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Javier Fernández: "Blanca fue una pionera, una campeona con mayúsculas"

El patinador español, bicampeón mundial, loa la figura de la esquiadora fallecida.

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Javier Fernández, en la calle de Alfonso I de Zaragoza.
José Miguel Marco

Tanto tiempo esperando estar con Javier Fernández y ahora resulta que tenemos que iniciar la entrevista por la pregunta que jamás habría deseado hacer...

¿Sobre Blanca Fernández Ochoa?

Sí, claro.

Nadie querríamos hablar sobre este asunto. Es muy triste. Independientemente del fallecimiento de una persona, se nos ha ido un referente. Estamos hablando de una pionera. Pioneros fueron todos en la familia Fernández Ochoa. Su hermano Paquito fue medalla de oro cuando en España no había pistas de esquí.

Igual que Manolo Santana cuando no había pistas de tenis, o Ángel Nieto cuando no había circuitos, o Severiano Ballesteros cuando no había campos de golf.

Echas atrás en el tiempo y encuentras el verdadero mérito de esta gente. Paquito introdujo a España en los deportes de invierno en los años 70. Blanca fue una campeona con mayúsculas. Te das cuenta del mérito cuando te marchas fuera de España. Le contaré mi experiencia propia.

Cuente, cuente…

Cuando me marché a Estados Unidos, la gente se extrañaba de ver un español patinando.

¿No conocían a un campeonísimo como usted?

Me refiero a mis inicios en 2008, cuando no había ganado los dos Mundiales, ni los siete Europeos y ni la medalla olímpica. Entonces, cuando comenzaba, la gente me miraba como un extraño. Me llegaron a preguntar si en España había hielo. Y no es por el cambio climático…

Le entiendo, le entiendo…

Todo esto hizo Blanca.

Usted también se lo ha currado lo suyo

Lo he dado todo y lo seguiré dando todo con espectáculos como los que voy a traer a Zaragoza, el ‘Revolution on Ice’.

Su carrera es fascinante.

Yo soy un muchacho del barrio de Cuatro Vientos en Madrid. Comencé a patinar con los patines de mi hermana. Me inicié en una pequeña pista de hielo en Chamartín. Después nos fuimos a Majadahonda. También patiné año y medio en Jaca.

Su trayectoria dio un viraje radical en 2008, cuando usted apenas tenía 17 años.

Así es. Estaba en un campamento en Andorra y se me acercó un entrenador ruso, Nikolai Morozov, y me dijo unas palabras que cambiaron mi vida.

¿Qué le dijo?

Me dijo si yo quería un Ferrari.

¿Un Ferrari…?

Sí, un Ferrari. Que yo podría comprarme un Ferrari. Que tenía muchísimo talento, pero que no lo estaba aprovechando. Que podía ser una estrella. Que si quería irme a Estados Unidos con él, que se lo dijera ya.

¿Y…?

Antes de decírselo a mis padres, ya le dije que me iba con él.

¡Qué valiente!

Las cosas se hacen o no se hacen. Y si se hacen, se hacen bien. El que no da todo, no da nada. Entrenaba tres veces al día. Realicé un gran esfuerzo. Y también mis padres, un militar y una funcionaria de Correos.

Y sobre todo desde 2013, comenzó a asaltar los podios de todas las competiciones.

Pasé a trabajar con Brian Orse y me trasladé a Toronto, en Canadá. Fue una gran época.

Ahora quiere seguir trasladando la magia del hielo.

Ese es el único objetivo del espectáculo ‘Revolution on Ice’ que traeremos en noviembre al pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza. Viene gente muy competente. Además, Carlos Jean trae ideas increíbles en el apartado musical.

Usted, a lo largo de su carrera, se ha atrevido con ‘Malagueña’, de Plácido Domingo; con ‘Prometo’, de Pablo Alborán…; hasta con ‘Entre dos aguas’, de Paco de Lucía.

Las medallas siempre son carísimas y se suelen disputar en márgenes muy estrechos. Hay que sorprender al juez que puntúa, y para eso hay que ofrecer lo mejor. Eso justo es lo que buscamos ofrecer en Zaragoza.

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