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Nano Modrego: "No cuelgo las botas. Seguiré jugando, pero dejo la alta competición"

Fernando 'Nano' Modrego, leyenda del fútbol sala aragonés, ha anunciado que deja el Fútbol Emotion Zaragoza tras 15 años en el club de su ciudad.

COLEGIO ROMAREDA. NANO MODREG, RIOS RENOVABLES / 28-02-2018 / FOTO: GUILLERMO MESTRE [[[FOTOGRAFOS]]] [[[HA ARCHIVO]]]
Nano deja de competir en la élite para dedicarse a su otra pasión, la docencia.
Guillermo Mestre

¿Cuelga Nano Modrego definitivamente las botas?

No, todavía no. Seguiré jugando, pero dejo el deporte de alta competición porque no voy a poder compaginar los entrenamientos y los viajes con mis labores como docente en el colegio Calasancio. Esta temporada no pude asistir a alguna sesión de la mañana y es algo que no gusta, el no poder ir a algunos entrenamientos. Como era el final de temporada y entrenábamos por la tarde sí que lo podía compaginar, pero con la idea que lleva el nuevo entrenador de doblar las sesiones todas las semanas, uno o incluso dos días, lo tenía bastante complicado para compaginar ambas actividades.

Se despide entonces de la élite, pero, ¿seguirá en Segunda?

Ya veremos (ríe). Hay que respetar un poco los tiempos, ver lo que pasa y por dónde van los tiros. Es demasiado pronto como para decir nada. Próximamente se verá.

El verano pasado estaba dolido por las formas de su salida, ¿cómo se encuentra ahora?

La pena es que la covid-19 ha impedido que pueda despedirme en la pista del equipo en el que tanto tiempo he estado, pero las circunstancias se han dado así. Esta vez la decisión es mía, el año pasado no pudo serlo y más teniendo en cuenta cómo fueron las formas. Pero eso es pasado y no hay que removerlo más.

¿Ha sido una decisión meditada?

Así es. La temporada pasada quería que esta fuera mi última temporada al más alto nivel porque ya había empezado a trabajar en el colegio Calasancio a jornada completa y era ya muy complicado compaginar ambas. Es ley de vida, también tocaba ya por edad y no me planteaba salir fuera para seguir con mi vida de futbolista porque mi futuro está en la docencia. He podido disfrutar de 22 años de profesional en los que he sido un privilegiado y ahora estoy disfrutando una barbaridad de la docencia, que es también mi vocación.

¿Es la docencia su futuro a medio y largo plazo?

Mis planes más a corto plazo pasan por el Calasancio y ojalá que sea por muchos años. También soy coordinador de fútbol sala en el colegio Romareda y también en el CD Cuarte. No voy a estar muy aburrido la verdad.

¿Cómo ha llevado estos últimos meses con la competición y la normalidad detenidas?

Ha sido una situación muy difícil para todos, muy excepcional. Es complicado no poder ver a tus familiares, amigos, alumnos, compañeros... Además, mi mujer es enfermera y ha estado trabajando. Tuvimos también un pequeño susto con mi hijo, Leo, de dos años, que se puso malo y tuvieron que hacerle test, pero no fue covid. Mi hijo mayor también tenía sus deberes y llevar todo eso yo solo en casa, porque mi mujer trabajaba, fue complicado. Han sido días muy intensos.

Estuvo la primera parte de la temporada jugando en el CD Cuarte de Tercera División de fútbol once. ¿Cómo fue esa experiencia?

Se portaron de un modo increíble conmigo, y me quedo corto con este calificativo. En principio me acogieron para hacer una pretemporada y terminé jugando partidos importantes de titular. Me costó mucho la adaptación los primeros dos o tres meses después de tantos años jugando a fútbol sala, pero después me sentí muy a gusto. Además, había un vestuario increíble en el que me dieron la vida en un momento en el que yo estaba psicológicamente muy tocado. Me hicieron sentir uno más. Cuando fui a contarle a Richi Gil, técnico del Cuarte, que existía la posibilidad de volver al Fútbol Emotion, él se alegró más que yo de saber que podría cumplir ese sueño que tenía de poder retirarme como creía que me merecía.

¿Cómo se sintió cuando llegó la llamada de Santi Herrero?

Yo lo había pasado mal durante el verano y esos meses. Prácticamente desconecté completamente del fútbol sala. No quería ver resúmenes ni partidos porque me dolía por toda la situación que había ocurrido. El momento en el que Santi me llamó fue una alegría inmensa, era lo que yo deseaba y no lo dudé ni un segundo, aunque estuviera la situación deportiva tan complicada.

Ha tenido una salida algo atípica.

Yo estoy satisfecho, sí que fastidia no poder despedirte en la pista en el último partido de liga, pero las circunstancias se han dado así y hay que asumirlo. El día de mañana, cuando deje el deporte, estoy convencido de que el club tendrá un detalle porque lo hemos hablado para entonces. Tampoco quiero que sea nada ostentoso, simplemente antes de algún partido poder salir al pabellón Siglo XXI y poder aplaudir a la afición que tantos años me ha seguido. Quiero tener ese último momento después de 15 años en el club de poder recibir ese cariño y también devolverlo por última vez.

¿Está abierta la puerta para un regreso ocupando otro cargo?

Me gustaría en el futuro, pero reconozco que pasar de jugador a entrenador es un paso abismal, gigante y para el que creo que se necesitan muchos años de experiencia como segundo técnico o en otras categorías. Ese paso me da vértigo y creo que pocas veces ha funcionado en Primera División que un jugador haya pasado a ser entrenador. La gente que lo asume es muy valiente. Hablé mi situación con David Marín, el nuevo entrenador, para ver si de cara al futuro de alguna manera puedo echarle una mano y estaremos en contacto.

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