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Deportes

Gimnasios al aire libre en tiempo récord

Centros deportivos y entrenadores personales sacan mancuernas, máquinas y clases dirigidas a la calle para que sus clientes puedan seguir ejercitándose.

Reinventarse en tiempo récord -y de covid-. Las mancuernas, las máquinas de fuerza y de cardio y las clases dirigidas se han mudado a la calle. Algunos gimnasios de Zaragoza han apostado por seguir ofreciendo el servicio a sus clientes y la única manera era trasladar su material al aire libre -las restricciones del Gobierno de Aragón prohíben de momento el deporte en espacios interiores-.

“Tenemos la responsabilidad social de no parar la actividad porque deporte es salud. Por eso, y porque somos una empresa intentamos adaptarnos a las restricciones”, sostiene Javier Regaño, director de Áccura Zaragoza. Este gimnasio ha movido “una parte importante de las máquinas de fitness” - seis bancos de peso libre, un rack para hacer sentadillas, distintas barras, todas las mancuernas y 200 kilos en discos- al espacio que disponen en el exterior. También han trasladado cuatro bicicletas de 'spinning' y dos elípticas, además de distintos elementos para hacer ejercicio funcional como TRX, anillas y gomas. Las clases dirigidas las imparten también al aire libre -ya hicieron pruebas piloto antes de las restricciones porque los clientes se sentían más seguros-. A todo ello, se suman las pistas de pádel, que siempre han estado en el exterior. De un día para otro, este centro deportivo acondicionó el espacio con carpas móviles con una inversión de unos 3.000 euros. Con esta iniciativa, el 60% de sus clientes continúa acudiendo al gimnasio, mientras que el resto tienen congeladas sus cuotas.

Ir al gimnasio ha cambiado “mucho” en los últimos meses: “Antes te levantabas por la mañana y si te apetecía ir a hacer deporte, ibas. Ahora hay que mirar primero si hay aforo”, explica Regaño. Para ello, los centros deportivos han tenido que implantar aplicaciones para controlar la afluencia de personas. A día de hoy, en Áccura Zaragoza tan solo pueden estar un total de 53 personas, repartidas en la zona de musculación, de cardio y en actividades dirigidas. A pesar de que este gimnasio mantiene de alguna manera su actividad, el 70% de la plantilla, unas 55 personas, están en ERTE. “No podemos sobrevivir a este bache así. Esto solo es un parche y lo hacemos como una manera de mantener el contacto con nuestros usuarios y con vocación de servicio", explica.

Los gimnasios sacan su material a la calle
Clases dirigidas en el exterior, en el gimnasio Áccura Zaragoza.
Guillermo Mestre

“Entrenar al aire libre en buenas condiciones es muy saludable y la naturaleza exterior de Helios nos ha permitido adaptarnos”, señala Daniel Tejero, coordinador técnico del gimnasio del Club Natación Helios, que también ha apostado por el deporte en la calle. En este centro, todo el material que utilizan lo sacan y recogen diariamente para que no se deteriore.

El aforo también es reducido, tan solo 15 personas pueden utilizar las máquinas al mismo tiempo y las clases como zumba o pilates tienen una capacidad máxima de 18 socios. “A primera hora de la tarde tenemos un aforo completo y más con el tiempo favorable en los últimos días. Por la tarde, la noche está encima entonces no es lo mismo”, concreta. Los usuarios que tienen por costumbre acudir al gimnasio están “contentos y agradecidos”: “Es un esfuerzo para que nuestros socios se sientan bien. Les apoyamos porque es importante hacer deporte”.

Entrenadores personales

Los gimnasios SportUp de entrenamiento personal continúan con su actividad en el exterior porque sus clientes “no pueden parar de hacer ejercicio”. “Tenemos mucha gente que se está preparando para oposiciones, para procesos de readaptación y rehabilitación y para operaciones. No es un vicio”, admite Iñaki López, director del gimnasio SportUp Romareda, en Zaragoza. Los entrenamientos los realizan en el parque con diferente material, especialmente de trabajo funcional. En la sede del Actur, la actividad física se realiza en la misma acera, ya que es un espacio peatonal y con mucha amplitud. Esta cadena de gimnasios ha perdido el 30% de los clientes desde que comenzaron las restricciones. Muchos usuarios han seguido para ayudarnos con la actividad y que los entrenadores no se queden sin trabajo. Si entramos en diciembre y no nos han dejado abrir, a ver hasta dónde llega la solidaridad”, resalta.

Entrenamiento personal de un trabajador de SportUp en el parque.
Entrenamiento personal de un trabajador de SportUp en el parque.
HA

Los entrenadores personales que trabajan por cuenta propia tampoco han parado su actividad. Daniel Larroy, que entrenaba a sus clientes en el Club Náutico ha optado por desplazarse a diferentes parques para seguir con su trabajo. “La mayoría de la gente que entrena conmigo es para rehabilitarse. Tienen problemas de rodilla, de hombro, … Son personas que no pueden parar y no son entrenamientos que puedan hacer ellos en casa. Hay que corregirles constantemente”. Larroy no ha podido trasladar máquinas al exterior, pero sí utiliza material como gomas, pelotas, esterillas o TRX. “Nos limita mucho entrenar en la calle, pero no queda otra. Hay que adaptar los entrenamientos”, subraya.

Un cliente de Daniel Larroy realiza ejercicios de rehabilitación en el parque.
Un cliente de Daniel Larroy realiza ejercicios de rehabilitación en el parque.
HA

Protestas

“Que me digan que me cierran por salud un centro de ejercicio físico… y sin infectados. No tiene sentido”, denuncia Iñaki López. Por su parte, Javier Regaño pide que las medidas se tomen con el tiempo suficiente como para que los empresarios puedan organizarse y buscar un plan b. El pasado 6 de noviembre todos los gimnasios de Aragón tuvieron que cerrar sus puertas por las medidas impuestas por la DGA, con el objetivo de frenar la curva.

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