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Porfirio Fisac: "Lo que estamos consiguiendo no es lógico"

Bajo su dirección, el Casademont ha completado la mejor primera vuelta de su historia. El equipo comparte el liderato de la Liga Endesa con el Barça y el Madrid.

El entrenador del Casademont Zaragoza, Porfirio Fisac, en la pista central del pabellón Príncipe Felipe.
El entrenador del Casademont Zaragoza, Porfirio Fisac, en la pista central del pabellón Príncipe Felipe.
Francisco Jiménez

El Casademont contabiliza doce victorias en quince partidos. Y se alinea en lo más alto de la clasificación, igualado a triunfos con el Real Madrid y el Barcelona. Vaya locura. 

Estamos viviendo un año histórico, pero la temporada no ha finalizado aún. Y esto debemos tenerlo todos muy claro. Sabemos que nos hallamos en un gran momento, que hay que disfrutar; aunque siempre, eso sí, sin perder de vista que debemos seguir trabajando al máximo para no desviarnos del camino.

¿Existe una euforia desmedida alrededor del equipo? 

Perder la perspectiva sería un gran error, muy peligroso. Mi reto es implantar una filosofía que consiste en poder aspirar, en un futuro, a ganar un torneo o un campeonato. Sin embargo, debemos ser realistas:se trata de una aspiración ahora mismo inalcanzable. En ocasiones, sí da la impresión de que estamos celebrando todas estas victorias como si fuera lo normal, cuando la realidad es otra muy diferente. Hay una enorme diferencia presupuestaria con respecto a otros muchos clubes, y es algo que debemos tener muy presente. En nuestro caso, lo que estamos consiguiendo no es lógico. 

¿Cómo se construye un grupo ganador, tan seguro de sí mismo?

La plantilla está formada por un grupo humano muy importante, con jugadores que se han adaptado perfectamente al estilo de juego que queríamos implantar. Y es un estilo de juego que conlleva un riesgo: igual que ganamos siete partidos, también podemos perder otros siete. De momento está saliendo cara y ganamos, pero debemos saber que todavía no somos un equipo lo suficientemente sólido. Estamos aún en construcción, porque todavía somos un equipo de riesgo: un grupo capaz de competir y de ganar a cualquiera, aunque también de tener nuestros percances. Queda mucho trabajo por delante.

El Casademont presenta la mejor defensa de la Liga Endesa: encaja 75 puntos de media por partido.

Estamos teniendo muy buena consistencia. Y lo cierto es que me está sorprendiendo mucho, porque nosotros siempre intentamos ser un equipo más anotador que defensor. Sin embargo, ahora estamos destacando por estar muy bien atrás, y creo que es un logro que responde al desempeño de los jugadores. Más que una cuestión táctica, es todo por el esfuerzo individual. 

En el ideario de Porfirio Fisac, hay una máxima innegociable: darlo todo sobre la pista. 

Es un distintivo que tenemos desde el primer día, que ya está implantado dentro del club. Al pabellón Príncipe Felipe no se viene a ganar o a perder; se viene a trabajar en la pista, a dar el máximo en todo momento, con el objetivo también de que los aficionados disfruten y se sientan identificados con el equipo. Esto no admite ninguna discusión. 

A lo largo de su carrera, usted también se ha distinguido por su confianza en los jóvenes. Y aquí, de nuevo, está concediendo oportunidades sin atender al carnet de identidad. 

El trabajo de cantera requiere de tiempo, hay que tener paciencia. Aunque algunos jugadores muy jóvenes estén saliendo y estén despuntando, debemos manejarnos siempre con prudencia, porque se trata de un proceso que conlleva momentos de alegría y momentos de frustración. Hay días en los que estoy más contento con el trabajo de los jóvenes, u otros en los que pienso que tienen que estar más liberados, sin presión. Con ellos hay que ir poco a poco. No podemos pensar que por un partido que destaquen son estrellas, porque las estrellas se hacen todos los días.

Sin embargo, Alocén sí que ha derribado la puerta con una fuerza inusual. 

Es un chico que venía ya con una madurez muy importante, con un grandísimo trabajo detrás, y el enorme talento que atesora lo está sacando a pasos agigantados. No es lo normal, no todos los canteranos pueden estar en esa misma condición. 

Y Barreiro, con 22 años, ha dado otro importante salto en el presente curso. 

