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San Miguel culmina la remontada del Casademont en Sevilla

Un triple del zaragozano, a dos segundos del final, da al Casademont su tercera victoria de la temporada (69-71). 

Rodrigo San Miguel, base del Casademont Zaragoza, en el partido ante el Betis.
Rodrigo San Miguel, base del Casademont Zaragoza, en el partido ante el Betis.
FERNANDO RUSO

El Casademont conquistó este sábado en Sevilla, con un triple de Rodrigo San Miguel, su tercera victoria de la temporada (69-71). Lo hizo tras protagonizar una gran remontada en los últimos diez minutos de la contienda (52-41). El cuadro aragonés, con un desatino inusual en sus acciones de ataque, alcanzó con una desventaja de 11 puntos el último acto del choque. Sin embargo, apeló de nuevo a su orgullo, su carácter y su capacidad competitiva para no bajar nunca los brazos, por muy elevados que fueran los obstáculos a sortear. Su tesón, su fe, su insistencia y su vitalidad tuvieron su recompensa cuando San Miguel, a dos segundos de la conclusión, acertó con un lanzamiento desde el perímetro que daba el triunfo a los zaragozanos.

Eso sí, el Casademont no completó una buena actuación en Sevilla. El equipo aragonés ya se precipitó en sus primeras acciones, y perdió tres balones en apenas 90 segundos. El Betis no desaprovechó concesiones de tal magnitud y adquirió una renta de cinco puntos en los compases iniciales, gracias a un 2-1 de Conger y un rápido contragolpe culminado por Sipahi. Sin embargo, dos certeros triples del equipo zaragozano, primero de San Miguel y posteriormente de Benzing, voltearon el marcador a los tres minutos de partido (5-6). A partir de ahí, el Casademont serenó su juego ofensivo, buscando con paciencia y criterio las mejores opciones para anotar, al mismo tiempo que se fortalecía atrás con una defensa perseverante y tenaz, sin apenas fisuras. Cuatro puntos consecutivos de Brussino, una penetración de Carlos Alocén y una canasta de Fran Vázquez, tras una asistencia de Krejci, estiraron la renta visitante a los cuatro puntos (10-16), y obligaron al preparador sevillano, Curro Segura, a detener el choque a los ocho minutos.

Tras el tiempo muerto, el Casademont mantuvo sus elevadas prestaciones defensivas. El Real Betis erró seis de sus siete ataques posteriores –sólo acertó Slaughter, desde el triple–, pero los zaragozanos no anotaron ni un solo punto en los dos últimos minutos del cuarto. En cualquier caso, el conjunto aragonés seguía gobernando el duelo al cierre del primer acto (13-16), gracias sobre todo a su brillante desempeño atrás.

Después, el cuadro aragonés aumentó la distancia hasta los siete puntos (13-20), con canastas de Brussino y Alocén, aunque los andaluces reaccionaron con prontitud. De hecho, el Real Betis estableció un parcial de 11-0 en apenas tres minutos (24-21), que conllevó el tiempo muerto de Porfirio Fisac al filo del cuarto de hora. El Casademont no sólo había perdido su seguridad atrás, especialmente en la defensa del perímetro, sino que, además, atacaba ahora sin orden, sin criterio y sin convicción. Su juego era lento, plano y previsible.

Mientras, el Real Betis iba engordando su renta con los puntos de Rivers. Ocho puntos consecutivos del americano, entre ellos dos triples sin apenas oposición, situaron a los andaluces a nueve tantos de distancia (32-23) a los 17 minutos de juego. El Casademont vivía sus peores minutos, lastrado por el desacierto de sus jugadores exteriores (2 triples de 11 intentos) y su incapacidad para dotar de balones a sus pívots. Y era en la pintura, precisamente, donde el cuadro visitante contaba con una manifiesta superioridad, debido al mayor talento, la mayor envergadura y la mayor capacidad de intimidación de todas sus piezas interiores.

Al descanso, y tras completar un segundo cuarto desalentador, el equipo aragonés presentaba una desventaja de siete puntos (32-25), al margen de emitir señales negativas en su juego. Su escasa productividad (25 tantos en 20 minutos), y sus 23 créditos de valoración, representan un diáfano indicador de su mediocre actuación en Sevilla.

El Casademont acentuó sus dudas en los primeros compases de la reanudación, después de tres horribles ataques y una canasta de Rivers (34-25). Justiz, con un 2+1, salió entonces al rescate con una gran acción bajo los aros, y Radovic redujo la distancia poco después (34-30), también en una jugada individual.

Sin embargo, el Real Betis no se descompuso. Dos desatenciones defensivas de Benzing, que conllevaron cinco puntos seguidos de Rivers, más un lejano triple de Borg, situaron a los sevillanos a 11 tantos  –por entonces la máxima ventaja del partido–, y Fisac tuvo que detener un choque que se inclinaba claramente hacia lado andaluz. Tras el tiempo muerto, dos pérdidas de los zaragozanos y un triple de Rivers –otro más– alimentaron la autoestima de los locales (51-35), que comenzaban a sentirse ganadores. El conjunto aragonés aún tiró de casta y orgullo, al filo de la media hora, para reducir su desventaja a los 10 puntos (51-41). Y aunque Justiz cometió una falta absurda, en la última acción del tercer cuarto, que concedió tres tiros libres a Conger, el americano sólo acertó uno de sus lanzamientos (52-41). La remontada era posible.

La mejor versión

En la recta final apareció, por fin, el Casademont del principio de la temporada. Un bloque sólido atrás, sin apenas fisuras, y punzante al mismo tiempo en sus acciones de ataque. El cuadro zaragozano comenzó a anotar con su solvencia habitual. Sobre todo Benzing, letal desde el perímetro en el tramo definitivo. Tras facturar diez tantos en apenas 3 minutos, los visitantes comenzaron a creer en el triunfo (55-51). Mientras, en el bando contrario asomaban las dudas, las imprecisiones, el desconcierto, la ansiedad. Ni siquiera el tiempo muerto de Segura modificó la tendencia del cuarto. Benzing, con dos triples consecutivos, situó a los aragoneses a un solo punto de distancia (60-59), a cuatro minutos para la conclusión. Y poco después, también desde el perímetro, Barreiro igualó la contienda (62-62), tras un lanzamiento liberado. Con empate en el marcador se alcanzaron los dos últimos minutos del duelo. Y en ese escenario, el Casademont se maneja con una frialdad asombrosa. Es un bloque sereno, con mano firme y nervios de acero, muy seguro de sus fuerzas.

Un triple de Barreiro pareció sentenciar a los locales (64-68), a un minuto para el final, pero Rivers, con cinco puntos seguidos, puso nuevamente por delante a su equipo, a falta de 25 segundos de la conclusión (69-68). Tiempo suficiente para que San Miguel, con certero triple, firmara el triunfo de los zaragozanos (69-71).

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