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La vida es ensayar

El Fénix Rugby constituyó la temporada pasada un equipo con los internos de la prisión de Zuera, un proyecto social que quiere seguir ampliando sus fronteras deportivas.

Imagen del primer partido entre los internos de Zuera y un grupo de veteranos y jóvenes del Fénix.
Imagen del primer partido entre los internos de Zuera y un grupo de veteranos y jóvenes del Fénix.
M.Á.C.

El rugby es un deporte especial. Detrás de esa primera capa superficial de juego físico y rudo, de forzudos forcejeando detrás de un óvalo, se esconde un juego con valores trascendentales como la disciplina, la solidaridad, el respeto o el trabajo en equipo. Su identidad, además, habla de un deporte en el que es tan relevante lo que sucede dentro del terreno de juego como fuera. Sus enseñanzas son igual de importantes durante los dos tiempos reglamentarios, como en el llamado tercer tiempo, en el que los protagonistas son la charla y la camaradería entre rivales.

Con ese espíritu de respeto a sus raíces, el USJ Fénix Rugby inició el pasado mes de enero un ambicioso proyecto: acercar el rugby y sus valores al centro penitenciario de Zuera, donde semanalmente entrenan a una veintena de presos con dos firmes objetivos. "El primero es paliar, con la práctica deportiva, algunas carencias y anomalías sociales que se generan bajo regímenes de privación de libertad y, por otro lado, inculcar entre los presos los valores del rugby", explica el club en su proyecto, amparado bajo el paraguas de la Fundación Fénix Zaragoza, con la colaboración de la Obra Social La Caixa y su red de oficinas CaixaBank.

El nombre elegido para el proyecto, 'La vida es ensayar', también esconde un doble trasfondo detrás. "El ensayo es la acción que otorga mayor número de tantos en el rugby. Para llegar a él hay que conseguir, habitualmente mediante un arduo pero satisfactorio trabajo en equipo, traspasar la línea de marca contraria, después de haber atravesado todo el campo. Ensayar también hace referencia a la puesta en práctica de una acción con el fin de mejorar, de evitar el error. Por ambos significados entendimos que era una metáfora que definía al proyecto", explica Miguel Ángel Conejos, ideólogo y padre de ‘La vida es ensayar’ junto a Afolfo Escolá.

El punto culminante del proyecto llegó el pasado mes de junio, cuando los presos disputaron su primer partido, un amistoso frente a un combinado de veteranos y jóvenes del propio Fénix. "El hecho de haberles visto combatir, luchar cada pelota en conjunto, como un equipo, es un premio al trabajo de estos meses", explica Conejos. "Son un equipo", subraya con intención.

Ambición en el regreso

Tras el parón estival, este martes llegó el día uno de la temporada dos. Este martes, el equipo de rugby de la prisión de Zuera regresó a los entrenamientos de la mano de Diego Levín, jugador del USJ Fénix, Miguel Ángel Conejos, técnico de USJ Fénix y coordinador del proyecto, y Adolfo Escolá, responsable del área social del club. En total, el nuevo grupo cuenta con 22 jugadores, de los que nueve repiten del curso anterior. "Ha sido un día muy especial, de reencuentros, de abrazos y nuevas ilusiones", relata Conejos. "Con ellos tenemos un trato de equipo, de jugador y entrenador. Estamos muy arropados por el educador deportivo de la prisión y lo cierto es que es un grupo con muchas ganas de aprender y trabajar", amplía.

De momento, el plan es entrenar una vez por semana, aunque ya hay varios internos que solicitan ampliar a dos o tres días. "Son chicos implicados y con mucha receptividad. No tienen demasiadas ocasiones de realizar actividades fuera de su rutina y, todo lo que sea evadirse y aprender algo nuevo, lo acogen con entusiasmo", relata. El reto de este curso es disputar más de un partido y, si todo marcha por los cauces deseados, el primero podría programarse antes de Navidad. Para el segundo, el sueño del Fénix es poder disputarlo frente a los internos de otra prisión. La de Estremera, en Madrid, fue pionera en introducir el rugby en su centro penitenciario y ahora, además de en Zuera, ya se juega en otros centros penales como el de El Dueso, en Cantabria. "Para nosotros es una experiencia inolvidable y para ellos es un proyecto que les ayuda en el día a día. Son un equipo y trabajan como tal. Ojalá podamos seguir creciendo", desea el coordinador. Además de llevar el rugby a Zuera, el Fénix quiere replicar su proyecto con adolescentes a través del Centro de Educación e Internamiento por medida Judicial de Juslibol. Además, hace un año fundaron, de la mano del Centro Neuropsiquiátrico El Carmen, el primer equipo de rugby inclusivo de Aragón. 

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