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España busca revalidar el cetro europeo ante Croacia

El conjunto balcánico, dirigido por el eterno Lino Cervar, busca su primer entorchado continental y la revancha ante los Hispanos.

Un momento del choque de este miércoles entre España y Croacia
Un momento del choque de este miércoles entre España y Croacia
EFE/Valdrin Xhemaj

España y Croacia afrontarán esta domingo (16:30 horas, Teledeporte) la final del Campeonato de Europa de Balonmano con el mismo objetivo de conquistar el oro continental, pero con distinta perspectiva. Los Hispanos de Jordi Ribera aspiran a revalidar el título europeo que solo Suecia (1998, 2000 y 2002) ha sido capaz de conquistar de forma consecutiva, mientras que los croatas ansían alzarse por primera vez como reyes continentales después de haber logrado tanto los oros olímpicos como los mundiales. Y precisamente el hecho de que ningún país, desde hace veinte años, haya sido capaz de reeditar la corona del balonmano europeo, evidencia la dificultad que la empresa conlleva.

Las semifinales, tanto de Croacia como de España, fueron un fiel reflejo de la competitividad del balonmano europeo. Los croatas tuvieron que acudir a una doble prórroga para eliminar a una de las favoritas como era Noruega, subcampeona mundial, mientras que España sufrió hasta el último instante para dejar atrás a la revelación de Eslovenia.

España y Croacia han llegado a la final europea con la misma vitola de selecciones imbatidas. Porque se da la curiosa circunstancia de que se vieron las caras en la segunda fase, con la clasificación de ambas asegurada, y el partido concluyó en un empate (22-22) que deja bien a las claras que ninguna de las dos, o mejor dicho, ambas selecciones son favoritas para alzarse con el título.

Y precisamente en ese encuentro ya se dejó vislumbrar que ninguno de los dos equipos parecía querer mostrar todas sus armas, ante una eventual final entre ambas como así ha sucedido. Porque además, aparte de la corona, el campeón del Europeo se llevará como premio la clasificación directa para los Juegos Olímpicos, sin tener que recurrir a un nuevo torneo preolímpico de incierto resultado.

Croacia, eterno aspirante

La selección croata es la eterna aspirante al título. Dos platas y tres bronces atestiguan su casi constante presencia en el podio del Europeo quedándose siempre a las puertas del título. Dinamarca y Francia le apartaron de la corona en 2008 y 2010 y precisamente en el último europeo, España se llevó el título que se disputaba en el país balcánico. Así pues, qué mejor revancha para los croatas que derrotar en la final de este año a quien osó alzarse con el título ante su enfervorizado país.

El entrenador Lino Cervar, a sus 69 años, es el auténtico artífice de los éxitos de la selección de Croacia. Con él, los balcánicos se proclamaron campeones olímpicos (2004) y mundiales (2003) y lograron las dos platas europeas, pero tras su marcha en 2010 Croacia no ha vuelto a disputar finales. Y ahora, con su regreso al combinado nacional croata para disputar el Europeo de 2018 en su país, el 'Mago de Umag' llega dispuesto a revalidar sus laureles, primero en el Europeo y después en los Juegos de Tokio para poner el colofón a una brillantísima carrera en los banquillos.

Y para ello cuenta con un equipo experimentado, repleto de estrellas, con un sistema de juego muy definido y una de las mejores defensas del mundo. Una de las dudas más importantes que tiene ahora mismo la selección croata es si podrá contar con el concurso de Cindric. En las semifinales ante Noruega, con dos prórrogas incluidas, apenas jugó veinte minutos, por lo que se presume que su lesión es seria y quizás no pueda estar en condiciones de afrontar una final. Sin lugar a dudas es una baja especialmente sensible para el conjunto croata, no solo por la aportación ofensiva del actual jugador del Barcelona, sino por las rotaciones que den descanso a Duvnjak o Karacic.

La portería tiene en Sego (Montpellier) al guardameta titular, con el joven Asanin como recambio. En el extremo derecho es para Horvat (Zagreb), excelente finalizador y lanzador de penaltis, al que Matanovic (Gorenje Velenje) únicamente cubre los descansos. En el lateral derecho Stepancic (Pick Szeged) es el lanzador por excelencia mientras Mamic (Leipzig) queda reservado para tareas defensivas.

En el puesto de central es donde Croacia tiene depositadas todas sus esperanzas con estrellas de la categoría de Duvnjak (Kiel), Cindric (Barcelona) y Karacic (Vive Kielce), cada uno con una especialidad. Duvnjak es un central de casi dos metros que aparte de ser el organizador del juego y goleador desde media distancia también defiende como avanzado en el 5-1. Cindric es especialista en fintas y crear superioridades para sus compañeros mientras Karacic tiene especial habilidad en el uno contra uno y a España le hizo diez goles en la anterior ronda.

