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Rumbo a Pekín con la "varita" de Ricky

La selección española de baloncesto vuelve a semifinales del Mundial y roza el billete olímpico.

Ricky Rubio durante el partido
Ricky Rubio durante el partido
Efe

Tras conquistar Cantón, Wuhan y Shanghái, la selección española pondrá rumbo a Pekín con la ilusión de un grupo que, superados todos los obstáculos, se plantará el viernes en semifinales guiado por un Ricky Rubio de récord que se ha erigido en líder indiscutible y motor del equipo.

"Al final Ricky ha sacado la varita", resumió su compañero Víctor Claver tras el triunfo ante Polonia en cuartos, en un partido en el que el de El Masnou (Barcelona) desplegó de nuevo su magisterio y volvió a ser nombrado mejor jugador (MVP) del choque disputado en el Oriental Sports Center de Shanghái.

El director de juego de los Phoenix Suns, que el próximo 21 de octubre cumplirá 29 años, lideró con 19 puntos la anotación de los hombres de Sergio Scariolo y contribuyó con cinco rebotes, uno de ellos ofensivo, en los 29 minutos que estuvo en pista.

Aunque lo que pasará a la historia de su actuación en cuartos es que, con las nueve asistencias que repartió, suma un total de 115 en sus 22 partidos mundialistas, lo que se convierte en el jugador con más pases de canasta en la historia del torneo, superando al argentino Pablo Prigioni, que logró 106 en sus 24 comparecencias con su selección.

No solo los datos confirman que atraviesa su mejor momento deportivo, sino que también se comprueba sobre la pista, en la que en ocasiones con una facilidad pasmosa, expande un repertorio infinito de recursos que están haciendo las delicias de los espectadores chinos.

Porque Ricky se ha convertido en todo un ídolo en el gigante asiático. En todos los pabellones en los que ha comparecido ha sido aclamado en la presentación previa del equipo y, cada vez que coge la pelota, se escucha un murmullo general en las gradas que suele ser la antesala de alguna genialidad a la que acompañan con gritos de admiración, al más puro estilo chino.

En Cantón, sede de la primera fase, incluso se vieron pancartas de apoyo detrás del banquillo español y en una de ellas una aficionada llegó a pedirle matrimonio. El propio jugador confesó a la prensa que jugar en el país asiático siempre es especial para él.

"Debute con la selección en partido oficial en los Juegos de Pekín y once años después vuelvo aquí. Es una afición que le gusta mucho el baloncesto y se aprecia eso", alegó entonces Ricky Rubio.

Hasta uno de sus lunares en los últimos años, la irregularidad en el tiro exterior, está siendo corregido esta vez. Ante Polonia acertó con tres de sus cuatro triples, y dos de ellos llegaron consecutivos en el último cuarto, cuando más apretaban los centroeuropeos. Su confianza está estos días a prueba de bombas.

Y aunque tirando de humildad dijo antes del torneo que no sentía que tuviese que ser su Mundial, sino que estaba "en un muy buen momento" tanto físico y mental, está dispuesto a aprovecharlo por el bien del equipo. A falta de las dos batallas de Pekín, ya ha superado con creces sus expectativas. 

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