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Paula Royo, una campeona que vence la gravedad

La zaragozana de 17 años se hizo con el oro en la ‘Paris Slalom World Cup’, en la modalidad de conos-Inline Freestyle.

La patinadora posa bajo el edificio del Pabellón de Aragón de la Expo Zaragoza
La patinadora posa bajo el edificio del Pabellón de Aragón de la Expo Zaragoza.
Francisco Jiménez

Hay que tener mucha agilidad para aguantar el equilibrio sobre una sola rueda. Y mucha más para además sortear unos conos alineados sobre el suelo. Eso es lo que hace Paula Royo, la patinadora de la Escuela de Patinaje Zlalom. Y por lo visto lo hace muy bien. La zaragozana de tan solo 17 años hizo historia el pasado mes de julio al proclamarse campeona de la ‘Paris Slalom World Cup’, en la modalidad de ‘battle’ algo que no había logrado nunca ninguna patinadora española. Ahora su victoria quedará siempre para el recuerdo ya que su nombre se inscribió junto a los ganadores de las ediciones anteriores en la base del trofeo de la prueba.

"Al principio, antes de competir, estaba bastante nerviosa y como había mucho nivel yo iba solo con la intención de aprender. No me esperaba para nada quedar tan bien", admite Paula. Pero esos nervios no fueron impedimento para que consiguiera el oro en la capital de Francia sorteando los conos con una actuación "limpia y brillante", según apuntan desde la Escuela de Patinaje Zlalom. La patinadora, por su parte, explica: "Sentí mucha alegría cuando gané y eso te hace pensar en que todo se puede conseguir con esfuerzo y trabajo". 

La zaragozana se inició en el patinaje debido a una curiosa circunstancia: "Empecé a patinar a los cuatro años porque de pequeña le regalaron unos patines a mi hermana y ella no los quiso", rememora. Primero lo hacía en el patio de debajo de su casa para después pasar a hacerlo en el de su colegio durante las horas de actividades extraescolares. Paula reconoce ser entusiasta del deporte desde siempre y cuenta que practicó también otros deportes. Pero terminó eligiendo el patinaje. En 2014, con 12 años, entró en la escuela de patinaje Zlalom, donde Adrián Almazán se hizo cargo de ella y desde entonces es su entrenador. Tanto él, como Julia Torres, se encargan de enseñar a los patinadores en el club Zlalom. Esta escuela lleva desde 2011 en activo y su objetivo es el de acercar esta actividad a los colegios y jóvenes a través de actividades extraescolares o cursillos.

Paula Royo destaca que para ser un buen patinador, además del equilibrio y la agilidad, hay que "trabajar mucho y tener capacidad de sacrificio". Las caídas, moratones y lesiones son algo frecuente y Paula recuerda exactamente el día y el lugar de su lesión más grave. "Me caí justo ahí el 5 de mayo de 2018", rememora la joven a la vez que señala una zona del suelo bajo el edificio del Pabellón de Aragón, donde suele entrenar. En aquella ocasión se lesionó la rodilla, a día de hoy continúa llevando una rodillera, y estuvo un tiempo alejada de los patines y los conos. "Le dije que ahora tendría más tiempo para estudiar y que iba a valorar el estar bien, que es algo que no solemos valorar", explica Adrián Almazán. El entrenador y gerente del club apunta que "en el equipo de competición hay ocho personas" y añadió: "Julia Torres suele encargarse de entrenarlos cuando son más pequeños y yo cuando ya tienen más años, pero en el caso de Paula solo la llevé yo porque vino ya mayor".

La campeona de París explica las dos pruebas en las que compitió en la prueba de Francia: "Está la modalidad ‘classic’, en la que hay tres filas de conos y están separadas entre sí por un metro y 20 centímetros, por 80 y por 50 centímetros, y consiste en patinar entre los conos de cada fila al ritmo de la música -de modo similar al patinaje artístico- mientras se hacen distintos movimientos. Y la otra prueba es la ‘battle’, en la que prima más la técnica, se hace sin música y son varias rondas de 30 segundos". En esta última modalidad de patinaje de conos-Inline Freestyle, fue en la que Paula consiguió la victoria, mientras que en la ‘clasic’ también obtuvo un buen resultado al ser quinta.

La patinadora cuenta que cuando está entrenando con sus compañeros de club se les acercan algunos curiosos: "Viene mucha gente a preguntarnos qué hacemos porque es un poco raro ver a alguien sobre una rueda" y sobre su rutina de entrenamiento asevera: "Entrenamos tres horas los lunes, miércoles y viernes. El fin de semana intento entrenar unas dos horas, así que le dedico bastante tiempo, aunque tampoco tenemos muchos medios para entrenar porque no es un deporte muy conocido".

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