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Las aragonesas son Guerreras

Danila So Pereira, Andrea Loscos y Lucía Guarc representan a Aragón en la élite del balonmano femenino al tiempo que estudian sus carreras de Criminología, Fisioterapia y Bioquímica.  

Danila So Pereira, Andrea Loscos y Lucía Guarc.
Danila So Pereira, Andrea Loscos y Lucía Guarc.
Valentín González/Balonmano La Salud/Fran Pérez

Danila So Pereira tiene 19 años y estudia Criminología. Andrea Loscos también va camino de los 20 y está matriculada en Fisioterapia. Por su parte, Lucía Guarc acaba de rebasar la mayoría de edad y ha empezado a cursar Bioquímica. Las tres son jóvenes, notables estudiantes aragonesas y jugadoras de élite del balonmano femenino. Danila, Andrea y Lucía acaban de aterrizar en la Liga Guerreras Iberdrola, la máxima categoría del balonmano femenino nacional. Y a ellas se podría unir en las próximas semanas la zaragozana Linda Achaa, que negocia desde hace días su incorporación al BM La Salud de Tenerife.

Las historias de estas tres jóvenes son ejemplo de superación y constancia. En una Comunidad, Aragón, sin un club femenino referente en la élite, sus caminos comenzaron en escuelas o pequeñas entidades de barrio sin mayores pretensiones que practicar deporte o socializar con sus colegas del clase. "En mi caso, empecé a jugar porque unas amigas de mi colegio, el Tenerías, estaban apuntadas en el club Balonmano Colores. Comencé a jugar para estar más tiempo con ellas por las tardes", explica Danila So Delgado, que cumple su primera temporada en el Aula Alimentos de Valladolid.

"En aquella época, también jugaba al fútbol sala. De hecho, al principio era mucho mejor con el balón en los pies, en el balonmano era bastante mala", recuerda con cariño Delgado, que es deportista de familia. Sus dos hermanos son futbolistas y están en la cantera del Barcelona, mientras que sus padres fueron internacionales absolutos con su país, Guinea Bissau. "Desde Alevín hasta Juvenil jugué en el Balonmano Colores, toda mi etapa formativa. En mi primer año Sénior, yo quería estudiar Criminología y me tuve que marchar a Zaragoza. Me fui a Barcelona y estuve jugando en el Hanbol Sant Quirze. Este año es mi primera temporada en el Aula Alimentos de Valladolid, equipo de la máxima categoría", relata la zaragozana, que ha sido internacional con las categorías inferiores de España y que compatibiliza su carrera deportiva con sus estudios de Criminología en la Universidad Europea Miguel de Cervantes. "Mi sueño como deportista es acceder al equipo nacional, poder debutar con la selección española. También me gustaría jugar en equipo que disputan competiciones europeas para tener esa experiencia de saber cómo funciona el balonmano en el extranjero", desea.

En Santa Isabel comenzó a jugar Lucía Guarc. "Una amiga de mis padres fundó un equipo de balonmano en el barrio y empecé a jugar allí. Mis primeros recuerdos deportivos son en el patio junto a mi hermana Irene", rememora. "Se llamaba Balonmano Espartidero", recuerda. Después, Lucía se marchó al AD La Jota, donde se formó como jugadora, y ahora ha decidido firmar por el Adesal Córdoba. "Aquí puedo jugar en la máxima categoría y estudiar Bioquímica, que es lo que siempre he tenido en la cabeza", explica decidida. Lucía, que puede jugar de extremo o de central, es un ejemplo claro de los complejo que es vivir del balonmano femenino. "Me gustaría irme a trabajar al extranjero y ojalá lo pueda combinarlo con el balonmano", resume, anteponiendo siempre su trayectoria laboral a la deportiva, sabedora de las dificultades que hay para subsistir en el balonmano profesional, a pesar de ser jugadora de la máxima categoría.

La historia de Andrea Loscos comenzó en el patio de Dominicos. "Comencé muy pronto, en categoría Prebenjamín. Mis primeros recuerdos son jugando al balonmano rodeado chicos", relata. "Apenas había niñas que jugáramos al balonmano. Ahora, por suerte, Dominicos tiene una gran cantera femenina", señala la jugadora del BM La Salud de Tenerife. "Después de jugar toda la vida en Zaragoza, este año es mi primero en Tenerife, en un club de la máxima categoría", destaca. 

"A pesar de haber llegado a la élite, los estudios son mi prioridad, mi objetivo número uno. El año pasado cursé el Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y este estoy estudiando el de Fisioterapia, para poder acceder el próximo a la doble carrera", indica, poniendo siempre sus prioridades sobre la mesa. Eso sí, como sus colegas, Andrea también sueña en grande con el balonmano: "Mi sueño ahora es asentarme en esta categoría y pensando a largo plazo... vestir algún día la camiseta de España".

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