Jonathan ya llevaba años en este club trabajando muy bien; otra cosa es que no acabara de explotar. Tiene carácter, energía, fuerza, talento. Debe seguir en esta misma línea.

También Hlinason está rindiendo muy por encima de las expectativas generadas. 

Él ha aprovechado muy bien las oportundidades que ha tenido, cuando tanto Fran (Vázquez) como Javier (Justiz) se han perdido algún encuentro. Sabemos de las condiciones físicas de Hlinason, lo que puede aportarnos; pero también es muy joven y debemos tener paciencia y tranquilidad a la hora de meterle en la pista.

El Casademont ha edificado sus éxitos en la fuerza del grupo. Incluso Ennis, un jugador más anárquico, ha encajado a la perfección pese a haberse incorporado en la novena jornada. 

Por su forma de ser, su adaptación ha resultado fácil y rápida. Ennis tiene un carácter muy abierto, muy alegre, lo que ha allanado considerablemente su integración en el grupo. Es una persona formidable. Y respecto a su manera de jugar, ahora soy yo quien debe hacer que encaje en el equipo teniendo en cuenta sus características.

Seibutis, una pieza capital en los éxitos del pasado curso, sigue sin estrenarse en la actual temporada. 

Su ausencia me ha obligado a ver de otra manera ciertas partes del baloncesto. Porque Seibutis, para mí, es un jugador imprescindible, insustituible, vital. Es uno de esos jugadores que me ayudan y que me marcan como entrenador, ya que interpretan un baloncesto muy parecido a lo que quiero. En ciertos aspectos he tenido que adaptarme al hecho de no tener a Seibutis, al igual que nos hemos ido adaptando a otras muchas situaciones. 

¿Por ejemplo? 

Por ejemplo, hemos adaptado a Barreiro al ‘4’. Al principio queríamos que Robin (Benzing) jugara de ‘4’, pero hemos tenido que dejarle más en situaciones de ‘3’, sobre todo por tema de rebotes. El engranaje consiste en eso:en una pequeña cosa que hace que el resto de las pequeñas cosas acaben funcionando. Y son muchas las pequeñas cosas que hemos tenido que adaptar. 

¿Cuándo volverá Seibutis?

Por mí, ojalá pudiera jugar ya mismo, cuanto antes mejor. Sin embargo, ni mucho menos vamos a forzar, a meter prisa. Cuando regrese a las pistas será porque se encuentra al cien por cien, totalmente recuperado. Jamás le haremos jugar si está al 50 por ciento.

¿De qué partido se siente más orgulloso?

Yo estoy orgulloso de todos los partidos, porque siempre hay que valorar el grado de esfuerzo de la plantilla. Y ese grado de esfuerzo, que para mí es fundamental, mis jugadores lo han tenido en todos y cada uno de los partidos disputados, independientente de que al final se ganara o no. Además, yo siempre creo que nuestro mejor partido está por llegar. 

El Casademont ya ha garantizado su presencia en la Copa del Rey, y además como cabeza de serie. 

La importancia que tiene ser cabeza de serie es que no te mides en cuartos de final ni con el Real Madrid ni con el Barcelona. Te cambia el rival, pero no te da puntos. La satisfacción es estar en la Copa, que ya supone un logro de envergadura. Ahora debemos ser capaces de ser competitivos y hacer que no nos afecte nuestra inexperiencia. 

La intachable trayectoria del club, incluidas las semifinales de la anterior temporada, coincide con su incorporación al banquillo. ¿Se siente el principal artífice de los éxitos?

Ni mucho menos. Hay unos protagonistas, que están en la pista. Un entrenador es un generador de ideas y de recursos. El protagonismo siempre está en la pista, en los jugadores, que son quienes meten las canastas. 

Pero usted toma más de 200 decisiones en cada partido...

Para eso me pagan (sonríe). Si acierto en muchas me pagan más, y si fallo en muchas me echan. Es ley de vida. Pasa en todos los sitios y en todos los deportes. 

¿Por qué eligió Zaragoza

Sabía que era un club con muchas posibilidades. Y era una ambición que siempre había tenido, por su gran afición y por ser una ciudad de baloncesto con mayúsculas. Cuando hablé con Reynaldo (Benito)y con Pep (Cargol), me gustó la idea que trasladaron, su confianza. Y he querido ayudar a marcar un filosofía en este club, a implantar una forma de trabajar.

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