Despliega el menú
Deportes

tenis

Andy Murray resurge en Amberes

El tenista ha ganado su primer título en 31 meses, después de un amago de retirada y un implante de cadera.

Andy Murray tras ganar el título en Amberes.
Andy Murray tras ganar el título en Amberes.
Julien Warnand

Hace nueve meses, Andy Murray visionaba sobre la pista de Melbourne un vídeo con sus compañeros de circuito deseándole lo mejor después de una carrera llena de éxitos. Lloraba por entonces el escocés. Nueve meses después de aquella imagen que anticipaba la retirada, Murray ha vuelto a llorar. Esta vez por rabia y alegría, porque acababa de ganar el título en Amberes (Bélgica), el primero en 31 meses, el primero tras el dolor en la cadera que casi termina con su carrera.

Lo hizo tras vencer a Stan Wawrinka en la final (3-6, 6-4 y 6-4) en una remontada más de uno de los mejores tenistas de la década. Murray, con ya 32 años, estuvo casi todo el partido por detrás en el marcador. Wawrinka se llegó a poner set y 'break' arriba en el segundo y en el parcial definitivo logró tomar ventaja en dos ocasiones rompiendo el saque de Murray.

Pero el británico siempre vuelve. Murray retornó con una remontada cuajada a lo largo de los meses. Su vuelta no ha sido como las fulgurantes apariciones que hicieron Roger Federer y Rafael Nadal en 2017, quienes tras meses fuera reaparecieron llegando a la final del Abierto de Australia.

El exnúmero uno del mundo ha sufrido un proceso tortuoso y largo, con miles de incógnitas, con dudas, incertidumbres y mucho trabajo y paciencia. El milagroso implante de cadera, llamado a acabar con dolores que casi alcanzaban los dos años de duración, llegó en enero, después de aquel dramático final en Australia. El objetivo, en principio, era llegar a Wimbledon, ya que, también en principio, era el sitio elegido para la retirada.

Una semana especial

A medida que las semanas pasaron, Murray se convenció a sí mismo de que quizás podría volver, aunque primero se probaría en el dobles. Lo hizo junto a Feliciano López en Queen's, antesala de Wimbledon, y lo hizo con triunfo.

Se sucedieron intentos con menos éxito, discretos resultados que dieron paso a su vuelta al individuales con derrota en Cincinnati. Sus movimientos aún parecían mermados, pero el espíritu de lucha seguía intacto. La primera victoria ATP, puesto que había ganado dos partidos en el Challenger de Mallorca, llegó en Zhuahi (China). En Pekín encadenó dos triunfos consecutivos y en Shanghái ganó un encuentro de Masters 1.000 por primera vez desde mayo de 2017.

El nivel iba incrementándose y el pico llegó en Amberes. En una semana especial en todos los sentidos, puesto que, además, su mujer, Kim Sears está a punto de dar a luz a su tercer hijo y Murray explicó que, si ocurría durante el torneo, volaría inmediatamente a Londres.

Pero el nacimiento esperó y cuando llegue, el padre del bebé tendrá 46 títulos. El de Amberes, quizás uno de los más importantes. "Después de todo lo que ha pasado. Es una de mis victorias más grandes", reflexionó un emocionado Murray, que tras ganar el último punto ante Wawrinka dejó caer la raqueta de forma muy similar a la celebración en Wimbledon 2013. Entonces venció al tiempo y la historia; esta vez a su propio cuerpo y al dolor.

Escalará hasta el puesto 127 en el ranking y descansará, si no cambia su calendario, hasta la próximo Copa Davis de Madrid. El Sir ha vuelto, solo queda comprobar dónde pone su límite.

Etiquetas
Comentarios