. “Me han acogido muy bien. No me siento diferente al resto. La adaptación está siendo muy rápida, hay mucha cultura latinoamericana en el equipo y además me manejo en el idioma porque tuve un entrenador italiano en el esquí. Me transmiten tranquilidad, que no quiera correr más de la cuenta y haga las cosas bien”, indica.

Su calendario de carreras aún está por definir: “La cancelación de pruebas, con la lesión de la mano, tampoco me está afectando gran cosa. Sabré cuándo empiezo dentro de un par de semanas. Mi objetivo este año es coger experiencia, aprender, no obsesionarme con resultados. Tengo que aprender un oficio”. También descubrirse a sí mismo, su perfil de ciclista, sus puntos fuertes y débiles en competición. “Me gusta subir, creo que puedo adaptarme bien a recorridos de media montaña”. Un terreno en el que lucía Ángel Vicioso, exciclista aragonés con pasado en el Androni, con el que ganó etapa en el Giro: “Hablé con él, porque me escribió al enterarse de que iba a este equipo. Estuvimos conversando, es muy majo”.

A la espera de ponerse un dorsal, Martí Vigo ya tiene lo más importante: a correr, se aprende; la genética, la da la naturaleza. Aunque, en todo caso, en este deporte, las matemáticas no son garantía de nada. 

EL TEST

1. Lugar para entrenar: el valle de Benasque

2. Puerto de montaña: Col de Fadas

3. Carrera favorita: la Vuelta

4. Ciclista preferido: Purito Rodríguez

5. Victoria soñada: etapa en La Vuelta

6. Primera bicicleta: Massi

7. Un amigo sobre la bici: Javier Navarro

8. Otro deporte: esquí

9. Otra disciplina ciclista: Gravel

10. Un hobby: la montaña

Javier Comín (26 años) / Massi Vivo-Conecta (CT)

Javier Comín, antes de una carrera.
Javier Comín, antes de una carrera.
Javier Comín
«Sin carreras, como en este inicio de 2021, es más difícil mantener la motivación»

Existe un subsuelo en el ciclismo con un duro techo de roca, en el que conviven todo tipo de ciclistas: jóvenes, veteranos venidos a menos, aspirantes, semiaficionados… Un lugar del que se asciende picando piedra de verdad. Una categoría humilde, sin los recursos, medios y escenarios de los equipos World Team o Pro Team, en la que cumple su segunda temporada el alcañizano Javier Comín, alistado en el Massi Vivo-Conecta, uno de esos conjuntos alejados de los focos y carreras principales.

La pandemia ha desarbolado los últimos doce meses de ciclismo, pero ninguna de las categorías ha sufrido tanto las agitaciones del calendario como la Continental, la tercera división. "La incertidumbre ya se llevó por delante la temporada pasada muchas carreras. Ahora pasa igual. ¿Qué ocurre? Que los equipos del World Tour tienen que cubrir fechas y cogen invitaciones a vueltas o pruebas Pro ó .1 (segunda y tercera categoría) que en condiciones normales serían para equipos Continental como el nuestro", expone Javier Comín, de 26 años.

Mientras el horizonte se aclara, cumple su programa de entrenamiento entre Sobradiel, donde reside, y Alcañiz. "Sin carreras, como ahora, es más complicado mantener la motivación o la disciplina de los entrenos. Todo es una incógnita", dice. En principio, a finales de marzo, tiene fijado su debut, en Belgrado, pero todo está en el aire. "Eso es ahora. Igual en unos días cambian las restricciones en aquella zona y no se puede correr. Y vuelta a empezar", opina. Ya le sucedió el pasado año, solo pudo participar en el Campeonato de España. Una carrera. También estaba alistado al Circuito de Getxo, pero un positivo en el coronavirus dejó a todo el equipo fuera.

Ahora, se concentra en alimentar una buena base de kilómetros. "Hago volumen de horas sobre la bici, a una intensidad muy relajada. A buen nivel, pero sin trabajar ningún pico de forma", explica, antes de viajar a Vielha, en el valle de Arán, donde el Massi realizará un primer campo de entrenamientos. "Nuestro equipo tiene licencia paraguaya pero la base está en Vielha. Se divide en dos. Por un lado, el grupo latinoamericano de ciclistas paraguayos y argentinos, y luego el europeo, donde somos dos españoles y tres suizos. La idea es poder juntarnos tan pronto como se pueda", apunta el ciclista turolense.

EL TEST

1. Lugar para entrenar: Alcañiz

2. Puerto de montaña: San Cristóbal, en Pitarque

3. Carrera favorita: Tour de Francia

4. Ciclista preferido: Alberto Contador

5. Victoria soñada: etapa en La Vuelta

6. Primera bicicleta: Massi

7. Un amigo sobre la bici: mi padre

8. Otro deporte: pádel

9. Otra disciplina ciclista: BTT

10. Un hobby: el automovilismo

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