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"Sigue sorprendiendo ver una guardia civil motorista"

María Ángeles Santiago (Pozuelo, 1973), sargento de la Guardia Civil destinada en Jaca es la única mujer dentro de la unidad motorista que presta servicio en la Vuelta a España

María Ángeles Santiago, única motorista de la Guardia Civil en la Vuelta a España 2020.
María Ángeles Santiago, única motorista de la Guardia Civil en la Vuelta a España 2020.
Rafael Gobantes

Fue la primera motorista de la Guardia Civil en la Vuelta y trece años después en el pelotón solo sigue habiendo una.

Me estrené en 2007 y repetí los dos años siguientes. Después logré el ascenso a sargento y pude regresar en 2019. He seguido en la actual edición y también tengo plaza para la siguiente. Antes que yo no había habido ninguna mujer y en mi primera Vuelta causé mucha expectación. Recuerdo que adelgacé ocho kilos, era tan extraño verme que todo el mundo me paraba y no tenía tiempo ni de comer una fruta. En la segunda me pasó igual y ahora que he regresado, a pesar de que después de mí han participado otras dos mujeres, sigo sorprendiendo.

¿Y por qué no se animan más compañeras suyas?

Hay que partir de la base de que en la Guardia Civil somos muy pocas mujeres y en Tráfico, menos. Estoy destinada en Jaca; en Aragón soy la única motorista y en toda España sumaremos una decena.

Es un número escaso.

Para hacer lo que hacemos tienes que manejar muy bien la moto y gustarte mucho el trabajo de Tráfico. Cuando estoy de servicio no puedo ir pendiente de mi vehículo, sino de lo que pasa en la carretera. Además es duro porque hay que salir nieve, llueva, haga mucho frío o mucho calor, y estar muy bien físicamente.

¿Cómo se consigue entrar en la unidad motorizada de la Vuelta?

Tienes que pertenecer a Tráfico, tener experiencia como motorista y acreditar una serie de kilómetros al año. A partir de ahí, nos hacen unas pruebas de habilidad en Mérida, una entrevista y unos exámenes. Se presentan unos 80 candidatos y acaban seleccionando a quince para tres años. Para mi actual ciclo, optábamos 18 suboficiales y solo nos cogieron a dos.

¿Qué atractivo le encuentra?

Me apasiona mi trabajo y cuanto más tiempo pasa más me gusta. La Vuelta es muy exigente, pero me encanta dar seguridad a los ciclistas. Soy jefe de pelotón y tengo catorce motoristas a mi cargo. Durante las etapas cada pelotón cumple con una función que va rotando. Está la de ‘bandera roja’, que consiste en señalizar y quitar los obstáculos que se puedan encontrar los ‘abre carrera’, que se encargan de la seguridad más inminente de los corredores. Por detrás, se colocan los ‘reserva de pelotón’, que cubren a los que se van quedando rezagados.

¿Acaba congeniando con los ciclistas?

Antes era más fácil. En mi anterior experiencia hice buena relación con Sylvain Chavanel, por ejemplo. Ahora, con el protocolo para evitar los contagios de covid-19, estamos dentro de una burbuja. Solo nos relacionamos los guardias y en mi pelotón únicamente puedo tomar café o comer con dos de ellos. Así, si uno enfermara solo nos iríamos los tres y no todos. Siempre llevamos la mascarilla y siempre guardamos las distancia.

Además de guardia civil es árbitro de escalada, corre largas distancias y participa en aventuras.

Lo de quedarse en el sofá no va conmigo. Llegué a Jaca en 2001. Entonces pensaba que iba a estar un par de años y que los aprovecharía para escalar en Riglos y conocer la zona, y ya llevo veinte, a excepción de cuatro que pase fuera cuando hice el curso de sargento. Además, me gusta mucho correr, participó en medio maratones, maratones y ultra trails.

Y ha atravesado el Atlántico a bordo de un velero de regatas.

En 2017, tras superar un cáncer de mama, me propusieron el Reto Pelayo Vida. Empezamos cien mujeres que habían pasado por lo mismo que yo y nos cogieron a cinco. De Málaga a Canarias tardamos seis días y de ahí fuimos a Martinica durante otros catorce días. Era todo dormir y trabajar, fue muy duro. Ahora, estoy preparando con un grupo de chicas de Madrid, casi todas también con cáncer de mama, la Pilgrim Race. Consiste en ir en bici de Madrid a Santiago, son siete etapas, una Vuelta a España en pequeño.

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