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Daniel Osanz: "Soy un sufridor nato, tanto en el deporte como en la vida"

El corredor internacional de trail running descansa unos días en su casa en Jaca, saboreando los éxitos del ultimo Mundial de Italia, antes de incorporarse a la concentración de la selección absoluta para preparar el Europeo.

Daniel Osanz, este martes en Jaca con las medallas conquistadas en Italia el pasado fin de semana
Daniel Osanz, este martes en Jaca con las medallas conquistadas en Italia el pasado fin de semana
Laura Zamboraín

Daniel Osanz (Zaragoza, 1998) es la perla que brilla en el trail running: triple medallista en el Mundial sub-23, disputado el pasado fin de semana, y oro nacional absoluto en Kilómetro Vertical, entre otros grandes exitos.

El Gran Sasso, el macizo de la cordillera de los Apeninos italianos, siempre estará en su corazón.

Sí, por supuesto. Ya son dos años allí, con muchos triunfos, seis medallas en Mundiales -cinco oros y una plata- y la verdad es que le estoy cogiendo mucho cariño a esa montaña. Es especial, muy parecida al Pirineo: un terreno técnico, de piedra caliza, similar a lo que tengo en casa.

¿Qué ha significado el Mundial de Skyrunning y las tres medallas sub-23 logradas ante rivales dos años mayores que usted?

Yo iba con el objetivo de subir al podio, pero nunca pensaba que el botín iba a ser tan grande -dos oros (KV, con récord del mundo, y combinada) y una plata (skyrace)-, que me hacen estar supercontento.

¿Son la guinda a una temporada mágica, en la que con 21 años ha dado el salto a la élite en las pruebas de la Copa del Mundo?

Sabía que no llegaba como el año pasado, por la gran cantidad de carreras que llevo este curso, pero las sensaciones eran buenas. Me quedan aún varias carreras, especialmente el Europeo absoluto al que llego con muchísima ilusión. Pero sí, se puede decir que la guinda ha sido este Mundial y ya he cumplido suficiente.

Y eso que hace poco más de cinco años que empezó a correr por las montañas. ¿De dónde viene esa pasión?

Yo vivía en Zaragoza de pequeño, luego nos trasladamos a Jaca. Salía a la montaña con mi padre (Francisco) en verano, cuando descansaba de hacer atletismo porque empecé con 13 años a hacer cross. Con 16 me invitaron a una carrera que era Copa de España; al principio no era muy partidario de hacerla porque me decían que me iba a perjudicar para el atletismo. Y, al final, me convenció mi padre, lo hice muy bien y entré en el Grupo de Tecnificación de la Federación Aragonesa de Montañismo. Y hasta ahora.

Lo lleva en los genes

Nuestra vida familiar está ligada a la montaña: mi padre hace carreras de ultrafondo; mi hermano Álvaro también apunta fuerte y es el segundo año que está en el equipo de tecnificación; y mi madre (Clara), aunque ahora no corre, también nos anima mucho y es un gran apoyo.

¿Y qué es lo que más ha aprendido en este lustro?

Siempre siendo realista, creo que con trabajo, humildad y sacrificio se pude llegar a donde te propongas, a una buena meta.

¿Y a nivel personal?

Soy una persona muy trabajadora, no me creo más que nadie, humilde. Me gusta luchar por conseguir las metas que se me presentan. También soy un sufridor nato, tanto en el deporte como en la vida. Siento que soy una persona muy movida y el deporte me ha ayudado a enfocar los nervios y concentrarme en los estudios de Medicina. De hecho, creo que si no hiciera deporte, tampoco sería capaz de estudiar.

"El deporte me ha ayudado a enfocar los nervios y concentrarme en los estudios de Medicina"

¿Se puede compaginar la carrera de Medicina con el deporte de alto rendimiento?

Sí, cada año es más duro porque, en mi caso, 3º y 4º, que voy a empezar este curso, son complicados. Los entrenamientos cada temporada son más exigentes y, al dar el salto a la élite, son más viajes... Pero el deporte me ha ayudado a organizarme en el día a día, a poder compaginar la competición y los estudios, y a saber gestionar la presión. Y también la presencia de mi entrenador (Jesús Romero), que cuando tuve un bache, dejé el deporte y empecé a tener dudas, creyó en mí. Y esa confianza que me dio, el pelear por objetivos que veía inalcanzables, me hizo volver a entrenar y enfocar los estudios de otra manera. Es muy importante para mí.

La primera prueba de la Copa del Mundo, la Transvulcania, en la que venció a su ídolo, el laureado Luis Alberto Hernando, aumentó su visibilidad. ¿Cómo lleva esa parte pública?

Bueno, este año es cierto que siento más presión (mediática), pero lo llevo relativamente bien. Tiene la parte positiva de que la gente te conoce más; pero también la negativa, ya que todo el mundo espera mucho de ti.

¿A qué cima le gustaría llegar?

Ahora quiero luchar con los mejores del mundo, sentirme competitivo. Pero tengo el sueño de llegar a ser campeón del mundo absoluto.

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