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El accidente que truncó la presencia de España en la élite mundial del bobsleigh

Se cumplen cincuenta años de la muerte del oscense Luis López Solanes durante un entrenamiento previo al Mundial.

Luis López Solanes y Geni Baturone, durante el fatídico descenso.
Luis López Solanes y Geni Baturone, durante el fatídico descenso.
Heraldo.es

Fue en la mañana de 21 de enero de 1971, hace cincuenta años. Al día siguiente iba a arrancar el Mundial de bobsleigh en Cervina, y sobre la pista italiana los diferentes equipos realizaban sus últimos ensayos. Una curva en particular estaba llamando la atención por su peligrosidad. Allí ya se habían producido doce accidentes durante los entrenamientos y a lo largo de esa jornada necesitarían también atención médica un británico y tres estadounidenses. Llegó el turno para el ‘bob’ número uno de España, que ostentaba el cuarto mejor tiempo del trazado. Habitualmente lo formaban el piloto Geni Baturone, catalán con vínculos familiares en Zaragoza, y el freno Guillermo Rosal. Sin embargo, éste se encontraba enfermo por lo que le tomó el relevo el oscense Luis López Solanes, que figuraba como suplente y que igualmente era el preparador físico del equipo. El descenso iba realmente bien, marcando tiempos de récord, pero al llegar al fatídico recodo, a 130 kilómetros por hora, la máquina se descontroló y salió volando hasta estrellarse en un árbol acabando con la vida del altoaragonés de 27 años, que también había sido un destacado atleta, y poniendo fin a la última presencia continuada en la élite que el deporte español ha tenido en esta disciplina.

Según describió el jefe de la expedición española en Cervina, “en la última curva el ‘bob’ se ha salido de la pista y ha hecho una parábola de una altura de veinte metros. Luis, que era fortísimo, no se ha soltado, ha caído en la nieve, que tenía un grosor de metro y medio, el vehículo se ha clavado y ha actuado como palanca despidiendo su cuerpo contra un árbol. El golpe ha sido violentísimo y el casco se ha partido en dos”. López Solanes quedó inconsciente y, aunque los servicios médicos trataron de mantenerle con vida, falleció durante el traslado al hospital. Baturone, que se había soltado a tiempo, en principio no sufrió heridas graves, no obstante semanas después tuvo que ser operado de una peritonitis a causa de un golpe que había recibido en el abdomen.

Luis López Solanes.
Luis López Solanes.
Heraldo.es

Luis López Solanes llevaba en el equipo español tan solo un año. El grupo se había formado con el objetivo de participar en los Juegos Olímpicos de 1968 para seguir la estela de una primera experiencia olímpica ya vivida en Cortina d’Ampezzo en 1956, y para ello se había reclutado a una serie de jóvenes deportista provenientes principalmente del mundo del motor. Llegaron a la Olimpiada y en el Europeo de dos años después obtuvieron una plata. La siguiente meta era el Mundial de 1971 y para la puesta a punto se había recurrido al joven oscense, que ya había sido el preparador físico del equipo español de esquí alpino en el que destacaba Francisco Fernández Ochoa.

Su explosión en el deporte había sido tardía. Comenzó a correr los 1.500 metros y a tomar parte en pruebas de triple salto mientras estudiaba Magisterio en Huesca. Fichó por el Club Atletismo Monzón y de ahí, becado, pasó a la Residencia Blume de Barcelona. Fue subcampeón de España en los 400 metros vallas, su especialidad, y acabó siendo seleccionado para participar en encuentros internacionales. Además del de Magisterio, también consiguió los títulos de ingeniero técnico electrónico, de peritaje mercantil y de monitor de educación física, lo que facilitó que se le ofreciese la preparación del combinado nacional de esquí. A su entierro, tres días después, acudieron cientos de personas y su féretro fue portado por sus compañeros. Éstos, afectados por la tragedia, habían abandonado el Mundial y ya no volvieron a competir.

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