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El azote del madridismo vuelve al Bernabéu

Guardiola regresa al coso blanco con la Champions como tabla de salvación de un City excluido de Europa las dos próximas campañas.

Pep Guardiola atiende a los medios en la sala de prensa del Santiago Bernabéu
Pep Guardiola atiende a los medios en la sala de prensa del Santiago Bernabéu
AFP/DANI POZO

Pep Guardiola regresa al Santiago Bernabéu seis años después de unas semifinales de la Champions que marcaron el punto de partida de un lustro de hegemonía sin parangón del Real Madrid en Europa y constituyeron su única derrota como técnico en el coso blanco. El gol de Karim Benzema en la ida encarriló una eliminatoria ante el Bayern que el equipo que por entonces tutelaba Carlo Ancelotti y tenía a Zinedine Zidane como asistente del transalpino resolvió en la vuelta con una exhibición de la 'BBC' rubricada con sendos dobletes de Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo que le citaron con el Atlético en la final de Lisboa que valdría la ansiada 'décima'.

Fue la peor noche del técnico que elevó al Barça a un 'sextete' histórico y le dio un libreto futbolístico que ha sido una losa para sus sucesores, incapaces de resistir la comparación de la hinchada culé con el estilo de toque y posesión del gurú de Santpedor. "Hice cosas que no sentía", rememoró hace unos días, tendiendo la vista atrás a aquella cruenta goleada que le situó en la diana de la parroquia bávara. "No podíamos jugar así contra un Madrid como ese, que era un equipazo. Tenían una bomba de equipo", abundaba en la autocrítica sobre un encuentro en el que traicionó sus convicciones en beneficio de las de sus pupilos, que abogaron por despoblar el centro del campo, sanctasanctórum de su filosofía, para confrontar al Real Madrid con las viejas armas que habían permitido al Bayern erigirse en el ogro continental de los merengues pero que no valieron de nada ante un conjunto pletórico que trituró al bravucón cuadro teutón.

Dos veces campeón de Europa al mando de una escuadra que tenía a Leo Messi como estilete, Guardiola levantó tres veces la Bundesliga en otras tantas campañas como timonel del Bayern pero nunca pudo superar la antesala de la final de la Champions. Tres claudicaciones consecutivas a manos de Real Madrid, Barcelona y Atlético para un equipo que venía de ganarlo todo a la vera Jupp Heynckes mancillaron el expediente del entrenador más laureado en la historia del Barça (catorce títulos), que en el verano de 2016 embarcó para Inglaterra y se hizo cargo del Manchester City, con la Premier como objetivo inicial y la 'orejona' como gran anhelo de su propietario emiratí, el jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan.

Lobo con piel de cordero

Desde que el catalán tomara el bastón de mando, la entidad 'skyblue' ha invertido alrededor de 800 millones de euros para satisfacer las demandas del preparador y conformar un bloque plagado de estrellas que ha conquistado por dos veces la Premier y ha amarrado otros cinco trofeos domésticos pero que se ha estrellado de modo sucesivo en Europa frente al Mónaco en octavos de final de la Champions 2016-2017, ante el Liverpool en cuartos del curso 2017-2018 y contra el Tottenham también en cuartos de la campaña 2018-2019.

La máxima competición continental es ahora la tabla de salvación del City, con una desventaja sideral respecto al Liverpool en la Premier y condenado a jugarse la campaña al naipe europeo antes de quedar excluido de la Champions las dos próximas temporadas por incumplir el 'fair play' financiero y exagerar sus ingresos por patrocinio. Un castigo que ensombrece el futuro del faraónico proyecto de los 'citizens' e incluso la permanencia de Guardiola, pese a que el interesado haya garantizado su continuidad hasta el término de su contrato en 2021.

Pero el catalán, que ha sonado para el banquillo de la Juventus, es consciente de que la superioridad mostrada por el Liverpool de Jürgen Klopp ha sembrado las primeras dudas sobre su método entre los fieles del City, que demanda mayor competitividad en Europa. "Si no les ganamos, puede llegar el dueño y decir: 'No eres lo suficientemente bueno, voy a despedirte'", ironizaba hace unos días en referencia al cruce con el Real Madrid de Zidane, que le describió como "el mejor entrenador del mundo". "Nunca me he sentido el mejor, ni siquiera cuando gané los seis títulos seguidos y el triplete con el Barça. Gané porque tenía jugadores extraordinarios", se quitaba medallas el elogiado, que no se cruzó en ningún clásico con el marsellés al coincidir su salida del Barça en sus tiempos de corto con la llegada de Zizou al Real Madrid.

Como futbolista azulgrana se había medido Guardiola en 21 ocasiones al Real Madrid, con un balance de ocho victorias para el centrocampista de Santpedor, siete empates y seis triunfos blancos. Pero fue en su periplo como técnico culé cuando se convirtió en el gran azote de los merengues al imponer un rodillo que tuvo su clímax en el 2-6 registrado en mayo de 2009 en el Bernabéu, aunque para el recuerdo quedó también el 5-0 con el que recibió en noviembre de 2010 en el Camp Nou a un José Mourinho que terminaría desquiciándole y que antes ya había cortado su marcha triunfal por el continente en aquellas semifinales de la Liga de Campeones en las que el por entonces preparador del Inter se ganó un contrato con Florentino Pérez.

Ahora regresa Guardiola, al frente del City, a un estadio que ha marcado su carrera recordando que el Real Madrid es "el rey" de una competición en la que "tiene más experiencia" que su City. Un lobo vestido con piel de cordero que sabe que, como los blancos, se juega el ser o no ser.

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