Para el pivote están Sipic para el ataque, Maric para la defensa y Musa para ambas zonas. Quizás es el lateral izquierdo el lado más débil del conjunto croata, con Hrstic y Sarac, por lo que en ataque Croacia suele jugar con dos centrales más Stepancic. Por último, en el extremo izquierdo, Mandic suele jugarse todos los minutos.

Todos ellos juegan prácticamente de memoria. Tienen como arma letal su defensa 5-1 con Duvnjak de avanzado que a España se le atragantó en la fase anterior y perdió una ventaja de seis goles en apenas diez minutos. En ataque, si Croacia se ve asfixiada juega con siete hombres buscando el juego a sus pivotes y generalmente siendo Duvnjak el que toma la iniciativa para lanzar desde siete metros, con violencia y siempre por alto.

El handicap

El mayor problema que debe afrontar el conjunto croata es el cansancio. La doble prórroga ante Noruega les puede pasar factura porque así como el siete inicial es poderosísimo, bajan enteros cuando se ven obligados a hacer cambios, y más aún sin la presencia de Cindric. Ante Noruega, cinco jugadores croatas superaron los setenta minutos de juego, por tan solo dos de los nórdicos. Ahí puede estar una de las claves del partido. Si España es capaz de imponer un alto ritmo de juego, Croacia lo pasará mal. Ahora bien, Jordi Ribera debe buscar soluciones a esa defensa 5-1 de los croatas que les ha llevado a ser el equipo menos goleado del torneo, con una media de 23 goles encajados por partido.

Los Hispanos tienen a su favor, en primer lugar, una portería de lujo tanto con Pérez de Vargas como con Corrales. Y sin duda los guardametas van a resultar fundamentales en un encuentro que se presume especialmente igualado. Por otro lado, España también cuenta con una excelente defensa que además fue capaz de frenar a los croatas en el partido de la segunda fase, aunque ciertamente el juego del gato y el ratón que emprendieron ambos técnicos deja en el aire las posibles sorpresas que puedan ofrecer en la final pese a que los jugadores se conocen hasta la saciedad por haberse enfrentado cientos de veces en los últimos años en sus respectivos clubes.

El regreso del mejor Cañellas a su aportación goleadora, con Entrerríos como director de orquesta y Alex Dujshebaev como perfecto escudero y goleador, serán vitales para las aspiraciones de los Hispanos, ya que sus extremos han demostrado una calidad y eficacia a prueba de bombas. Quizás también se echa más en falta la aportación en el pivote de un Julen Aguinagalde, apagado todo el campeonato. En defensa, Maqueda, Virán y Gedeón son también seguros cerrojos, por lo que además será imprescindible gestionar sin error las situaciones especiales de superioridad para sacar esas pequeñas ventajas que devuelvan la presión al rival con la necesidad de marcar.

España y Croacia tan solo han disputado una final de un gran torneo y fue en la del Mundial del 2005 en Túnez. Llegaba España con un nuevo técnico como Juan Carlos Pastor, que había tomado posesión del cargo apenas un par de meses antes. Croacia aparecía como el coco a batir tras sus títulos en el Mundial de 2003 y los Juegos de Atenas 2004. La selección española -todavía no se denominaban Hispanos-, estaba formada por jugadores que habían pasado por el BM Valladolid de Pastor como Garabaya, Chema Rodríguez, Davis, Fernando, Juancho, Mariano Ortega, Rocas o Iker Romero, junto con estrellas como Barrufet, Juanín, los hermanos Entrerríos, Garralda, Hombrados, Lozano y el nacionalizado Uríos.

En la primera fase, los de Pastor perdieron precisamente ante Croacia, comandada por el inigualable Balic junto a Buntic, Goluza, Dzomba, Metlicic, Vori, Lackovic, Losert, etc., por un ajustado 30-33, y en la segunda ronda, precisamente la victoria de Croacia ante Serbia, facilitó el pase de España a la lucha por las medallas. El rival fue la anfitriona Túnez, que contaba con todo el apoyo local y algo más. A pesar de todo, España, que ya mostraba el nuevo balonmano que imponía Juan Carlos Pastor, derrotó a los africanos por 30-33, mientras que en la otra semifinal Croacia eliminó a Francia (35-32).

Los croatas llegaban crecidos a esta final, conscientes de que por palmarés tendría la victoria en sus manos, pero no contaban con Juan Carlos Pastor. El técnico vallisoletano había estudiado a conciencia al conjunto croata y entrenado a sus hombres para derrotarles. Y todo salió a la perfección. La final fue un auténtico show de España. Sabían de antemano lo que iban a hacer los croatas y la final se convirtió en una fiesta con ventajas de auténtico escándalo, mientras los croatas solo pudieron maquillar el resultado final (40-34). Desde aquella final, la 'escuela de Valladolid' auspiciada por Pastor comenzó a expandirse por Europa.

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