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Lo que mueven las carreras solidarias

La moda del 'running' ha impulsado este tipo de eventos y llenado el calendario de competiciones, que llevan detrás una compleja organización. El donativo medio suele ser de uno o dos euros por participante.

Participantes en la Carrera de la Mujer del domingo pasado.
Participantes en la Carrera de la Mujer del domingo pasado.
Oliver Duch

El calendario de carreras está lleno de aquí a final de año con varias pruebas entre las que ha destacado por su afluencia la del pasado domingo en Zaragoza que tiñó de rosa las calles. La Carrera de la Mujer es una de las más concurridas con 13.000 participantes. Este domingo se disputa la II Carrera del Ahorro de Pensumo y faltarán todavía alrededor de una docena de citas entre las que pueden elegir los corredores, incluida la Carrera ESIC de empresas que se celebra el 15 de diciembre y que se acaba de presentar. Las que mezclan lo deportivo y lo solidario han ido aumentando en los últimos años.

Detrás de la organización de estas carreras, como el resto de eventos deportivos, hay un trabajo que implica a organizadores, empresas patrocinadoras y ayuntamientos. "La organización es bastante compleja", reconoce Susana Ochoa, presidenta de la Federación aragonesa de atletismo. Y entre las dificultades en las que coinciden los profesionales está la de encontrar patrocinadores. Las que se celebran a nivel profesional en la ciudad no encuentran tantas ni tan grandes empresas como las que se ven en citas multitudinarias como la pasada Carrera de la Mujer. "Es complicado encontrar patrocinadores como en cualquier sector", reconoce David Constante, organizador de la Maratón y la Media Maratón de Zaragoza. Y el apoyo de las administraciones se ha ido recortando a raíz de la crisis económica. Si antes el presupuesto salía a tercios de los apoyos de las administraciones, empresas privadas y aportaciones de los corredores por los dorsales, ahora, en una carrera normal "en Zaragoza pesan más las cuotas", calcula. El coste de inscripción suele rondar los 12 euros. Pagar tasas municipales, camisetas, avituallamiento, márketing para difundir la carrera, logística y personal están el lista de costes. "A día de hoy casi ninguna sale rentable, salvo que tengas un sponsor", asegura Sergio del Barrero, de 100 Pies Eventos. "Antiguamente podían salir rentables porque eran baratas y la gente no exigía esos servicios", apunta en cuanto a las profesionales, que incluyen control de los chips, pantallas, liebres de carreras, cajones de salida…

El Ayuntamiento cobra una cantidad para la celebración de estas pruebas según la ordenanza fiscal número 25 que regula las tasas por la utilización privativa o aprovechamiento especial del dominio público local. En un evento como el del pasado domingo el importe es de 1.100 euros, una cantidad inferior al coste de los servicios públicos que se movilizan antes, durante y después del evento para llevar a cabo los cortes de calles, desvíos de autobús, con servicios implicados desde la Policía a la limpieza pública. Pero hay otras consideraciones a la hora de asumir parte de  este tipo de eventos. Constante destaca el impacto positivo en la imagen de la ciudad de tener un calendario de carreras y aprovecha para pedir más apoyo como en ciudades como Valencia donde la maratón es todo un evento. "Los ciudadanos pueden practicar deporte y se atrae a gente de fuera", defiende como aspectos positivos.

Donaciones

En cuanto a la parte benéfica, las aportaciones varían según los certámenes, pero de media, desde el sector se reconoce que en las pruebas que destinan una parte de la recaudación esta suele rondar uno o dos euros por participante. Los hay que donan la totalidad de lo que ingresan por inscripciones y otras fijan una cantidad al inicio, independientemente de la participación. Resulta difícil comparar porque depende del número de inscritos y el precio. En la más reciente, la Carrera de la Mujer, la organización entrega 100.000 euros a la Asociación Española Contra el Cáncer, tres becas de investigación y 25.000 euros a cinco ONG por las ocho carreras que organiza en España, la última el próximo 17 de noviembre en Barcelona. Además, destina la recaudación de 100 dorsales (12 euros cada uno) a una organización solidaria local.  

Constante reconoce que "el ‘boom’ en el número de pruebas se dio hace tres o cuatro años porque se puso de moda correr". Así, la media maratón hace 15 años tenía unos 1.000 participantes y “desde hace cinco años no bajamos de 3.000", calcula. Aparecieron numerosas competiciones nuevas, pero ahora considera que se habría "tocado techo" y empiezan a bajar los aficionados, principalmente, aquellos que solo llegaron arrastrados por el deseo de ser 'runners'. A ello se une que los que se van profesionalizando "cuando han hecho unas cuantas carreras no les motiva el hecho de competir, solo en las que les gustan mucho. Al haber más carreras se reparten más. Y no corren todos los años", añade Del Barrero, cuya empresa organiza citas como la Caixabank 10k Zaragoza.

"Sigue habiendo mucho ‘boom’ pero ya no hay más días para organizar competiciones", reconoce Ochoa. Así, afirma que, como en toda moda, tras una fase de crecimiento llega otra de "meseta", en la que considera que se encuentran ahora estas competiciones. Los aficionados están empezando a fijarse más en la pruebas "trail", carreras que se desarrollan por la montaña. Recuerda que no todas las citas son homologadas, aunque tengan los permisos para su celebración. "Nos gustaría que hubiera más carreras populares que estuvieran supervisadas por la federación de atletismo para que fueran oficiales, con cronometraje, jueces en meta, etc.". Pero entiende que cada una "encuentra su hueco".

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